Al llegar al aeropuerto de Puerto Príncipe se observa en las afueras una bandera argentina elevada sobre un complejo de contenedores, donde médicos y ambulancias atienden a la población haitiana afectada por el huracán "Jeanne".

Se trata del denominado "hospital reubicable" de la Fuerza Aérea Argentina que fue instalado en el marco de la misión de paz dispuesta en la isla caribeña por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

"Es el único hospital de mayor complejidad de todo Haití", señaló a Infosic el comodoro Adolfo Schmidt, quien es el director médico del centro asistencial.

Al recorrer las instalaciones de la unidad sanitaria, enfermeros y doctores trabajan día y noche a fin de asistir a los pacientes que llegaron desde la ciudad de Gonaives, donde el paso del "Jeanne" provocó miles de muertos, desaparecidos y heridos.

"En sólo cinco días gastamos todos los insumos médicos que teníamos para un mes y medio", graficó Schmidt para explicar la magnitud de la catástrofe humanitaria.

Schmidt informó que mil heridos haitianos fueron atendidos en el hospital de Puerto Príncipe y por el personal médico que viajó hasta Gonaives.

Todos hablan en Haití del funcionamiento del hospital argentino, y quien esto escribe fue testigo cuando dos oficiales del Ejército brasileño, que integran el contingente internacional de cascos azules, pidieron permiso a Schmidt para sacar fotografías y conocer el lugar.

Trascendió que el general brasileño Heleno Ribeiro Pereira, quien es el comandante de la misión de paz en Haití, ordenó a las tropas de su país tener una mayor participación, ya que los haitianos no se cansan de elogiar la ayuda argentina.

Muchos de los pacientes que fueron atendidos en la base sanitaria de Argentina no se quieren ir luego de ser curados.

Por ejemplo, Jean Baptist August, un hombre de 70 años, padre de 17 hijos, --dos de los cuales murieron en Gonaives arrastrados por el agua-- pidió no ser trasladado al hospital público de Puerto Príncipe.

La cuestión es que hubo muchos casos que cuando son derivados al centro asistencial local son rechazados y no los quieren atender.

Para que puedan seguir con el tratamiento médico fuera del hospital argentino, Schmidt y su equipo de profesionales les dan a los pacientes los respectivos medicamentos e insumos con el objetivo de que puedan recuperarse definitivamente de las heridas.

Las historias de la tragedia de Gonaives son escalofriantes y muchos de los heridos asistidos en el hospital de la Fuerza Aérea, perdieron a sus familiares.
Hubo caso de un niño de 10 años cuyos padres murieron y se le salvó la vida en la unidad sanitaria argentina.

El pequeño ingresó con sus dos piernas severamente lastimadas, por lo cual en un primer momento se analizó amputarlas. "Decidimos esperar un poco, lo curamos, le dimos antibióticos y sus miembros fueron mejorando. No fue necesario amputar", relató en forma orgullosa y emocionada Schmidt.

La dotación del "hospital reubicable" está compuesta por 57 efectivos de la Fuerza Aérea, de los cuales 25 son enfermeros, 15 médicos y los 17 restantes se dedican a tareas de logística.

El doctor Schmidt está acompañado por sus colaboradores: el subdirector del hospital, comodoro Carlos Mazzocchi; y el jefe de equipo de evacuación aeromédica, mayor Ricardo Quinteros.

Como consecuencia de la gran cantidad de cadáveres esparcidos por todo Gonaives, un grupo médico del hospital inició una campaña de prevención a fin de que no se registren epidemias.

"Trabajamos a full, la actuación de todo el personal es brillante y excelente", afirmó por su parte el comodoro Mazzocchi, mientras hace un relevamiento de la situación de los heridos.

En el hospital hay siete mujeres argentinas que trabajan de igual forma que sus compañeros hombres, resaltó Mazzocchi.

Al salir del hospital se acercó a Infosic para saludar Joseph Miguel Lesage, un joven de 22 años, quien es el intérprete haitiano en el complejo sanitario.
"Gracias, argentinos buenas personas", expresó en castellano Lesage, quien al despedirse exclamó: "Chau amigo, buena suerte".

Agradecido por la ayuda argentina, el muchacho, quien habla español, inglés, francés y créole (el dialecto haitiano), sigue con su trabajo colaborando con los médicos que no paran de atender a los sufridos pobladores de Gonaives.

La bandera argentina flamea en el hospital mientras cascos azules de diferentes países, como de Chile, Paraguay, Uruguay, Brasil, Perú, Jordania, Nepal, Francia, Canadá, patrullan las calles de Puerto Príncipe a fin de colaborar con los haitianos, quienes recién ahora se sienten apoyados por las Naciones Unidas, después de tantos años de olvido por parte de la comunidad internacional.