Venezuela recibió más de 1.200 toneladas de ayuda humanitaria en los últimos días tras los terremotos que sacudieron el norte del país hace casi una semana, informó este martes el viceministro para Europa y América del Norte, Oliver Blanco, en Catia La Mar, en el estado La Guaira, la zona más golpeada por la catástrofe.
Los dos terremotos, de magnitudes 7,5 y 7,2, se produjeron en un intervalo de menos de dos minutos el pasado 24 de junio, con epicentro frente al litoral central. Según el último balance oficial, divulgado este martes, los sismos han dejado al menos 1.943 muertos y 10.571 heridos en todo el país.
El estado La Guaira concentra la mayor parte de la destrucción. De los 189 edificios que colapsaron por completo en el país, 158 se ubicaban en esa entidad costera, según datos del presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, que contabiliza además 855 inmuebles dañados con afectaciones graves o parciales.
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Blanco destacó la respuesta internacional al desastre. “Yo creo que, dentro de la tragedia, esta demostración de coordinación, de cooperación y de unidad es aleccionadora y, sin duda, marca un antes y un después en la historia de Venezuela”, declaró el viceministro, según informó EFE.
Una treintena de países han enviado apoyo a Venezuela desde el 24 de junio, entre ellos Estados Unidos, República Dominicana, Panamá, Bolivia, Perú, Colombia, México, Argentina, Costa Rica, España, Francia, Alemania, Países Bajos y Vietnam. Brasil ha enviado varios vuelos con bomberos, militares y especialistas en telecomunicaciones para ampliar un hospital de campaña.
La directora del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Venezuela, Stephanie Hochstetter, estimó este martes que el organismo prevé asistir a medio millón de personas en los refugios habilitados tras el desastre. La funcionaria explicó que ya se han repartido paquetes de alimentos de emergencia a 1.200 personas y que la cifra se multiplicará en los próximos meses, por lo que lanzó un llamamiento inicial de 50 millones de dólares, una cantidad que, advirtió, no cubrirá la totalidad de las necesidades. El director adjunto del PMA en el país, Andrés Rodríguez, había informado el lunes a EFE de que el organismo ya disponía de más de 3.000 toneladas de alimentos dentro de Venezuela.
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El Gobierno venezolano reporta 6.461 personas rescatadas de entre los escombros, mientras que entre 13.400 y 13.500 lograron salir por sus propios medios o con ayuda de familiares en las primeras horas tras los sismos.
Venezuela se asienta sobre una de las zonas sísmicas más activas de América Latina, en el contacto entre las placas Caribe y Suramericana, fragmentado en tres sistemas de fallas: Boconó, San Sebastián —submarina, a apenas 30 kilómetros de Caracas— y El Pilar. El litoral central ya sufrió un terremoto devastador en 1967, con 245 muertos. El crecimiento urbano sobre zonas de riesgo ha agravado el impacto del desastre actual.
La magnitud de la tragedia ha puesto en evidencia las limitaciones del aparato estatal. El Comité Internacional de Rescate (IRC) advirtió que cerca de 50.000 personas permanecían desaparecidas bajo los escombros y denunció que “la respuesta no está a la altura de la magnitud de las necesidades humanitarias”, con servicios médicos desbordados y cortes de agua y electricidad en las zonas afectadas. Sectores de la oposición han acusado además a las autoridades de imponer trabas burocráticas a la entrada de equipos internacionales. Naciones Unidas calcula que los daños directos superan ya los 6.700 millones de dólares, un golpe adicional para una economía debilitada por años de aislamiento financiero.
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La reconstrucción de La Guaira dependerá tanto de la ayuda externa como de la capacidad de un Estado cuyas carencias estructurales, acumuladas durante años de crisis económica y sanciones internacionales, han quedado expuestas por la catástrofe.