Hace exactamente un año, la tasa oficial de cambio fijada por el Banco Central de Venezuela (BCV) se ubicaba en 150,79 bolívares por dólar. En su ascenso imparable, hoy la divisa norteamericana rompió otra marca al ubicarse en 804,81 bolívares, lo que tiene un impacto directo sobre el gran quebradero de cabeza de los venezolanos: la inflación.
Sin embargo, esa no es la peor noticia para los devastados bolsillos de los consumidores del país. Si el dólar sube en ascensor, el euro va en cohete y ya alcanzó los 932,80 bolívares. El problema: comerciantes han comenzado a utilizar la “tasa euro” para marcar sus precios, mientras los sueldos se calculan en la “tasa dólar”.
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“Aunque ha disminuido la intensidad, queda claro que el BCV sigue empeñado en la política devaluacionista básicamente para recaudar más ingresos fiscales”, comenta el economista y ex diputado opositor José Guerra.
Guerra recuerda que Venezuela es un país que vive de la exportación de petróleo, donde los yacimientos son propiedad del Estado. “La devaluación siempre favorece al exportador, en este caso, al Estado, es como un impuesto cambiario”, explica.
El profesor de la Universidad Central de Venezuela y antiguo funcionario del BCV sostiene que ante la ausencia de una política monetaria, “la devaluación es una política de Estado”. “No se le puede llamar crawling peg -devaluación progresiva- porque hablamos de un ajuste mensual muy brusco que supera el 8%, pero la devaluación y la inflación continuarán, aunque creo que a un menor ritmo”, estima.
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Brecha
Al ofrecer un balance a dos meses del terremoto del 24 de junio, la presidenta encargada Delcy Rodríguez expuso como un logro que había reducido la “brecha cambiaria” de casi 30% al 12,3%. La brecha en cuestión es la diferencia que existe entre la tasa oficial y el mercado paralelo de divisas.
“Detrás de ese número hay algo muy concreto, que una familia puede organizar mejor sus gastos, que sus ingresos le rindan más, que un comerciante pueda fijar sus precios con mayor certeza y que una empresa pueda planificar e invertir”, sostuvo la mandataria interina.
El desbarajuste del sistema cambiario ha llegado a tal nivel, que en las últimas semanas el debate público se ha centrado en la conveniencia de dolarizar la economía venezolana.
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En medio de la discusión, el economista Asdrúbal Oliveros indicó: “Se puede importar una moneda creíble, pero no se pueden importar automáticamente las instituciones que hacen creíble a una economía”.
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