Esas pequeñas cosas que no se dicen, que se dejan pasar o sencillamente no se pueden expresar en palabras por miedos que nos atan, son las que a la larga se manifiestan en el cuerpo. Los matrimonios que en la actualidad superan los 38 años de convivencia suelen presentar, en alguno de sus componentes sino en ambos, síntomas físicos que en un análisis superfluo pueden endilgarse a la edad, pero que en otro más profundo develan secretos nunca dichos.
En un estudio publicado recientemente se llegó a la conclusión de que las discusiones de pareja incrementan el riesgo de padecer problemas de salud de los adultos mayores. Hasta el momento gran parte de las investigaciones sobre el matrimonio se focalizaba en parejas menores de 50, pero ante la prolongación en la expectativa de vida los ojos de los investigadores se han puesto en parejas de 60 años para estudiar cómo los problemas en el matrimonio afectan la salud y el bienestar de las personas, sobre todo en edad avanzada.
Utilizando una base de datos representativa, la psicóloga Jamila Bookwala presentó las conclusiones de su investigación en el encuentro realizado en la Asociación Americana de Psicología (American Psychological Association). Bookwala exploró la relación entre la salud y la calidad del matrimonio en 729 adultos de entre 50 y 74 años. Todos casados durante un promedio de 38 años.
Por un lado explicó que un matrimonio que se brinda mutuo apoyo no necesariamente mejora su salud, sobre todo en parejas que llevan mucho tiempo juntas.
"Si su esposo o esposa está dándose al otro todo el tiempo, esta situación se la empieza a dar por hecho, como algo esperado y después de un tiempo no afecta ni mejora la salud", afirmó Bookwala.
En cambio los adultos mayores que aseguraron tener una pareja hostil y demandante estaban en condiciones más desfavorables que el otro grupo. Cuanto más miserable era el matrimonio, más serios y crónicos eran los problemas de salud que tenían. Sufrían de alta presión arterial, artritis, mayores dolores y discapacidad física.
Cuando la psicóloga estudió la depresión, que está muy ligada a las enfermedades, la relación entre la calidad de la pareja y la mala salud se mantenía.
Por supuesto que un matrimonio con una de las partes enfermas puede derivar en un cónyuge malhumorado y hostil. A pesar de esto, estudios anteriores mostraban que la calidad de los matrimonios se mantiene estable, aún cuando los compañeros están bajo un stress extremo como consecuencia de tener que actuar como 'cuidadores' de su pareja.
"Sin tener en cuenta la salud de los cónyuges, las personas tienden a reportar los mismos sentimientos sobre su matrimonio", aseguró la psicóloga. "Los malos tratos pueden perjudicar la salud e irritar a las personas", insistió.
Estudios con parejas más jóvenes descubrieron que el sarcasmo y la hostilidad entre un matrimonio pueden afectar el sistema inmunológico y producir como consecuencias resfríos y gripes.
"Mujeres con maridos infieles por lo general suelen resistir la critica frecuente", afirmó la psicóloga Debbie Then, autora del libro 'Mujeres que se quedan con hombres descarriados' (Women Who Stay With Men Who Stray). "Mantienen un patrón de conducta, los hombres deben justificar sus affaires y para eso las exponen a constantes humillaciones".
Incluso para un grupo de estas mujeres que consideran a su matrimonio como feliz "terminan con su salud afectada y sufren de dolores de cabeza, estómago o problemas de alcoholismo", explicó Then.
Nerina Sturgeon
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