Banqueros, con los tapones de punta

Es por el proyecto que obligaría a los extranjeros a respaldar con su patrimonio a las filiales y el de transferencia al sindicato bancario

El proyecto de ley que obligará a los bancos extranjeros a respaldar con el patrimonio de sus casas matrices sus operaciones en la Argentina saca chispas entre los banqueros.

El ruido llegó ayer a España, donde el consejero director general y responsable del área latinoamericana del Santander Central Hispano (SCH) rechazó de plano el proyecto que ya tiene media sanción en el Senado. ?Si una nueva legislación rompe las reglas de juego va a cerrar la posibilidad de que la Argentina llegue a un acuerdo con el Fondo Monetario?, avanzó.

Desde los bancos se multiplicaron los contactos para evitar que el proyecto prospere en la Cámara de Diputados, y según trascendió entre los propios legisladores las chances de que obtenga el visto bueno de la Cámara baja son escasas.

El presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Mario Vicens, reconoció que el tema preocupa al sector, pero negó rotundamente una información publicada por el Financial Times que indicaba que la entidad había pedido a los embajadores del G-7 en el país que retrasen el acuerdo que el Gobierno negocia con el Fondo Monetario hasta que se dé marcha atrás con el proyecto.

Los banqueros aducen que la legislación y la jurisprudencia existente ya establece responsabilidades para los controlantes extranjeros en caso de que su filial no cumpla con sus compromisos, con lo cual el proyecto ?sólo crea más incertidumbre y podría generar usos arbitrarios por parte de jueces y políticos?, se quejaron. ?Nunca se llega a estabilizar la situación y generar un marco para que el sistema financiero empiece a recuperarse?, dicen.

Sin embargo, el conflicto por el tema de la responsabilidad de las casas matrices se ve potenciado por otro proyecto ríspido que presentó en este caso el senador por Catamarca José Luis Barrionuevo, que obliga a los bancos a transferir el 2% sobre intereses y comisiones al sindicato de servicios bancarios. Esta obligación había regido hasta 1996.

En los bancos consideran la iniciativa como un nuevo impuesto cuyo costo es difícil de calcular por estar atado a la evolución de la inflación y que indefectiblemente será trasladada a la tasa de interés de los créditos.

Reunión cumbre
Entre tanto, los banqueros se reunirán mañana con el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, representantes del Ministerio de Economía y del Banco Central y miembros del Poder Legislativo para encontrarle una salida definitiva al tema del CER, que por ahora está suspendido hasta el 30 de septiembre para el caso de los préstamos que aún están alcanzados por la actualización.

Banqueros que se sentarán a la mesa de negociaciones aseguraron que van sin un proyecto armado y dispuestos a escuchar las soluciones que haya pensado el Gobierno, más que a proponer salidas.

Desde el Gobierno, en tanto, aseguran que no hay vetos previstos para las leyes que desvelan a los banqueros (CER y suspensión por otros 90 días de las ejecuciones de bienes que garanticen créditos morosos) y cargan las tintas sobre las entidades financieras que, dicen, están ejerciendo presión para frenar los proyectos de ley conflictivos.

El monto total de préstamos en cartera de los bancos asciende a unos $31.000 M, de los cuales alrededor de $17.000 quedaron definitivamente exceptuados de la actualización por inflación y a cambio se actualizan por el coeficiente de variación salarial (CVS). Del resto, aseguran entre los banqueros, hay muchos deudores que estarían en condiciones de hacer frente al pago del CER, por lo cual los banqueros se inclinarían por que el Gobierno los autorice a encarar una negociación individual con cada uno de sus clientes.

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