Un milagro en Madrid

La sangre de San Pantaleón, uno de los santos más populares de la capital española, volvió a cumplir el milagro de todos los años y, tras haberse licuado el sábado ante miles de fieles, volverá hoy a su estado sólido habitual

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Así lo explicó el vicario episcopal y capellán del monasterio de La Encarnación de Madrid, Joaquín Martín Abad, quien fue el encargado de confirmar que el proceso de licuefacción de la sangre se cumplió de nuevo este año.

La sangre del santo se conserva en el monasterio de la Encarnación, en el centro de Madrid, dentro de una cápsula que el sábado fue expuesta ante los miles de fieles que acudieron a venerarla.

El milagro coincide todo los años con el aniversario del martirio de este médico que murió el 27 de julio del año 305.

Los fieles pueden contemplar la reliquia, situada en una vitrina que protege el recipiente y que puede ser observada también gracias a dos pantallas de televisión situadas a ambos lados del altar.

"El proceso de la licuefacción es muy lento, la sangre pasa de un estado sólido a un estado más líquido que puede comprobarse con el aumento de volumen, el color más rojizo y una mayor fluidez en el contenido de la reliquia", explicó el capellán del monasterio.

El capellán destacó que la sangre del mártir se ha licuado todos los años desde hace casi 400, en contra de algunas versiones que sostienen que en alguna ocasión no se ha producido el fenómeno.

Detrás del retablo de la Iglesia del Monasterio de la Encarnación se guarda desde el siglo XVII, en un relicario, un hueso de San Pantaléon y una pequeña ampolla de cristal con sangre del santo.

La reliquia se expone a la contemplación de los presentes únicamente este fin de semana, ya que hoy la sangre del santo volverá a condensarse lenta y progresivamente hasta transformarse de nuevo en un estado sólido en el que permanecerá el resto del año.

Según testigos, este fenómeno singular denominado "milagro de San Pantaleón", sobre el que la Iglesia católica no se ha pronunciado, se repite en varios lugares del mundo en donde se conserva alguna porción de su sangre, como es el caso de Ravello, en Italia.

En esta ciudad se expone la ampolla más grande que existe con sangre de este santo y de la que con toda probabilidad, según el capellán Martín Abad, "se extrajo la porción que hay en el monasterio madrileño".

"La ampolla se mantiene herméticamente cerrada desde que está en el monasterio", afirmó el capellán, quien no rechaza la posibilidad de que en un futuro, y sin necesidad de abrir el recipiente de cristal, se pueda constatar de manera física o química que el contenido del mismo es sangre.