Gil ingresó de urgencia en el hospital Nuestra Señora del Prado de Talavera de la Reina a las 11:00 gmt, donde se le hizo un primer examen y se le diagnosticó un accidente cerebro-vascular agudo (ACVA) isquémico (por trombosis) y donde, por deseo de su familia, se decidió su traslado a Madrid en una UVI móvil.
En el centro hospitalario de Talavera, en el que permaneció hasta poco antes de las 14.00 gmt, Gil, de 71 años, recibió los primeros tratamientos y, tras estabilizarle, se le realizó un TAC craneal, según confirmó el club rojiblanco en un comunicado.
El ex presidente atlético llegó a la clínica CEMTRO acompañado de su esposa, María de los Angeles Marín, y sus hijos.
El Atlético de Madrid, que esta tarde juega contra el Racing en Santander, recibió conmocionado el anuncio del ingreso hospitalario del máximo accionista del club, como reconocieron tanto el responsable médico, José María Villalón, y el consejero, Lázaro Albarracín, que se encuentran en la capital cántabra.
"El peor momento ya ha pasado. Ahora hay que tenerle estabilizado hemodinámicamente. El pronóstico es reservado y lo que cabe es que no parece que corra riesgo su vida", afirmó el doctor Villalón, quien dijo que es pronto para hablar de las secuelas que esta dolencia pueda dejar en Jesús Gil.
De forma parecida se manifestó Lázaro Albarracín que deseó una "una pronta recuperación" a Jesús Gil, con quien lleva trabajando cerca de veinte años.
"Estoy bastante preocupado por la noticia, pero los últimos datos que tengo es que, dentro de la gravedad, quizá no sea tan preocupante como se creía en un principio. Confío en que se recupere rápidamente", afirmó el directivo atlético, quien anunció que la directiva del Racing se ha puesto a disposición del Atlético de Madrid para lo que el club necesite.
El historial médico de Jesús Gil y Gil, de 71 años, contempla una intervención quirúrgica en enero de 2003 en la que se le implantó un marcapasos en el hospital de La Luz de Madrid.
Anteriormente, en febrero de 2000, tuvo que ser ingresado en la misma clínica, aquejado de una arritmia cardíaca, de la que se recuperó rápidamente.
El 7 de enero de 1999 se ordenó su ingreso en la prisión de Málaga, acusado junto a cinco personas más de cuatro delitos de malversación de caudales públicos y otro de falsedad en documento público, en relación con la contratación por el consistorio de la publicidad de las camisetas de los jugadores del club, y al tercer día de reclusión sufrió otra importante dolencia.
Gil presentó un cuadro de hipertensión severa acompañado de cefalea y fibrilación auricular crónica, que le llevó al Hospital Clínico Universitario de Málaga.
El 14 de enero fue puesto en libertad bajo fianza de unos 50.000 dólares, y, una vez efectuado el pago, permaneció hasta el día 19 en el hospital, donde le fue practicado un cateterismo.