Una decisión de diseño que hoy puede parecer extraña tiene una explicación histórica concreta: la presencia de una ventana dentro de la ducha en casas antiguas. Supo responder durante décadas a necesidades de ventilación, luz natural y adaptación de espacios que no habían sido concebidos originalmente como baños.
Muchas ventanas quedaron dentro de la ducha porque los baños se incorporaron después
Según explicó la diseñadora Sara Bonometti a House Beautiful, este rasgo aparece con frecuencia en viviendas construidas entre el siglo XIX y mediados del XX. Entre ellas casas victorianas, Craftsman, Arts & Crafts y row houses. En esos inmuebles, los baños muchas veces fueron instalados después en habitaciones o closets preexistentes.
PUBLICIDAD
Ese origen condicionó la disposición actual. Bonometti señaló que, en tiempos victorianos y eduardianos, lo habitual era el baño de inmersión y que una ventana junto a la bañera no presentaba mayores inconvenientes. El problema apareció más tarde, cuando esos ambientes pasaron a incorporar duchas o combinaciones de bañera con ducha sin una redefinición integral de la planta.
La diseñadora resumió ese cambio con una observación recogida por el medio especializado: “Nadie diseñó necesariamente la habitación en función de una ducha moderna”. Ayuda a entender por qué una solución que en su momento resultaba funcional hoy puede convertirse en un foco de dudas.
Antes, a apertura al exterior resolvía humedad, olores y luz
También, se recupera el valor práctico que tenían estas ventanas antes de la generalización de los sistemas eléctricos y de ventilación. La diseñadora de interiores Laurie Blumenfeld sostuvo que esa abertura era “una solución muy práctica” porque ofrecía salida para la humedad y los olores. Sumado a permitir el ingreso de luz natural.
PUBLICIDAD
En ese contexto, la ventana no era un recurso decorativo ni una rareza, sino una respuesta concreta a limitaciones técnicas de la época. La función era doble:
- Facilitar la ventilación del ambiente
- Reducir la concentración de humedad
- Mejorar la iluminación del baño
- Compensar la ausencia de soluciones mecánicas hoy habituales
Con el paso del tiempo, esa lógica perdió centralidad. Los extractores, iluminación eléctrica y nuevos criterios de distribución del baño modificaron las prioridades. Por eso, lo que antes resolvía un problema hoy suele exigir intervenciones para evitar vistas desde el exterior.
La privacidad pasó a ser el problema principal en baños con ducha y ventana
Una vez superadas las limitaciones técnicas que justificaban estas aperturas, el foco pasó a otro punto: la necesidad de mantener la privacidad sin bloquear del todo la entrada de luz. Bonometti propuso una salida puntual para esos casos: las cortinas café, instaladas solo en la mitad inferior de la ventana.
PUBLICIDAD
De acuerdo con su explicación, ese formato permite cubrir las líneas de visión desde afuera y conservar una parte despejada en la zona superior. La alternativa se suma a otras opciones reseñadas en el artículo, entre ellas la aplicación de películas de privacidad con distintos acabados, desde superficies acanaladas hasta diseños que imitan vitrales.
El texto reúne distintos casos de reformas y deja ver que no existe una única respuesta. La elección depende de:
- La orientación de la abertura
- La cercanía con la calle
- El nivel de exposición
- La conservación de elementos originales en inmuebles antiguos.
Vidrios tratados, persianas y láminas inteligentes aparecen entre las soluciones
Entre los recursos actuales, una de las variantes señaladas por House Beautiful es la smart film, una película basada en PDLC y sigla de polymer dispersed liquid crystal. Permite pasar de una superficie transparente a otra opaca con solo accionar un interruptor.
PUBLICIDAD
Natalie Beach, diseñadora principal de Kitchen Envy, contó que usó esa solución en la remodelación de un baño de los años 90 con una gran abertura orientada hacia la calle.
Beach explicó que buscaban conservar la entrada de luz sin fijar una opacidad permanente en el vidrio y sin incorporar cortinas tradicionales en una zona húmeda. En sus palabras, “Las persianas tradicionales habrían interrumpido el diseño limpio y acumulado humedad en la zona húmeda”.
El artículo menciona otras respuestas aplicadas por profesionales en distintos proyectos:
- Vidrio acanalado: para bloquear vistas y mantener el paso de luz
- Vidrio esmerilado: cuando no es posible mover la abertura
- Roman blinds si la ventana no recibe el impacto directo del agua
- Shutters impermeabilizados: para combinar privacidad y acceso a limpieza
- Cobertura parcial con film profesional: para tapar solo el sector más expuesto
La ubicación, valor histórico del inmueble y contacto con el agua condicionan cada intervención
Varios de los especialistas citados subrayan que las decisiones no responden solo a criterios estéticos. La arquitecta Marilyn W. Moedinger, explicó que en una casa de 1840 no podían mover la ventana por exigencias del distrito histórico. En ese caso, recurrieron al vidrio esmerilado para mantener la abertura y reducir la visibilidad desde la calle. También aparecen soluciones vinculadas al tipo de vista exterior o a la composición del baño.
PUBLICIDAD
Se entiende que estas ventanas no responden a una excentricidad aislada, sino a una combinación de: historia constructiva, evolución de los hábitos domésticos y soluciones contemporáneas. Orientadas a resolver un mismo punto cómo sostener luz y ventilación en la ducha sin resignar privacidad.
PUBLICIDAD