La búsqueda de una piel luminosa y fresca sin necesidad de maquillaje marca una tendencia en auge en el universo de la medicina estética. El objetivo de lograr el efecto “glow” —una apariencia radiante, saludable y natural— trasciende la cosmética y se consolida como reflejo de bienestar integral.
“La medicina estética evolucionó hacia un objetivo claro: verse mejor sin cambiar los rasgos, donde la piel se convierte en la principal expresión de belleza y salud interna”, comenzó a explicar a Infobae la médica cirujana Cristina Sciales (MN 66.744). Para ella, el denominado efecto glow no implica brillo graso ni un acabado artificial, sino “una piel radiante, saludable, hidratada y llena de vida, capaz de reflejar la luz de forma natural”.
El auge de esta tendencia se apoya en la influencia de la llamada belleza coreana, que instaló la idea de la piel como espejo del estado general. “El glow verdadero excluye el brillo generado por exceso de sebo y se caracteriza por un tono uniforme, poros más cerrados y una hidratación adecuada, tanto interna como externa”, definió Sciales.
Cómo el estrés impacta en la calidad de la piel
El estado de la piel responde a múltiples factores, entre ellos el estrés crónico, que deja huellas visibles y difíciles de revertir.
La médica especialista en cirugía plástica y estética Griselda Seleme (MN 80.033) explicó a este medio que “el estrés crónico se ve claramente en la piel. No es solo una cuestión estética: aparecen flacidez temprana, piel apagada, textura irregular, arrugas finas que se marcan más rápido, y muchas veces se agravan cuadros como acné, rosácea o dermatitis”.
El cortisol, identificado como la hormona del estrés, desempeña un papel central en estos procesos. “Cuando se mantiene elevado en el tiempo, genera un estado de inflamación crónica que interfiere con el trabajo normal de los fibroblastos, disminuye la producción de colágeno y elastina y acelera su degradación”, detalló Seleme.
Este proceso también afecta la microcirculación y la oxigenación de los tejidos. “Por eso muchas pacientes dicen que, después de una etapa de mucho estrés, sienten que ‘la piel no vuelve’ como antes”, señaló la especialista. Frente a estos efectos acumulativos, Seleme recomendó integrar hábitos saludables (alimentación antiinflamatoria, actividad física, descanso adecuado y técnicas de manejo del estrés) con intervenciones específicas de la medicina estética.
Rutinas clave para una piel luminosa sin maquillaje
La construcción de una piel glow requiere constancia y atención a rutinas básicas. Según la médica dermatóloga de la Sociedad Argentina de Dermatología Lilian Demarchi (MN 88.365), “cuando se habla de piel glow, no se hace referencia a brillo graso ni efecto iluminador artificial sino a una piel que tiene textura pareja, se ve hidratada en profundidad, tiene tono uniforme y poros afinados”.
En diálogo con este medio, la especialista subrayó que la hidratación adecuada, la renovación celular eficiente, la buena calidad del colágeno y una barrera cutánea íntegra son cuatro pilares fundamentales.
Y enfatizó la importancia de una limpieza diaria, tanto por la mañana como por la noche. “Tomar agua suma, pero no alcanza. La piel necesita activos humectantes y reparadores. El ácido hialurónico, ceramidas y antioxidantes son clave. Una piel deshidratada no puede brillar, aunque esté tratada”, advirtió. La protección solar diaria es otro punto no negociable: “El sol es el principal enemigo del glow. Genera inflamación, manchas y opacidad. El protector debe ser diario, incluso en ciudad”.
El uso de cremas tratantes de noche, como los ácidos mandélico, glicólico, retinoico, niacinamida, retinol y otros, contribuyen al recambio celular y la luminosidad, además de tener un rol preventivo.
Tratamientos que reemplazan el maquillaje: opciones para lograr el glow
La medicina estética actual ofrece una variedad de procedimientos diseñados para mejorar la calidad de la piel y conseguir un efecto glow duradero, sin necesidad de maquillaje. Las especialistas enumeraron y describieron los tratamientos más eficaces:
- Láseres dermatológicos. Seleme señaló el uso de láseres que “estimulan de manera directa la formación de colágeno y trabajan sobre la calidad dérmica en profundidad”. En tanto Sciales agregó que “el gran protagonista del 2025 fue un láser de origen italiano que obtuvo múltiples reconocimientos por su capacidad de lograr un efecto glow visible. Su longitud de onda de 675 nm estimula de manera selectiva la producción de nuevo colágeno y elastina, mejora la textura y firmeza de la piel, unifica el tono al actuar sobre melanina y hemoglobina, y aumenta la microcirculación”. Este procedimiento, detalló, es “indoloro y sin tiempo de recuperación”.
- Luz pulsada intensa. De acuerdo con Seleme, la luz pulsada intensa mejora el tono y la textura cutánea, uniformiza el color, reduce manchas y enrojecimiento.
- Radiofrecuencia y micro ultrasonido focalizado. Estos métodos “tensan la piel y estimulan los tejidos en profundidad”, aportando mejoras notables en textura y primeras líneas de expresión, según Seleme.
- Skin boosters y bioestimuladores. “Son ideales para el mantenimiento de los resultados a lo largo del tiempo”, según Sciales. Estos productos hidratan en profundidad y estimulan la piel desde el interior.
- Peelings médicos y personalizados. Los peelings favorecen la renovación celular y la luminosidad. “Varían en intensidad según la edad y condición de la piel”, puntualizó Demarchi.
- Limpiezas profundas y degreasing. “El primer paso fundamental es trabajar sobre la capa córnea: afinarla, regular el exceso de sebo y limpiar la piel en profundidad sin resecarla”, indicó Sciales. Estas técnicas mejoran la absorción de activos y previenen brotes.
- Mesoterapia con activos regeneradores. Según Seleme, la mesoterapia consiste en microinyecciones de sustancias que favorecen la regeneración y mejoran la calidad de la piel.
El efecto glow según la edad: las recomendaciones específicas
Las especialistas consultadas coincidieron en que los tratamientos deben adaptarse a cada etapa de la vida.
Para personas entre 20 y 30 años, Demarchi recomendó limpiezas profundas, peelings suaves e hidratación intensa.
Entre los 30 y 45 años, sugirió peelings médicos, skin boosters, radiofrecuencia y láser.
Para mayores de 45 o 50 años, señaló la importancia de skin boosters regulares, radiofrecuencia y ultrasonido con microagujas, peelings personalizados, láseres y rutinas domiciliarias ajustadas a las necesidades de la piel.
El valor de la constancia y el cuidado integral
“La constancia vale más que un solo tratamiento”, expresó Demarchi sobre el final, para remarcar que “tanto los procedimientos médicos como los cuidados diarios y los hábitos saludables constituyen la base para una piel que irradia frescura y salud, sin depender de la base de maquillaje”.
Según Sciales, “el efecto glow puede lograrse a cualquier edad, aunque la rutina debe adaptarse a cada etapa de la vida. El uso de protector solar, una correcta rutina de skincare y la hidratación son pilares universales”. “Todo esto, sin perder de vista lo esencial: los cuidados internos, el estilo de vida y la constancia, que siguen siendo la base de una piel sana y luminosa”, finalizó.