American Airlines anunció este jueves que prevé reanudar vuelos directos diarios entre Miami y Caracas a partir del 30 de abril, condicionados a la conclusión de los trámites de seguridad y las autorizaciones en curso. La aerolínea se convertirá en la primera compañía estadounidense en recuperar conexión aérea directa con Venezuela desde 2019, cuando Trump impuso la prohibición de vuelos como parte del endurecimiento de sanciones al régimen de Nicolás Maduro.
El servicio será operado por Envoy Air, subsidiaria regional de American Airlines Group, con aeronaves Embraer 175, en la ruta Miami-Maiquetía. La autorización del Departamento de Transporte de Estados Unidos fue otorgada el 4 de marzo y tiene vigencia de dos años.
El restablecimiento del servicio es uno de los gestos más visibles de la recomposición de relaciones entre Washington y Caracas, iniciada tras la captura de Maduro por fuerzas militares estadounidenses el 3 de enero. La presidencia encargada recayó entonces en Delcy Rodríguez, quien mantuvo canales de diálogo con la administración Trump. Fue una conversación de Trump con Rodríguez la que desencadenó el proceso: el presidente instruyó al secretario de Transporte, Sean Duffy, para que revocara la orden de 2019, y la Administración Federal de Aviación (FAA) eliminó las restricciones sobre el espacio aéreo venezolano.
La Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) realizó además una inspección en el aeropuerto de Maiquetía para verificar los procedimientos de seguridad, paso previo indispensable para habilitar los vuelos. American Airlines opera en Venezuela desde 1987 y fue, hasta 2019, la mayor aerolínea estadounidense en el país. Delta y United habían salido dos años antes. La propia American acumuló pérdidas de 600 millones de dólares en 2016 por fondos inmovilizados en bolívares, lo que convierte la reconstrucción de la infraestructura bancaria y operativa en Caracas en un requisito de fondo antes de escalar el servicio.
La estrategia de arrancar con aviones Embraer 175 refleja esa cautela. La compañía busca calibrar la demanda antes de comprometer equipos de mayor capacidad. El mercado potencial es considerable: según el Pew Research Center, en 2024 residían en Florida alrededor de 474.000 venezolanos, la mayor concentración de esa diáspora en Estados Unidos, con especial densidad en el área de Miami.
El retorno de American no se produce en solitario. Latam Airlines reactivó la conexión Bogotá-Caracas con planes de servicio diario, y Wingo y Avianca reanudaron vuelos desde Colombia. La reapertura, sin embargo, convive con restricciones vigentes. El Departamento de Estado mantiene a Venezuela en nivel 3 de alerta —“reconsidere viajar”— por riesgos de crimen, secuestro y terrorismo. La FAA clasifica además al país en Categoría 2, lo que impide a las aerolíneas venezolanas operar hacia suelo estadounidense.
El director comercial de American Airlines, Nat Pieper, calificó el retorno como “una parte fundamental” de la historia y el futuro de la empresa. El vicepresidente ejecutivo Nate Gatten añadió que la compañía se siente “alentada por el progreso logrado con ambos gobiernos”. La conectividad aérea emerge así como señal tangible de una normalización que, pese a los avances diplomáticos, todavía convive con advertencias de seguridad que Washington no ha retirado.