El microondas permite descongelar, cocinar o recalentar, pero no todos los alimentos ni envases admiten este método. La seguridad depende de que el calor alcance todo el producto, de que pueda escapar el vapor y de utilizar materiales aptos.
Los alimentos que no se deberían calentar en el microondas
La recomendación no implica que el microondas sea inseguro por sí mismo, sino que ciertos alimentos exigen otro método o cuidados específicos. La carne, aves y mariscos no deben cocinarse de forma parcial para guardarlos y terminarlos más tarde. Si se inicia la cocción en el aparato, hay que completarla de inmediato, según lo indica Health Canada.
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Esa institución también desaconseja cocinar en microondas una ave entera rellena, ya que el tamaño y densidad dificultan una cocción uniforme. Tampoco recomienda usarlo para preparar productos congelados de pollo crudo empanado, pues algunas zonas pueden quedar insuficientemente cocidas.
En el caso de alimentos congelados que se descongelan en el aparato, el siguiente paso debe ser la cocción inmediata. La indicación alcanza a carnes, aves y pescados, porque durante la descongelación algunas partes pueden empezar a cocinarse.
Los huevos y preparaciones con huevo requieren atención particular: la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos indica cubrir, revolver o rotar el alimento y verificar que alcance 74°C en todas sus partes.
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Qué efectos produce el microondas sobre los alimentos
Las microondas transfieren energía que el agua, grasas y azúcares absorben con facilidad; esa energía genera calor. El proceso no vuelve radiactivos a los alimentos. El reto es que el calentamiento puede ser desigual y dejar zonas frías donde sobreviven microorganismos, según el Servicio de Inocuidad e Inspección de los Alimentos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
Por eso, el tiempo que sigue al apagado también importa. Durante el reposo, el calor se distribuye y cocción continúa. Para las sobras, Health Canada establece una temperatura interna de 74°C (165°F) antes de consumirlas.
Un termómetro de alimentos es la forma de comprobarla, especialmente en carnes, aves, pescados, guisos y preparaciones de consistencia densa. Para reducir los puntos fríos, conviene:
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- Cubrir el plato con una tapa o envoltura apta, sin que toque la comida
- Dejar una abertura para que salga el vapor
- Revolver, girar o dar vuelta el alimento a mitad del ciclo
- Medir la temperatura en más de un punto y respetar el tiempo de reposo indicado
Los recipientes que no deberías meter en el microondas
No se deben introducir recipientes metálicos, cubiertos, papel de aluminio ni vajilla con bordes o decoraciones metálicas. El metal puede provocar chispas y dañar el aparato. La orientación del Departamento de Agricultura de Estados Unidos sobre cocción segura también excluye las bolsas plásticas finas, bolsas de compras, papel de diario y papel marrón.
Los envases plásticos de un solo uso, como recipientes para alimentos preparados o algunos contenedores de conservación, tampoco son una opción segura si no indican expresamente que son aptos para microondas.
Pueden deformarse o fundirse; ello puede favorecer la migración de sustancias al alimento. También deben retirarse las bandejas de poliestireno y las envolturas no aptas antes de calentar.
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Como regla, se deben elegir recipientes de vidrio, cerámica o plástico con una leyenda clara de uso en microondas. Las tapas nunca deben quedar selladas: el vapor necesita una vía de salida para evitar salpicaduras o roturas.
Consejos para alargar la vida útil del microondas
El cuidado del equipo empieza por evitar ciclos vacíos y por revisar el manual de uso, ya que potencia y tiempos varían según cada modelo. Limpiar de inmediato las salpicaduras evita que los restos se resequen y afecten el interior. Es preferible usar recipientes bajos y distribuir la comida en una capa uniforme para facilitar el calentamiento.
También conviene mantener libre el área de ventilación, comprobar que la puerta cierre correctamente y no usar el equipo si la puerta, sellos o sistema de cierre presentan daños.
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Tras cada uso, retirar los recipientes con protección y abrir las tapas alejadas del rostro reduce el riesgo de quemaduras por vapor. Estas prácticas ayudan a que el aparato funcione en condiciones adecuadas y que los alimentos alcancen una temperatura segura.
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