Dulces, intensos y frescos: cuáles son los cócteles que conquistan las playas en Pinamar

Las cartas se renuevan con técnicas de autor y elementos visuales, mientras la calidad de los ingredientes impulsa la transformación sensorial en las barras más requeridas de la Costa Atlántica

La coctelería en Pinamar se reinventa con propuestas que combinan tragos clásicos y creatividad moderna detrás de la barra (Pablo Kauffer)

(Enviado especial a Pinamar) La coctelería transformó la escena de Pinamar este verano, combinando propuestas clásicas con innovación detrás de la barra. Entre copas, frutas y nuevos ingredientes, los balnearios presentan el talento de bartenders destacados, que apuestan por tragos de autor, cócteles y técnicas depuradas con presentaciones que conquistan la vista y el paladar.

La creatividad caracteriza el fenómeno actual. La escena local evolucionó por la demanda de bebidas tradicionales y por el surgimiento de propuestas originales con referencias globales y conceptos adaptados al público argentino. En ese sentido, el bartender Santino Cisteri contó en diálogo con Infobae cuáles son los tragos más pedidos del público: “Los más pedidos suelen ser Aperol, Carpano Orange, la Caipiroska. Otras veces se va variando, capaz algún día de calor me piden margaritas, otra cosa rara puede ser una mimosa, una pantera rosa, pero salen poco. La margarita, por ejemplo, tiene tequila, triple sec y jugo de limón. El Aperol va con vino espumante o champagne, para integrarlo un chorro de soda. La Caipiroska o Caipiriña llevan lo mismo, lima aplastada con azúcar. La caipiroska lleva vodka y la caipiriña lleva cachaza. La mimosa es champagne y jugo de naranja. Y la pantera rosa es piña colada, vodka y granadina”.

Las preferencias del público joven en Pinamar se orientan hacia cócteles con presentaciones estéticas y sabores entre dulces y amargos equilibrados (Crédito: Pablo Kauffer)
El uso de ingredientes frescos y naturales, como jugos exprimidos y jarabes artesanales, es el sello distintivo de la coctelería moderna en Pinamar (Crédito: Pablo Kauffer)

En paralelo, algunos jóvenes también relataron sus tragos más pedidos y la razón detrás de su elección. “Me gusta el color del trago, lo estético me parece importante. Tiene una mezcla de sabores que me llama mucho la atención. Es un trago que lo pediría para una cuarta o quinta cita. También me gusta mucho el negroni”, comentó Marcos, en el parador El Atlántico.

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A unos metros, sobre la arena, Rocío, oriunda de la localidad de Mercedes, Buenos Aires, también disfrutaba de un trago con su familia: “Estoy tomando un Aperol, estoy con mi nieta, mi yerno, un día desapacible, pero nos gusta, estamos de vacaciones. Hay otros tragos que también me gustan, pero fui directamente a este. Es el primero que me tomo en las vacaciones, nos quedamos hasta marzo. Otro día me quiero tomar un gin tonic. El precio me pareció bien, nada exagerado”.

Para estos bartenders, cada cóctel representa más que una simple mezcla de ingredientes: buscan que cada creación cuente con un concepto propio y permita a quienes lo disfrutan vivir una experiencia completa (Crédito: Pablo Kauffer)
En la imagen, un joven posa con un Pantera Rosa, una preparación a base de piña colada, vodka y granadina (Crédito: Pablo Kauffer)

Otro de los lugares más visitados por los jóvenes se encuentra a unos metros, donde bartenders realizan todo tipo de preparaciones. “Vamos a hacer un negroni, un trago clásico, lo vamos a hacer estanciado, a diferencia de un refrescado, esto le agrega aire al trago y lo integra. También voy a preparar un French 75, un clásico. Lleva gin, almíbar, jugo de limón y se termina con un poco de espumante”, relata Facundo, especialista en Ufo Point.

El uso de ingredientes naturales y frescos es un sello de la nueva coctelería. Al respecto, el bartender enfatiza que los cócteles deben prepararse con jugos recién exprimidos y jarabes caseros, evitando conservantes industriales, ya que una receta sin sustancia carece de fuerza y permanencia. Esta filosofía otorga significado y profundidad a cada trago.

Justamente, quienes disfrutan este domingo de las preparaciones del bartender son Macarena y Gina, oriundas de Villa Mercedes, San Luis, y 9 de Julio, en Buenos Aires. “Nos quedamos hasta fin de mes. A mi los cócteles me gustan dulces, este va muy bien. El negroni me gusta. Entre mis favoritos está el mojito malibú, lo amo, lo pedí en mi última cita. Tiene menta y el almíbar me encanta. Me gustan pedirme tragos, especialmente en citas. Me gusta sentarme y tomármelo tranquila”, expresa la joven.

