Dieta y estabilidad emocional: por qué el estrés es el peor aliado a la hora de bajar de peso

El estilo de vida de una persona repercute directamente en la salud, tanto física como mental. Una investigación relacionó directamente el estrés con un aumento de la grasa abdominal. Por qué se produce este fenómeno y qué hay que hacer para evitarlo
El estudio demostró que aquellas personas que sufren de estrés pueden activar la hormona que hará crecer la grasa abdominal (Getty Images)

El estrés laboral o académico, producido por la sobreexigencia en las actividades, es el más fácil de detectar. Una jornada de mucho trabajo, la previa de un examen o un día cargado de obligaciones son escenarios comunes que pueden desencadenar un alto nivel de estrés y ansiedad.

Sin embargo, en otros casos es difícil detectar tanto la situación que lo provocó como el estrés en sí mismo. Y, sin saberlo, el estrés se apodera del bienestar físico y mental, incidiendo directamente en el estilo de vida de una persona, por lo que puede provocar graves alteraciones en la salud y volverse aliado del sobrepeso, ya que es gracias a él que la persona es vulnerable a ganar unos kilos de más.

La hormona cortisol es la que se asocia con el aumento de peso y es aquella que se libera debido a una situación de estrés. Es por eso que un estudio de la Universidad de Yale lo catalogó como una de las principales causas por las que las personas aumentan de peso.

"Esta problemática es algo que se ve mucho en la práctica. Tengo varios pacientes que tienen niveles altos de cortisol debido al estrés y eso hace que no puedan bajar de peso", afirmó la nutricionista Agustina Murcho a Infobae.

Son muchas las personas que sufren de estrés en la actualidad (Getty Images)

Esta investigación asegura que, especialmente en mujeres, el aumento de grasa abdominal a raíz del cortisol alto aumentó de manera notable. La grasa abdominal aumenta el riesgo de contraer un paro cardíaco o de desarrollar diabetes. "Veo tanto hombres como mujeres que sufren a raíz de este problema", comentó la profesional.

El estudio fue publicado en la edición de septiembre/octubre de la revista Psychosomatic. Se observó a mujeres que se encontraban en una etapa previa a la menopausia, sin y con sobrepeso, que almacenaban la grasa en la cintura y en las caderas, y se las sometió a tres días de situaciones estresantes para ver la respuesta de la hormona cortisol.

"El cortisol también inhibe la lipolisis, que es la ruptura de los ácidos grasos. Esto lo que hace es que en lo nutricional no se pueda hacer nada y se tenga que derivar al paciente a un tratamiento médico", enfatizó la especialista a Infobae.

El estrés activa la hormona llamada cortisol, que se encuentra presente en hombres y mujeres (Getty Images)

La hormona cortisol afecta la distribución de la grasa, causando que se almacene centralmente en los órganos. La constante exposición a situaciones estresantes demuestra el aumento de peso.

"Noto que la gente viene a las consultas con mucho más estrés por situaciones laborales, más que nada, y algunos por problemas emocionales. Siento que es algo que se ve mucho más", dijo la nutricionista.

La especialista afirmó que a los pacientes con esta tendencia se los deriva directamente al médico ya que no es nutricional la solución (Getty Images)

"La hormona está presente tanto en hombres como en mujeres", afirmó Murcho, ya que si bien el estudio tuvo como objeto de investigación al sexo femenino, el masculino también puede sufrir de cortisol alto y no puede bajar de peso.

El estilo de vida y la edad de las personas muestran su influencia en los niveles en que aumentan de peso y en la grasa abdominal. Las mujeres, después de la menopausia, según el estudio, tienden a engordar en el abdomen, debido a los cambios en las hormonas sexuales. Otro de los puntos a los que se refirió la investigación es que un estilo de vida sano, incluyendo las horas de sueño necesarias, ejercicio y relajación, podría llegar a reducir los niveles de cortisol. 

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