Aunque no se pudieron ver personalmente, Massú y Hayek se saludaron por teléfono. Según un periódico chileno, ?Atónito, el Nico no podía creer que al otro lado de la línea estuviera la actriz. Intercambiaron correos electrónicos y números telefónicos, aparte de invitaciones mutuas para visitarse?.
"Ella estaba asombrada por el físico de Nicolás, lo encuentra muy lindo y sobre todo estaba impresionada por la forma en que había dado vuelta el partido en Atenas, por la garra que mostró ese día. Le dijo que se sintió muy identificada por su esfuerzo, porque a ella también le había costado mucho llegar hasta donde está ahora", dice Manuel Massú, el organizador del encuentro telefónico.
Salma se contactó con Nicolás a través de su madre que trabaja en una productora mexicana. Mientras la actriz interpreta junto a la española Penélope Cruz a unas asaltantes de banco a fines del siglo XIX en México, en el filme producido por el francés Luc Besson, sólo pensaba en conversar con el finalista de los Juegos Olímpicos. Y así fue.