La casa Lobos de Mar se erige como un testimonio de integración entre arquitectura y naturaleza, en un entorno donde la pampa se funde con el mar, ubicada en Rincón de Cobo, Partido de la Costa.
Concebida como un legado familiar y un refugio ecológico, la vivienda no solo desafía las dificultades del terreno, también establece un diálogo permanente con el paisaje y la fauna autóctona, según relataron sus propietarios, Leo Wolf y Mariana Galina, y el arquitecto Luciano Canissa a Infobae Deco.
El proceso de construcción estuvo marcado por desafíos logísticos y técnicos. Uno de los momentos más recordados por los dueños fue el llenado de la losa, cuando más de treinta camiones de hormigón ingresaron en un solo día a un terreno inhóspito.
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“Ninguna hormigonera quería aceptar el trabajo: temían que si algún camión quedaba encajado o sufría un desperfecto, las pérdidas fueran enormes”, explicó Wolf.
Para garantizar el éxito de la operación, los propietarios ofrecieron hacerse cargo de cualquier inconveniente y pusieron a disposición tractores de ocho ruedas para asistir a los camiones, que efectivamente necesitaron ayuda para completar la tarea.
La jornada concluyó bajo una luna llena, con el mar rugiendo y la sensación de que la obra había adquirido vida propia.
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La ubicación de la casa fue determinada por la presencia de un bajo natural, que originalmente dificultaba cualquier intento de edificación. El arquitecto Luciano Canissa detalló a Infobae que, tras analizar la altimetría del terreno, decidieron perfilar el cauce y transformarlo en una laguna que respira con las mareas y desborda hacia el mar.
“La laguna terminó siendo uno de los mojones del proyecto. Es totalmente natural, trabaja exclusivamente con el régimen de lluvias y, con el tiempo, generó su propio ecosistema”, afirmó Canissa.
Este espejo de agua dulce, sembrado con pejerreyes, se ha convertido en el corazón de la chacra y en un hábitat para carpinchos, nutrias, ciervos, gatos monteses, liebres, zorrinos, zorros y numerosas especies de aves.
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La arquitectura de Lobos de Mar responde a la premisa de convivir con el entorno en lugar de imponerse sobre él. La casa se eleva sobre el médano para permitir el flujo natural del viento y obtener vistas panorámicas tanto al campo como al océano.
El diseño contempla una galería al oeste para disfrutar de las puestas de sol sobre la pampa y una terraza al este, con piscina, orientada hacia el mar y los amaneceres. Cuatro dormitorios en suite, cada uno con su balcón, ofrecen vistas directas al océano.
La materialidad de la vivienda combina hormigón y madera nativa, seleccionada no solo por su calidez y respeto por el entorno, sino también por su eficiencia térmica y bajo mantenimiento. Canissa explicó que la casa fue fundada sobre pilotes y una gran losa de hormigón, mientras que el resto de la estructura se realizó en construcción en seco con madera.
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“La madera, con su propia oxidación, genera su autoprotección, además de una textura y un color que se mimetizan con el gris del hormigón y el paisaje”, señaló el arquitecto. La paleta de colores neutros permite que la casa se funda con el entorno, especialmente en los días brumosos característicos de la costa atlántica.
El ciclo del agua es otro aspecto central del proyecto. Los techos canalizan las lluvias hacia la laguna a través de un canalón de hormigón, integrando arquitectura y naturaleza en un ciclo virtuoso.
La sostenibilidad y el bajo mantenimiento fueron objetivos prioritarios desde el inicio, logrados mediante decisiones técnicas y de diseño que permiten que la vivienda envejezca acompañando al paisaje, sin necesidad de tratamientos adicionales.
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El nombre Lobos de Mar tiene un doble significado: alude tanto a la frecuente presencia de estos animales frente a la casa como al apellido de la familia, Wolf, que en alemán significa lobo. La elección del nombre rinde homenaje a los hijos de los propietarios, Federico y Joaquín, quienes comparten un espíritu marino y aventurero.
Para Wolf y Galina, Lobos de Mar representa mucho más que una casa: es un legado familiar y una aventura hecha realidad, donde la arquitectura y la naturaleza conviven en equilibrio.
*Fotos por: Mariano Imperial fotografo
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