El aumento del calcio dentro de las células es una señal para depositar grasa ("lipogénesis" y disminuir la oxidación ("lipólisis"), favoreciendo la obesidad. Por el contrario, un mayor consumo de calcio en la dieta ocasiona una disminución en el calcio dentro de las células adiposas, activa la oxidación de las grasas, produciendo en consecuencia menos acumulación de grasa y menor depósito de la misma. Por ello, cuanto mayor la ingesta de calcio en la dieta, mayor la oxidación celular de las grasas.
En opinión del Dr. Zemel "probablemente la clave de esta paradoja -esto es tema de investigación- sea la Vitamina D activada, que tiene un receptor especial en los adipocitos. La disminución del calcio de la dieta aumenta la actividad de esta vitamina D activada, lo cual hace que el calcio dentro de la célula aumente y aumente los depósitos de grasa y disminuya la oxidación de la grasa. Cuando se consume más calcio, se hace el proceso inverso: se activa la oxidación de la célula, ésta disipa más calor, produce y deposita menos grasa contribuyendo de esta manera a un mejor control del peso corporal".
"Muchos de los estudios que explican este mecanismo molecular por el cual el calcio dispara la oxidación de las grasas se han realizado en ratones transgénicos "agouti". En esta cepa de ratones se introduce un gen que sintetiza la proteína 'agouti', que favorece este proceso de obesidad.
Cuando los ratones fueron sometidos a dietas pobres en calcio, se volvieron gordos, muy gordos. Cuando se aumentó la ingesta de calcio, adelgazaron. A igual ingesta de calorías, los que tuvieron mayor consumo de calcio perdieron peso. Los resultados fueron similares a los encontrados en humanos que realizaron dieta consumiendo o no lácteos: a igual ingesta energética, la pérdida de peso fue mucho mayor en quienes consumieron calcio, confirmando los hallazgos epidemiológicos", concluyó Zemel.
La obesidad es una enfermedad multifactorial. Hay personas que comen mucho y engordan menos, y otras que comen menos y engordan más; en esto tiene que ver la capacidad genética y otros factores como el índice glucémico de la dieta, el balance hormonal y muchos otros factores pero siempre el aumento de peso requiere de un balance positivo de energía. Es decir, hay que comer más calorías de las que se gastan.
Si bien el calcio no puede contravenir esta ley de la termodinámica, la nueva evidencia científica indica que la ingesta de calcio es efectiva para activar el "switch" o interruptor que activa la oxidación de grasas y disminuye el depósito. Es decir que el calcio sería el responsable de encender y apagar la llave que controla el gasto energético dentro del tejido adiposo. Este descubrimiento, que no tenía una explicación clara hace 18 años, se confirmó con estudios clínicos y en los últimos años mediante la investigación en ratones "agouti" que comienzan a explicar los mecanismos moleculares del calcio.