Charly García exporta sus problemas con la ley. Esta vez el padre del rock argentino permaneció confinado por 48 horas en el Centro de Detención Provisional de Quito, Ecuador.
García estaba encargado del cierre de un concierto de homenaje al rock en español que incluía, entre otros artistas, a sus compatriotas Fito Páez, Gustavo Cerati y al grupo colombiano Aterciopelados. El arresto se produjo luego de que la empresa organizadora, Macrosonido, acusara al argentino de bigote bicolor por incumplimiento de contrato y por destrozar equipos de amplificación de sonido.
Charly había salido a escena media hora más tarde de lo que debía y, después de tocar una sola canción, rompió micrófonos y equipos de sonido antes de abandonar el escenario ante la mirada atónita de las 10.000 personas que se habían congregado en el Coliseo General Rumiñahui, ubicado en el norte de la ciudad.
A pesar de estos incidentes y de las ganas con que los espectadores se quedaron de ver a Charly, el espectáculo que brindó el resto de los invitados durante más de seis horas fue calificado por la prensa como ?único?.
La libertad de Charly fue ordenada por la Intendencia de Policía, por considerar que, tras dos días de arresto, la sanción ya estaba cumplida.