El piloto arrecifeño Patricio Di Palma, con Torino, se dio el gusto de ganar y festejar con lágrimas en los ojos por segundo año consecutivo en el autódromo "Oscar Gálvez" de esta ciudad, al adjudicarse en la última vuelta la carrera de Turismo Carretera que se disputó ayer aquí, en el marco de la decimotercera fecha del campeonato 2004, que ahora lidera el entrerriano Omar Martínez.
'El Pato' Di Palma ganó con un tiempo de 45 minutos 46 segundos 705 milésimas a un promedio 177,757 kilómetros por hora para recorrer 24 veces el trazado de 5.651 metros de extensión.
Asimismo, el ganador se quedó con el récord de la prueba, el que estableció en la vuelta 20, con un registro de 1 minuto 46 segundos 351 milésimas, con un promedio superior a los 181 kilómetros por hora.
El referente de Torino de la familia Di Palma pudo cruzar primero la línea de llegada al aprovechar en los tramos finales, una falla mecánica en el Ford Falcon de Rafael Verna, que finalmente fue excluido por conducta antideportiva.
Este inconveniente fue aprovechado por el "Pato", quien además de dedicarle su triunfo a su padre -Rubén Luis-, a días de conmemorarse el cuarto aniversario de su muerte, y a su hijo, que cumplió años en el transcurso de esta semana.
El dominio de Verna resultó por momentos abrumador, y parecía que el triunfo esta vez no se le iba a escapar, pero una vez más el diablo metió la cola y lo dejó con las manos vacías luego de realizar un esfuerzo titánico para quedarse con el primer escalón del podio.
El abandono de Verna y del actual campeón de la categoría, Ernesto Bessone (Dodge), no hizo más que potenciar la segunda ubicación del entrerriano Omar Martínez (Ford) en el clasificador final, que sin un auto ganador, se las ingenió para ser una cuña entre los pilotos más veloces y con paciencia se subió a la punta del campeonato que ahora lidera con 152,50 puntos.
El dato no es menor si se tiene en cuenta que restan tres carreras (Nueve de Julio, La Plata y Río Gallegos) para la definición del título.
Martínez ha logrado aventajar a Bessone y Silva, que lo escoltan con 140 y 136 unidades, y si bien es evidente que la ventaja acumulada no es definitoria, el envión anímico a esta altura del campeonato puede ser fundamental.
La carrera, que convocó unas 50 mil personas, comenzó bien temprano con los triunfos de Verna, Traverso y Juan Manuel Silva, en las series previas a la final.
Las victorias de Verna y Silva en el primero y tercer parcial, no hicieron más que confirmar lo hecho por ambos pilotos el sábado en clasificación, mientras que el accionar de Traverso en la segunda batería, fue de otro planeta.
La victoria aplastante del mítico piloto de Ramallo sobre Marcos Di Palma y Gabriel Ponce de León volvió a generar distintas especulaciones en torno al motor Cherokee que impulsa el Torino violeta número 12.
Sin embargo y mientras se sucedían los reclamos de algunos de los principales protagonistas de la categoría, Traverso se bajó rápidamente de papel de "candidato" cuando sus colaboradores más estrechos detectaron problemas en el impulsor (se mezcló el agua con el aceite).
Entonces decidieron cambiar el motor y de manera simultánea cargar 60 kilos de lastre, lo que le quitó toda chance de pelear por el triunfo en la final.
En la largada Silva se apoderó de la punta, mientras que Traverso y Verna, Marcos Di Palma, Fontana y Martínez se encolumnaron detrás suyo.
En la segunda vuelta Verna logró superar al Flaco y fue en busca del Ford del chaqueño al que logró dejar atrás sin mayores sobresaltos.
Mientras Verna se acomodaba en su rol de líder, detrás, la carrera se ponía vibrante.
Todos querían ir para adelante y nadie estaba dispuesto a regalar un metro de pista, mientras en las tribunas el público se ponía de pie al paso de los animadores principales del fin de semana.
Se sucedieron toques, algunos despistes y varios abandonos que le dieron a la carrera un tinte tan dramático, como emocionante.
Promediando la carrera Di Palma logró superar a Verna, aunque el liderazgo le duró sólo una vuelta, ya que en el giro siguiente el piloto de Munro recuperó la punta, dejando en claro su intención de ganar.
Sobre el final y cuando 'El Pato' ya había logrado desembarazarse del acoso de Fontana (finalmente se despistó) sobrevino lo imprevisible: el Falcon de Verna empezó a perder rendimiento, entonces el arrecifeño heredó la punta y se quedó con el triunfo final.