El papel pintado volvió para quedarse y, esta vez, conquistó uno de los ambientes que durante años más resistencia le opuso: la cocina. La humedad, el vapor y la grasa hacían que su uso pareciera arriesgado, sobre todo por la posibilidad de que el material se deteriorara o se despegara. Sin embargo, la evolución de los acabados vinílicos y una oferta de diseños cada vez más amplia lo convirtieron en una tendencia consolidada.
“La cocina es uno de los núcleos principales de toda vivienda, por lo que es fundamental que se ajuste a tus necesidades y se adapte a tu estilo. El papel pintado es una excelente alternativa para revestir las paredes y se ha convertido en toda una tendencia decorativa”, explicó la interiorista Natalia Zubizarreta, de Natalia Zubizarreta Interiorismo, en declaraciones recogidas por El Mueble.
La opción más recomendada es el papel pintado vinílico, que incorpora una capa de acabado sobre su base —textil o también vinílica— que lo hace más resistente y lavable.
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Según la responsable de tienda online de decoración de Leroy Merlin, Maite Martínez, “con un paño humedecido con base jabonosa se limpia fácilmente”. Además, el reverso de este tipo de papel impide la proliferación de moho a pesar del vapor de agua y la condensación, un factor determinante en el entorno de una cocina de uso cotidiano.
Para quienes se enamoren de un modelo no vinílico, Zubizarreta ofrece una alternativa práctica: aplicar sobre el papel una capa de barniz mate transparente, que no altera el acabado pero lo vuelve más lavable y duradero. Una solución que amplía notablemente el catálogo de opciones disponibles.
Dónde colocarlo y qué zonas evitar
No todas las paredes de la cocina admiten papel pintado en las mismas condiciones. Según advirtió Martínez en declaraciones, aunque el papel vinílico puede limpiarse sin inconvenientes, colocarlo en la zona de cocción expone el material a manchas irreparables.
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La zona del fregadero presenta un riesgo similar por la humedad constante. En ambos casos, la solución recomendada es proteger el papel con una plancha de metacrilato transparente, que actúa como barrera sin sacrificar el efecto decorativo.
Las zonas con menor exposición al calor y la humedad, como la pared del office, los laterales del mobiliario o pared de una zona de desayunos, son las más aptas para empapelar sin restricciones adicionales. Allí puede colocarse cualquier modelo, incluidos los de mayor peso visual o con estampados elaborados.
“Un papel menos resistente sigue siendo una gran opción en la cocina, siempre que se coloque lejos del calor directo y la humedad, como en una pared de acento”, señaló Hannah, especialista en decoración consultada por la revista británica Ideal Home.
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Sobre azulejos también es posible
En muchas cocinas, la pared ya está alicatada. Zubizarreta confirmó que el papel pintado puede colocarse sobre azulejos “siempre que se tomen las precauciones necesarias”.
Si los azulejos están en buen estado, se recomienda aplicar una imprimación multisuperficie y rellenar las juntas con masilla universal hasta nivelar la superficie.
Si están deteriorados, conviene tapar por completo la cerámica con un empaste específico antes de aplicar la imprimación. En ambos casos, la cola debe venir preparada, ya que ofrece mayor adherencia en ambientes húmedos. Al finalizar, reforzar los bordes con silicona neutra especial para cocinas y baños evita que el papel se despegue con el tiempo.
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“El uso de un imprimador de calidad en la pared es fundamental, especialmente en las zonas más calurosas de la cocina, como el área del fregadero o la proximidad al fogón”, advirtió Meetu Akali, especialista en interiorismo, en declaraciones publicadas por Tasting Table.
Estampados, colores y usos decorativos
Más allá de la resistencia técnica, el papel pintado cumple una función decorativa que pocas opciones de revestimiento igualan. Los motivos florales de pequeña escala, los estampados a rayas verticales —que generan sensación de amplitud— y los efectos textiles en tonos neutros son, según las tendencias relevadas por El Mueble, los recursos más utilizados.
Los papeles con efecto textil en tonos beige o tierra aportan calidez sin recargar el ambiente, mientras que los estampados más llamativos funcionan mejor cuando el mobiliario actúa como contrapeso en blanco o colores sobrios.
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Martínez subrayó que el papel pintado también sirve para separar zonas funcionales dentro de la cocina: distinguir el área de cocción de la de desayunos o del office es uno de sus usos más frecuentes.
Zubizarreta insistió en que el diseño elegido debe dialogar con los materiales y colores del mobiliario existente, ya que son ellos quienes marcan las pautas de la elección.