La pelea, pactada a 12 rounds, es reconocida por la Organización Mundial de Boxeo (OMB), y se disputará a partir de las 23.45, con televisación en directo por el sistema de cable para todo el país.
Este combate marcará el regreso del boxeo a ese legendario escenario porteño después de 15 años de ausencia, por decisión de su propietario, Juan Carlos "Tito" Lectoure, fallecido el 1 de marzo último.
Esta oportunidad servirá para que sus sucesores rindan homenaje al empresario, quien guió a una docena de púgiles argentinos al título del mundo.
Además, durante este año se cumplen 70 años desde la inauguración del Luna Park, que nació justamente como escenario de boxeo.
Sin embargo, en los últimos años fue utilizado para albergar otro tipo de espectáculos, desde recitales musicales hasta obras de teatro y reuniones políticas y regligiosas.
Ahora, Esteban Livera --sobrino de Lectoure-- quedó a cargo de la empresa y decidió reabrir el estadio con una nueva pelea mundialista, la vigésimotercera en la historia del Luna Park.
El estadio estará habilitado para 18 mil localidades, cuyos precios oscilan entre los 10 y 140 pesos, aunque habrá alrededor de 800 invitados especiales, entre figuras vinculadas con el mundo del deporte y del espectáculo.
La última que se disputó en ese estadio data de 1987, cuando Ramón Abeldaño derrotó por puntos a Adolfo Arce Rossi. Ahora, y después de varios meses de gestiones, se confirmó la presentación de Narváez, quien tratará de obtener un nuevo título mundial para el pugilismo argentino.
El chubutense, con más de cien peleas en el campo amateur, afrontará la pelea más importante de su corta carrera en el campo profesional. De cara a este choque, Narváez dejó entrever su confianza y también su emoción por haberse convertido en actor principal de esta ocasión tan especial en el Luna Park.
Hasta el momento, el patagónico acumuló once peleas, con diez triunfos (siete nocauts) y un empate.
Por su parte, Rivas peleó en 22 ocasiones, obtuvo 18 victorias (diez por nocaut), dos derrotas, un empate y el restante sin decisión. El campeón prometió retener su corona, más allá de su condición de visitante, aunque no ocultó su malestar al enterarse de que uno de los jurados designados es argentino.
En la ceremonia del pesaje, realizada esta tarde, el argentino pesó 50,650 kilogramos, mientras que el campeón registró 50,600 kilos. El árbitro del combate será el norteamericano Joe Cortez, quien tiene una vasta trayectoria en choques mundialistas; en tanto, los jurados serán el argentino Carlos Rodríguez, el norteamericano Stuart Wilson y el panameño Omar Quijada.
En el semifondo se presentará el cordobés Diego "Rocky" Giménez frente al marplatense César Leiva, en la categoría liviano a ocho rounds.
Además, también se disputarán los combates Mariano Carrera-Néstor Casanova; Hugo Garay-Jorge Argüello y Aladino Alanis-Dionisio Ríos.