Santino, junto a su compañera, preparando tragos en El Atlántico (Crédito: Pablo Kauffer)
En los días de calor, las familias disfrutan de cócteles refrescantes (Crédito: Pablo Kauffer)

Por su parte, su amiga destaca cuáles suelen ser sus opciones más frecuentes en el parador: “Yo soy más de lo dulce, y si es amargo quizás algo más sutil, como Aperol o Campari, otro tipo de amargor. Algunos ingredientes que me gustan para los cócteles es la naranja, por ejemplo en el Aperol, dulce y amargo al mismo tiempo. Casi siempre pido ese trago. Yo también prefiero los tragos en las citas, aunque también en salidas con amigos”.

Otra propuesta innovadora es el Black Coffee Negroni, el cual combina gin, Campari infusionado con café, Martini Rosso y una rodaja de naranja, un guiño a figuras internacionales. En ese sentido, Casa Fabric también resalta como uno de los puntos elegidos por los jóvenes en Pinamar, con opciones que van desde Aperol a Negroni y preparaciones que tienen a la fruta como personaje central.

La coctelería en Pinamar destaca por la combinación de tragos clásicos y creaciones innovadoras con ingredientes frescos y naturales (Crédito: Pablo Kauffer)
A metros de la playa, en Pinamar, las jóvenes disfrutan de los cócteles más pedidos por la gente (Crédito: Pablo Kauffer)

Otra de las propuestas que da que hablar en Pinamar es la de Julián Ávila. El batender comenta respecto a los tragos más solicitados este verano: “Hoy les recomiendo la Caipirada, un trago especialmente preparado para Rada Beach. Tiene lima, azúcar, vodka, jugo de naranja, jarabe artesanal hecho con cereza y aromatizante con esencia de vainilla”.

“Lo que más sale es lo tradicional, el Aperol y la Caipiriña o Caipiroska, esos son los dos que pican en punta. Se van mechando con algunos otros, pero son los tragos más elegidos. También tenemos Ramazotti, Carpano, son tragos nuevos que la gente va incorporando lentamente. Las bebidas van entre 14.000 y 16.000, no varían mucho de ese rango. Los padres de familia hoy, que tienen entre 50 y 58 años, se sienten muy jóvenes, así que piden y no quieren quedar afuera de la tendencia. Almuerzan con tragos. Los chicos jóvenes que vienen a almorzar también piden muchos”, comentó Walter Zenobi, socio de Rada Beach.

Los precios de los cócteles en Pinamar oscilan entre $12.000 y $16.000, similares a los de bares de destinos internacionales (Crédito: Pablo Kauffer)
Las barras de la Costa Atlántica amplían la oferta de cócteles con variantes de Negroni, sangría y gin macerado (Crédito: Pablo Kauffer)

La evolución de la coctelería no se limita a Pinamar y llega a otros destinos de la Costa Atlántica. Alejandro Vidal, bartender con amplia experiencia y gestor de una barra móvil que recorre Pinamar, popularizó el Vasuveda, bebida verde a base de albahaca, limón y jengibre. El especialista, que este sábado dijo presente en Alba Pinamar, deja en claro que esta creación, tanto en versión sin alcohol como con gin, es muy demandada: en cada evento, dos licuadoras funcionan sin interrupción.

El Vasuveda ha inspirado incluso un helado y figura en bares internacionales de ciudades como Dubái. Las preferencias del público abarcan una amplia variedad. En ese sentido, el trabajo de Vidal, muestra que si bien el gin tonic y el vermú tienen seguidores fieles, cada vez más clientes se animan a probar cócteles como el Penicillin, elaborado con whisky, almíbar de jengibre y jugo de limón. En ese marco, el vino también hizo su regreso, en particular el rosado, que gana adeptos principalmente entre mujeres.

Bartenders de Pinamar apuestan por tragos de autor y técnicas innovadoras para satisfacer una demanda cada vez más diversa y exigente (Crédito: Pablo Kauffer)

El precio de un gin tonic en Pinamar oscila entre $12.000 y $15.000, situándose a la par de otros destinos internacionales. Las promociones, como el 2x1, dependen de la política de cada establecimiento y condicionan la competencia y la experiencia de los clientes.

En la dimensión profesional, los bartenders destacan el crecimiento del oficio y el acceso a bebidas antes impensadas en Argentina. Hace veinte años, preparar caipirinhas requería improvisar cachaza con ron, mientras que hoy es posible encontrar insumos y destilados de todo el mundo. Sin embargo, se mantiene el reto de priorizar la calidad frente a la rentabilidad, un dilema que define el panorama actual del sector.

Para estos bartenders, cada cóctel representa más que una simple mezcla de ingredientes: buscan que cada creación cuente con un concepto propio y permita a quienes lo disfrutan vivir una experiencia completa.

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