Pontaquarto es ?un chorro que se arrepintió, pero un chorro al fin?

El ministro del Interior, Aníbal Fernández, advirtió que la denuncia del ex secretario parlamentario es la "corrupción del gobierno de la Alianza con algunos senadores" y no con la Cámara alta

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En tanto, la ex senadora Beatriz Raijer -mencionada por Pontaquarto en el grupo de legisladores que habría cobrado sobornos para aprobar la ley de reforma laboral- dijo, a su vez, que le parece "muy extraño" que se haya reflotado el tema, y opinó que se trata de una operación "armada y digitada" que no sabe de "dónde viene".

Asimismo, el diputado socialista Eduardo García reclamó una "investigación a fondo lo más descarnada posible" sobre las denuncias de Pontaquarto, y pidió que "los responsables sean juzgados y castigados, no cabe otro camino para la defensa de la institución".

El último viernes, Pontaquarto reveló a la justicia que en abril de 2000 el gobierno del entonces presidente De la Rúa repartió casi 5 millones de pesos a senadores nacionales para obtener la sanción de la ley de Reforma Laboral.

Ayer, Fernández sostuvo que si el gobierno de Fernando de la Rúa pagó para que se aprobara la reforma laboral "hay que anular esa ley inmediatamente", tras lo cual le dio "crédito" político al ex vicepresidente Carlos "Chacho" Alvarez por haber denunciado "oportunamente" el tema.

El ministro aclaró además que "Pontaquarto es un chorro, no es un benefactor de la humanidad, es un chorro que se arrepintió, pero un chorro al fin".

El jefe de la cartera política sostuvo que están "todos los elementos para que se llegue hasta el final" del caso, y opinó que, si se comprueban los dichos de este señor Pontaquarto, los responsables "van a tener un fuerte dolor de cabeza".

"No es una nimiedad lo que se está planteando, es un vicio de la voluntad. Es la corrupción de la Alianza con algunos senadores, no importa del partido que sean", insistió.

"Es una ley que va al tacho de la basura", fue la definición del funcionario sobre el destino de la norma, aunque aclaró que son el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, quienes analizan el tema.

De todos modos, el titular de la cartera política consideró que se debe "pensar seriamente en anular" la ley ya que en el trámite parlamentario tuvo "un fenomenal vicio de la voluntad" de los representantes.

Fernández consideró después que Pontaquarto echó un "manto de certidumbre sobre un hecho que todos los argentinos teníamos masticado pero nunca lo pudimos tragar". "Alvarez tiene un crédito que se ganó: lo dijo oportunamente.

Y lo de Pontaquarto -continuó-, yo no sé por qué salió ahora a contar todo esto, pero se está autoincriminando y eso le da verosimilitud a los hechos". Raijer reiteró, entretanto, su inocencia, al señalar que no está "involucrada en nada", y dijo esperar que "la justicia pueda dilucidar" el episodio.

"Al señor Pontaquarto lo veía en las sesiones y no tenía ninguna relación con él", aseguró la ex senadora peronista por Córdoba. Manifestó que "acá hay gente que está interesada en investigar las cosas en el país y me parece que son serias, pero también "hay gente que está usando este tema por conveniencia propia para ver cómo embroma a otro".

El diputado García opinó, por su parte, que "si se mantiene la la impunidad, esto no tiene solución", y advirtió que, a partir de la nueva conformación del Parlamento, con mayoría del oficialismo en ambas cámaras, "ahora hay que tener los ojos más abiertos que nunca".

Para el diputado socialista, "la mayoría propia puede ser altamente peligrosa si no se mantienen las reglas de juego claras".