En las últimas semanas se registra una pelea en las alturas entre el dólar oficial y el paralelo en Venezuela: el 10 de junio, el tipo de cambio fijado por el Banco Central de Venezuela (BCV) se ubicaba en 572,67 bolívares por dólar; un mes después, alcanza los 709,69 bolívares.
Un experto señala que aquí se reproduce la persecución del coyote y el correcaminos, siendo este último el dólar paralelo. El gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez procura que el primero atrape al segundo, para disminuir la brecha cambiaria y las distorsiones que produce en el sistema, mientras los venezolanos pagan un aumento importante de la inflación medida en bolívares.
El economista José Guerra señala que el BCV y la administración de Rodríguez han optado por una “devaluación agresiva” con el fin de acercar el tipo de cambio oficial al paralelo, que está alrededor de los 800 bolívares.
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Aunque todavía no se ha publicado la data oficial de junio, el ex diputado estima que la inflación de ese mes se ubicará en 12%, luego de que en mayo cerrará en 6,3%.
La cifra del costo de la vida en mayo fue celebrada hasta por el encargado de negocios de Estados Unidos en Venezuela, John Barrett.
“El hecho de que la inflación mensual descendiera a 6,3 % y retornara a un solo dígito después de más de un año evidencia que las medidas aplicadas dentro de la fase de recuperación económica están generando resultados tangibles”, destacó el diplomático norteamericano.
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Sin embargo, la alegría duró muy poco. Guerra sostiene que la estrategia de Rodríguez conduce a la economía venezolana a “un callejón sin salida”, donde la devaluación y la inflación se retroalimentan.
“Mientras no haya un programa económico apoyado por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, vamos a seguir con esta política devaluacionista de destrucción de riquezas porque los activos valen menos, el salario vale menos y los ahorros se pulverizan”, explica.
El antiguo legislador subraya que se requiere “un programa económico en el cual la política cambiaria esté armonizada con la fiscal, en un contexto donde a Venezuela le están entrando dólares por la venta de petróleo y la ayuda internacional”.
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Normalización
En contraste, el consultor Alejandro Grisanti ve el vaso medio lleno. “La dirección de la política cambiaria ha mejorado de manera importante”, afirma.
¿La razón principal para su aprobación? “Las mesas de cambio del sistema financiero han venido operando con mucha mayor libertad y, más importante aún, el BCV ha respetado los precios que de ellas resultan, sin anular operaciones como ocurría anteriormente”, responde el director de la firma Ecoanalítica.
Grisanti opina que el aumento de ese margen de maniobra “es probablemente el indicio más claro de que las autoridades están avanzando hacia una mayor normalización del mercado cambiario”.
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“El BCV anunció que comenzará a combinar las intervenciones tradicionales con ventas de divisas en efectivo, retomó el uso del tipo de cambio promedio de las mesas cambiarias como referencia para sus intervenciones -de allí la depreciación que ha venido mostrando el tipo de cambio oficial- y prevé inyectar más de 1.869 millones de dólares durante julio, uno de los mayores montos de los últimos años”, apunta el economista.
El representante de Ecoanalítica resalta que gracias a las medidas impulsadas por Rodríguez, la brecha cambiaria se ha reducido “a niveles por debajo de 20%”, la menor que se ha registrado desde 2024. “Ahora el desafío es completar la transición hacia un mercado único, profundo, transparente y plenamente convertible”, observa Grisanti.