En su primera disculpa oficial desde la guerra del Golfo de 1991, el líder iraquí también instó al pueblo kuwaití a desprenderse de "la infiel ocupación extranjera, que profana la religión" musulmana, al tiempo que felicitó a todos aquellos que "resisten a la invasión en las naciones árabes".
Hussein presentó sus excusas en una carta dirigida al pueblo kuwaití, leída en su nombre en la televisión oficial nacional, por el ministro iraquí de Información, Mohamed Said Sahaf.
En su misiva, el presidente iraquí realizó una retrospectiva de los sucesos políticos y las razones que le empujaron a decidirse, en agosto de 1990, por la invasión de Kuwait, emirato que Bagdad siempre ha considerado la provincia número 19 del desgajado "Gran Irak".
"Esto no es una estrategia (de defensa), sino el deseo de Irak de aclarar los hechos", dijo Saddam, quien recordó que Kuwait "extraía ilegalmente crudo de un yacimiento iraquí" en la frontera entre los dos países.
Irak ocupó Kuwait hasta que en febrero de 1991 sus tropas fueron expulsadas del vecino emirato por una alianza internacional de más de 40 países comandada por Estados Unidos.
Pese a la sorpresiva disculpa, Saddam Hussein no rebajó su postura de confrontación con Kuwait, a cuyas autoridades acusó de apoyar a la Casa Blanca para perjudicar al régimen de Bagdad.
"Kuwait conspiró, con ayuda de Estados Unidos, para hacer que los precios del crudo descendiesen hasta los siete dólares", subrayó el líder iraquí.
Según Saddam, ese acuerdo para perjudicar a Irak sigue en vigor en la actualidad, y, en su opinión, la razón para la continua agresión contra su régimen es que Bagdad "nunca se cruzará de brazos ante la ocupación extranjera de una nación árabe".
"Los autoridades de Kuwait intrigan de nuevo ahora con EEUU para atacar Irak y han olvidado los compromisos alcanzados en la Cumbre Arabe de Beirut" el pasado marzo, donde se medió para lograr la reconciliación entre los dos enemigos.
Washington acusa a Irak de poseer un peligroso arsenal de armas de destrucción masiva y ha amenazado con lanzar una operación militar con el régimen iraquí sino cumple las resoluciones de la ONU y se desarma.
En este clima de tensión, el Pentágono norteamericano ha doblado el número de tropas que tiene destacadas en Kuwait, donde desde hace dos meses 10.000 soldados norteamericanos se entrenan para un eventual ataque a Irak.
Un informe para evitar la guerra
"El informe, que confirma que Irak no tiene armas de destrucción masiva, será entregado a Naciones Unidas en Nueva York y Viena el domingo", dijo Hossam Mohammad Amin, jefe del Organismo nacional de control.
Las autoridades iraquíes mostraron este sábado a la prensa en Bagdad el muy esperado documento sobre sus programas de armamentos.
El ministerio de la Información llevó a los periodistas presentes en la capital iraquí a la sede de este organismo oficial para comprobar la existencia de esta voluminosa declaración, de miles de páginas.
Los periodistas formaron un verdadero convoy para seguir a los funcionarios iraquíes, antes de ser autorizados a ver el documento.
Por su parte en el discurso radiofónico de los sábados, Bush indicó que "juzgaremos la honestidad y lo completo de la declaración sólo después de que la hayamos examinado cuidadosamente, lo que requerirá cierto tiempo".
Las autoridades iraquíes presentaron a la prensa en Bagdad el informe, de cerca de 12.000 páginas en soporte informático, que entregarán más tarde a los inspectores de armas de la ONU, antes del límite de mañana, domingo, establecido por la resolución 1.441 del Consejo de Seguridad.
Bush, cuyo Gobierno da por hecho que Irak tiene armas químicas y bacteriológicas, y busca además lograr armas nucleares, añadió que "la declaración debe ser creíble y exacta, o el dictador iraquí (Saddam Hussein) habrá demostrado una vez más al mundo que ha elegido no cambiar de conducta".