Una delegación de diplomáticos venezolanos viajará a Washington esta semana para iniciar el proceso de normalización de las relaciones bilaterales con Estados Unidos, rotas desde 2019.
El grupo está integrado por funcionarios designados por el Ministerio de Relaciones Exteriores que asumirán la restitución de servicios consulares, atención administrativa y coordinación de trámites con el Departamento de Estado.
La comitiva tiene como objetivo instalar la representación diplomática venezolana en la capital estadounidense, reactivar la expedición de pasaportes, documentos de viaje y legalizaciones, y restablecer la atención a la comunidad venezolana residente en Estados Unidos.
“Esta semana estará partiendo para Washington la delegación de diplomáticos que va a asumir el inicio de esta nueva etapa de relaciones y diálogo diplomático, político, entre nuestros Gobiernos”, dijo la jefa del régimen chavista, Delcy Rodríguez.
El viaje coincide con la entrada en vigor de la Licencia General 53, emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro.
La licencia habilita a instituciones bancarias y proveedores estadounidenses a ofrecer servicios a las misiones diplomáticas venezolanas, permitiendo la apertura de cuentas corrientes, procesamiento de transferencias, pago de nóminas y adquisición de servicios básicos para la operatividad de la embajada y los consulados.
El documento establece que ciertas transacciones, anteriormente restringidas, quedan habilitadas siempre que estén vinculadas al desempeño de funciones oficiales o al uso personal de los funcionarios acreditados.
“Todas las transacciones […] relacionadas con la provisión de bienes o servicios en los Estados Unidos a las misiones […] están autorizadas”, señala la disposición, bajo condiciones específicas.
Entre los límites fijados, se excluyen operaciones vinculadas a bienes inmuebles y cualquier actividad que no cumpla con la legislación vigente. Asimismo, se autoriza a las instituciones financieras estadounidenses a gestionar cuentas, facilitar créditos y procesar transferencias para estas misiones, siempre dentro del marco permitido por la normativa.
Este esquema apunta a garantizar que las representaciones diplomáticas puedan cubrir necesidades operativas básicas, como servicios, suministros y gastos cotidianos, en un entorno aún condicionado por las sanciones. También contempla la posibilidad de que los funcionarios y sus familias accedan a bienes y servicios para uso personal, sin fines comerciales.
El inicio de esta nueva etapa coincide con gestiones de Caracas para solicitar el levantamiento de las medidas restrictivas. Durante el mismo anuncio, se reiteró el pedido a Washington para eliminar las sanciones económicas, con el argumento de que afectan el desarrollo de la economía venezolana y la llegada de inversiones.
“Le hemos pedido al presidente Trump para los inversionistas, no solamente para Venezuela, que no haya sanciones contra Venezuela, contra su economía”, subrayó Delcy Rodríguez durante un encuentro con inversionistas transmitido por el canal de propaganda Venezolana de Televisión.
El proceso de acercamiento se desarrolla en un contexto complejo, atravesado por causas judiciales en Estados Unidos contra el narcodictador venezolano Nicolás Maduro, detenido en enero y a la espera de juicio en Nueva York.
Maduro enfrenta múltiples cargos, entre ellos conspiración para narcotráfico y posesión de armamento, mientras que su esposa, Cilia Flores también está imputada en causas vinculadas.
A pesar de este escenario, el restablecimiento de relaciones y el envío de una delegación diplomática marcan un giro en la dinámica bilateral. La presencia de representantes en Washington será clave para definir los próximos pasos del vínculo, en una fase inicial centrada en la reactivación del diálogo y la coordinación institucional entre ambos países.
(Con información de EFE)