Un estudio desarrollado en supermercados del Reino Unido analizó cómo la ubicación de frutas y verduras en la entrada de los establecimientos impacta en el comportamiento de compra de los consumidores. La iniciativa, impulsada por investigadores de la City St George’s de la Universidad de Londres, se centró en tiendas de descuento, involucrando a 580 mujeres de entre 18 y 60 años. El estudio comprobó que colocar frutas y verduras frescas cerca de la puerta principal de los supermercados motiva a los clientes a adquirir más productos de este tipo.
Según los medios digitales de salud Infosalus y la agencia de noticias Europa Press, la investigación descubrió que la estrategia de ubicar productos saludables en la entrada logra un aumento de 2.525 porciones compradas por tienda y por semana. El análisis utilizó 36 tiendas, con grupos de intervención y control, y registró un incremento sostenido en la compra de frutas y verduras en los locales donde se aplicó el cambio, aun cuando el país atravesaba una tendencia general de descenso en el consumo de estos alimentos durante los años analizados.
Diversos especialistas y entidades resaltaron el respaldo institucional de la medida. El Instituto Nacional de Investigación en Salud y Atención (NIHR) financió el trabajo, cuyos resultados fueron publicados en la revista científica internacional PLOS Medicine. De acuerdo con los autores, las mujeres representaron el grupo de estudio porque suelen encargarse de las compras alimentarias familiares, lo que incide en la dieta de todo el hogar. El estudio se desarrolló en un contexto de crisis del costo de vida y pandemia de COVID-19, que afectó negativamente el consumo de frutas y verduras en el Reino Unido.
El efecto de la disposición estratégica en tiendas de descuento
La colocación estratégica de frutas y verduras en la entrada de los supermercados permitió revertir parcialmente la disminución nacional en la compra de estos productos. Durante el período del ensayo, en promedio, los hogares británicos adquirieron menos de cuatro porciones de frutas y verduras diarias para toda la familia. La caída fue de 7,2% en frutas y 5,3% en verduras.
El equipo de investigación, liderado por Christina Vogel, directora del Centro de Política Alimentaria de la Universidad de Londres, explicó que la industria alimentaria y los consumidores enfrentan una oferta dominante de productos ultraprocesados. Vogel afirmó: “La oferta constante de alimentos poco saludables resulta atractiva y rentable para el comercio, pero perjudica la salud pública”. De acuerdo con el estudio, un aumento de 50 gramos diarios en el consumo de frutas y verduras puede asociarse con una reducción del 20% en la mortalidad general.
La intervención mostró mayor eficacia entre familias donde las mujeres encargadas de la compra no tenían estudios superiores formales. Tras seis meses del cambio en la disposición de productos, la calidad de la dieta de las participantes mejoró respecto al grupo de control.
Repercusiones y posibles regulaciones
Expertos y autoridades sanitarias analizaron los hallazgos del estudio y consideraron trasladar la estrategia a nivel regulatorio. Según los autores, el Gobierno británico debería impulsar normas que obliguen a ubicar frutas y verduras en la entrada de los supermercados para favorecer hábitos alimentarios más saludables. Además, sugirieron limitar la presencia de alimentos ultraprocesados en zonas de alta visibilidad, como los extremos de los pasillos y las cajas.
La evidencia obtenida demuestra que pequeñas modificaciones en el entorno de compra pueden modificar los patrones alimentarios de la población. Los resultados podrían servir de base para nuevas políticas de salud pública en el Reino Unido y otros países europeos.
Por otra parte, el impacto de la medida se observó en toda la red de tiendas de descuento analizadas, lo que indica que la estrategia es aplicable tanto a grandes cadenas como a supermercados pequeños. El trabajo de la Universidad de Londres se suma a investigaciones previas que destacan la baja promoción de frutas y verduras en los comercios. Menos del 1% de las promociones estratégicas en supermercados corresponden a estos alimentos.
“Colocar frutas y verduras en las entradas de los supermercados de descuento aumentó las ventas de frutas y verduras frescas”. Además, Vogel, como directora del Centro de Política Alimentaria, señaló que el descenso en la compra de estos productos durante la pandemia impulsa la necesidad de intervenciones eficientes en el comercio minorista.
Perspectivas y debate regulatorio
Las conclusiones del estudio ya circulan entre entidades y organismos dedicados a la nutrición y salud pública. El debate sobre la regulación de la disposición de alimentos podría intensificarse en los próximos meses, con el objetivo de fomentar dietas más equilibradas y prevenir enfermedades asociadas a la obesidad y la mala alimentación.