Clausuraron quince kioscos por vender bebidas alcohólicas

Es por la medida que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas en esos comercios de la Capital, así como también en maxikioscos y bares de las estaciones de servicio. Los responsables deberán pagar una multa de entre 300 y 10.000 pesos

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El gobierno porteño clausuró 15 kioscos de esta Capital por vender bebidas alcohólicas, en el marco del segundo día de vigencia del proceso de endurecimiento de los controles al cumplimiento de la norma que restringe el comercio de esos productos.

La ley fue defendida hoy por el jefe comunal, Aníbal Ibarra, quien consideró que la disposición es "acompañada, en general, por la sociedad" y que tiene un "alto acatamiento" entre los comercios afectados. Sin embargo, el gobierno informó en un comunicado de prensa que en las 92 inspecciones realizadas hoy en kioscos de distintos barrios de la ciudad "se clausuraron 15 comercios".

Las clausuras se realizaron en cuatro comercios del Barrio Norte, 2 en Almagro, 2 en el Microcentro, 2 en Parque Patricios, 1 en Belgrano, 1 en el Abasto, 1 en Congreso, 1 en Villa Crespo y 1 en Villa Devoto, continuó el parte de prensa. Las medidas se tomaron por la infracción a la norma que "establece la prohibición de venta de bebidas alcohólicas en quioscos, maxiquioscos y locales destinados a prestar servicios a automovilistas", según el mismo informe oficial.

Asimismo, el Gobierno porteño volvió a difundir la línea telefónica gratuita 0800-999-2727, para que los vecinos puedan denunciar aquellos comercios que no cumplen con la disposición.

Por su parte, Ibarra destacó que hubo "un acatamiento general" tanto en negocios como en clientes durante la primera etapa de control de venta de alcohol en maxiquioscos, en tanto precisó que el inicio de la segunda instancia, que incluye clausuras preventivas y hasta definitiva del comercio infractor.
 
"Hay un acatamiento general sobre las normas que, obviamente y como ocurre en todos estos casos, siempre hay algunos que quieren infringir la ley, algunos lo hacen", sostuvo Ibarra en declaraciones radiales.

Según el mandatario, la llamada "ley seca", que lleva 30 días en vigencia, "fue una medida acompañada, en general, por la sociedad" y recordó que el objetivo "no era demonizar el alcohol, ni era una acción fundamentalista", sino el de evitar "un viva la pepa en donde durante las 24 horas, como en pocas ciudades del mundo ocurre, hubiera miles de comercio ofreciendo alcohol cada 50 metros".

Asimismo, comparó la sobreoferta de alcohol con el juego y en ese sentido diferenció "que en la Ciudad de Buenos Aires haya uno o dos casinos, o uno o dos lugares en donde haya máquinas tragamonedas" con la posibilidad de que "cada comercio tenga una máquina tragamonedas, o cada 100 o 50 metros un casino. La verdad -dijo- no me parece bien".

Finalmente, y pese a la evaluación general "positiva" que realizó sobre el acatamiento de la norma, el jefe de gobierno resaltó que en la primera etapa se incautó mercadería "por miles".