La moda de los pins invade los Juegos Olímpicos

La fiebre de los "pin" es ya un clásico de los Juegos Olímpicos, ya que estos pequeños y coloridos objetos nacieron en Atenas, en 1896, cuando el Barón de Coubertin vio cumplido su sueño de resucitar el tiempo de las Olimpiadas

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(EFE).-

En aquellos Juegos, los "pin" estaban hechos de cartulina y fueron distribuidos sólo a deportistas, funcionarios y periodistas.



Los de metal llegaron en París 1900, mientras la más temprana evidencia del intercambio de chapas e insignias se remonta a 1924, París por segunda vez, y fueron los deportistas los que implantaron la costumbre.



Esta moda no se extendió entre la gente hasta los Juegos de Invierno de 1980 (Lake Placid) y creció con tanta rapidez que para Los Angeles 1984 proliferaron las tiendas y puestos dedicados al comercio de estos productos.



En Seúl 1988, el Comité Olímpico Internacional (COI) reconoció oficialmente los "pin" como parte de los recuerdos olímpicos y la moda se convirtió en una verdadera fiebre de coleccionistas.



En Atlanta 1996 y en Sydney 2000, se contabilizaron 3.500 "pin" diferentes. Actualmente, en Atenas, los coleccionistas se alinean en el paso entre el Centro Principal de Prensa y el Centro Internacional de Televisión, donde trabajan más de 20.000 representantes de medios, para comprar y vender sus "tesoros".



Mientras, los voluntarios asedian las oficinas de los medios y de los comités olímpicos nacionales para llevarse un recuerdo con tanta insistencia que algunos colocan en la puerta un cartel que dice: "No pins".