Contratar un seguro antisecuestros

La ola de inseguridad y la alta tasa de secuestros extorsivos que tiene hoy la Argentina, impulsó el negocio de compañías internacionales que ofrecen sus pólizas a quienes son un eventual objetivo de los secuestradotes. Los clientes cuentan con fuertes exigencias y las pólizas se realizan en la más absoluta confidencialidad

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Se hicieron populares con las siglas K&R y logran una recaudación anual de alrededor de 250 millones de dólares. Acordes con la era que vive la Argentina, los seguros Kidnaping & Ransom (secuestro y rescate, en inglés) se transformaron en un nuevo ítem del presupuesto familiar, al menos para quien se considere una potencial víctima de secuestro.

La modalidad de contratar una póliza que garantice el pago inmediato del rescate no para de captar clientes en la Argentina y el resto de Sudamérica, donde se concentran el 45% de los contratistas. La mayoría de las compañías que ofrecen el servicio, en tanto, están conglomeradas en los Estados Unidos, donde unas 300 empresas ofrecen a todo el mundo ?seguros de protección para personal ejecutivo?.

En general se trata de una cobertura reaseguradora en el exterior ya que en los países donde se registra la mayor tasa de secuestros (Irak, Colombia, Brasil, México y Argentina, entre otros), las empresas locales no pueden afrontar los costos que este tipo de prestación exige. Las partes involucradas en el negocio son un reasegurador a cargo de la evaluación del riesgo, la compañía que toma el seguro y la reaseguradora extranjera.

El ramo de los seguros contra secuestros es un rubro destinado a quienes tienen un alto poder adquisitivo e incluso sus pólizas se negocian con la más absoluta confidencialidad. No obstante, según datos extraoficiales se sabe que por un seguro de 200 mil dólares se pueden pagar primas superiores a los 10 mil dólares anuales.

Las pólizas son personalizadas y un seguro cuesta entre 10 mil y 50 mil dólares anuales, en coberturas desde 700 mil y hasta 35 millones de dólares. Como protección, los montos en ningún caso son proporcionados para el pago de rescate con el fin de evitar fraudes o complicidad delictiva.

Pragmatismo vs. Instituciones

Si bien no existen estadísticas públicas que avalen los buenos resultados que obtienen quienes llegan a utilizar el seguro antisecuestro, el aumento de clientes parece ser un buen indicativo.

Consultadas distintas compañía internacionales, la modalidad de contratación coincide en cuanto al pragmatismo. Para acceder a una póliza, el cliente no sólo debe pagar sino también cumplir con las exigentes reglas de seguridad personal que exige la compañía (alarmas, guardaespaldas, curso de defensa personal, etc.) Las compañías son pragmáticas: El objetivo es liberar al cliente, no capturar a los secuestradores ni hacer inteligencia.

El razonamiento lineal exaspera a quienes sí deben prevenir el delito y atrapar a los delincuentes. Desde las instituciones policiales afirman que el auge de los seguros lleva al aumento de los secuestros, pues los grupos que los planean saben que el cobro del rescate es seguro cien por ciento.

Sin embargo, la realidad parece darle la razón a los clientes de las compañías de seguro. ?Argentina, por ejemplo, se encuentra alerta anaranjada según las normas internacionales que miden la seguridad de cada país?, aseguró a Infobae.com una fuente de la Policía Federal.

La aparición incluso de personal policial vinculado a resonantes secuestros ocurridos en el país y el incesante aumento de casos mes a mes, también sirve de argumento para quienes pretenden tener su vida a salvo. Y para las empresas, que anualmente logran recaudar más de 250 millones de dólares.

Los seguros K&R fueron creados en 1932 en los Estados Unidos, tras el secuestro del bebé del aviador Charles Liderberg.


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