Ante la falta de metros cuadrados, el almacenamiento oculto en espacios pequeños se vuelve una prioridad, y The Spruce reunió nueve soluciones que diseñadores de interiores suelen incorporar para ganar espacio en cocinas, baños, pasillos y otras zonas de la casa. La selección parte de una idea simple: muchos huecos ignorados pueden convertirse en áreas útiles de guardado.
Las propuestas combinan opciones de obra y personalización con otras más simples, como los sistemas magnéticos aptos para inquilinos.
La nota cita a Melissa Fischer directora y diseñadora principal de Melissa Fischer Interiors; a Evelina Juzėnaitė diseñadora principal de Planner 5D; y a Terri Brien directora y diseñadora principal de Terri Brien Interiors. Entre sus recomendaciones aparecen tanto soluciones visibles en pared como compartimentos integrados en muebles ya existentes.
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1. Despensa extraíble vertical
En cocinas pequeñas, una despensa tradicional suele quedar fuera de alcance por falta de superficie. Fischer propone una despensa extraíble vertical, también descrita como microdespensa, para aprovechar rendijas estrechas entre gabinetes.
“Incluso los huecos estrechos entre gabinetes pueden volverse muy útiles”, dijo Fischer. Este formato alto y angosto suma capacidad sin ampliar la huella de la cocina. La diseñadora la considera adecuada para conservas y botellas de aceite. La lógica es convertir un espacio residual en guardado funcional.
2. Panel perforado para aprovechar la pared
Se recomienda los paneles perforados para ocupar paredes que de otro modo quedarían sin uso. Según Juzėnaitė, sirven para herramientas en garajes y cobertizos, suministros de oficina o utensilios de cocina.
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La propuesta funciona mejor con objetos que puedan quedar expuestos. La interiorista advirtió que esos elementos estarán “a la vista”.
3. Almacenamiento magnético sin perforar paredes
Otra opción mural que menciona Juzėnaitė es el almacenamiento magnético. La diseñadora lo plantea como una solución similar y básicamente bidimensional. Su ventaja es que no exige intervenir la pared. “No hace falta perforar las paredes”, afirmó la interiorista.
Entre sus usos preferidos figuran la cocina, para cuchillos y frascos de especias, además del baño, el sótano o el lavadero. Casi cualquier exterior metálico de un electrodoméstico puede servir como base para estas piezas.
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4. Cajón en el zócalo de los gabinetes
Otra zona que suele pasar inadvertida está justo sobre el suelo, en la parte inferior de los gabinetes. Brien señaló que muchas personas desaprovechan esos pocos centímetros, aunque pueden resultar muy útiles.
La diseñadora recurre a cajones en el zócalo para aumentar el guardado en cocinas en galera, donde los cajones convencionales ya alcanzaron su límite. Ahí caben piezas anchas y planas, como bandejas de horno, tablas de cortar, fuentes o individuales.
Juzėnaitė reforzó esa idea con una observación práctica sobre ese hueco de la cocina: suele llenarse de polvo. Convertirlo en cajón cambia una franja muerta por espacio utilizable.
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5. Espacio de guardado bajo el lavabo
Se aplica una lógica parecida en baños pequeños. En uno de sus proyectos, Brien redujo la caja del mueble del lavabo para incorporar un cajón funcional debajo. La diseñadora explicó que se trata de un sector que a menudo queda infrautilizado. También subrayó que la previsión temprana permite exigir más a ese espacio.
Su consejo apunta a obras nuevas. Si se planifica con antelación y se coordina con el plomero para compactar lo más posible el sifón en P, queda margen para sumar almacenamiento.
6. Bancos con almacenamiento integrado
Los bancos en pasillos y entradas, así como los asientos corridos en comedores o cocinas, pueden cumplir una doble función. Fischer los usa como espacio de guardado para manualidades infantiles, ropa de cama ocasional o electrodomésticos grandes de uso esporádico.
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La propuesta agrega capacidad sin sumar otra pieza de mobiliario. Según Fischer, los cojines también permiten reforzar el diseño con estampados o telas de color intenso.
7. Gabinetes empotrados entre montantes
Brien evalúa con frecuencia si existe la posibilidad de empotrar un gabinete angosto entre los montantes de la pared. Para la diseñadora, incluso una profundidad de tres o cuatro pulgadas ya aporta valor.
Esta salida aparece en cocinas, baños o pasillos. Cuando lleva una puerta de panel simple, añadió la interiorista, el resultado se integra más con la arquitectura que con un mueble de guardado visible.
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8. Mueble oculto para electrodomésticos
Los muebles ocultos para electrodomésticos ganan terreno en la cocina. Fischer advirtió que las mesadas llenas de aparatos y objetos hacen que el ambiente se sienta más cargado y más pequeño.
La diseñadora sostuvo que ocultar una batidora o un extractor de jugos ya cambia la percepción del espacio. Brien, por su parte, prefiere este recurso con puerta escamoteable o de tambor.
9. Divisores para ordenar cajones
La última recomendación apunta al interior de los cajones. Brien resumió su efecto con una frase directa: “Los divisores de cajones hechos a medida pueden marcar una gran diferencia”.
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Su opción habitual consiste en crear secciones para aparatos de peinado con calor dentro de cajones de baño. Si no hay margen para una solución a medida, la alternativa pasa por usar bandejas compartimentadas o expandibles en cualquier cajón de cualquier habitación.
A veces basta con detectar los rincones que la vivienda deja sin uso y convertirlos en lugares de guardado.