El regreso de Los Campanelli, corregidos y aggiornados (pero no mucho)

Canal 7 está buscando cambiar la imagen, y contrata costosas figuras para ciclos de dudoso éxito. La llegada de ?Los de la Esquina? al mediodía de domingo reúne a un grupo de actores reconocidos para repetir el modelo de Los Campanelli, pero en vez de tallarines comen asados

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En un principio, fueron Los Campanelli.

Un grupo familiar capaz de reflejar y sintetizar los problemas cotidianos en base a la establecida complicidad con un público que repetía frente al televisor la misma ceremonia dominguera de la reunión y el almuerzo compartido.

Tradición, rito o convención desmentida por las transformaciones sociales, que perdura viva en el inconsciente colectivo, aun de quienes no la vivieron, quizás por la acendrada convicción de que ?todo tiempo pasado fue mejor?.

En ese ámbito de referencia se inscribe ?Los de la esquina?, la nueva ficción familiar y familiera de Canal 7, protagonizada por un nutrido elenco donde más que brillar, se opacan, primeros actores como Rodolfo Ranni y Victor Laplace y al que aportan, entre otros, Emilio Disi, Mónica Guido y la institucional Georgina Barbarossa, que ocupa un espacio femenino los días de la semana (y que aseguran percibe unos $43.000 de salario por su tarea)

Un muestrario de personajes típicos unidos por un inextinguible lazo familiar ?hay ex y entenados de toda laya- que trae aparejado un mix de anécdotas jugadas a ritmo de voudeville, con las que se pretende provocar la sonrisa, pero que apenas logra matizar la confusión.

En ese tono, el primer episodio del ciclo estuvo centrado en la presunta ?jetattura? (mala suerte) que trae aparejada el tío Bebe (Victor Laplace), vestido de negro para dar el look y peinado como el primer Perón que viene de filmar para los próximos capítulos de ?Padre Coraje?.

Entreverados, una viuda metida a vendedora de seguros de vida, dos parejitas que no terminan de concretar, una divorciada con ganas de todo lo contrario, un abuelo inmigrante que mezcla tiempos e idiomas: el paisaje humano de un sainete con varias décadas de atraso.

Aunque tanto como para registrar el paso del tiempo, y de paso, tomarle el pulso a ?Los Roldán?, hasta hay lugar para un hijo ?rarito? que lee un ensayo sobre Patoruzú y registra los rasgos de todos los varones vecinos de barrio.

Para el final, a diferencia de los Campanelli que se despedían de tallarinada, ?Los de la esquina?, tienen quien encienda el fuego desde mitad de capítulo.

Entonces, tras discurso aleccionador a cargo del personaje de Ranni, pueden hincar el diente en el asado que saldrá chamuscado o falto de cocción, pero que cumplirá con el objetivo de mantener a ?la familia unita?.