¿Se puede entrenar con gripe o resfriado? Lo que necesitas saber antes de hacerlo

Mantenerse activo fortalece el sistema inmunológico, pero entrenar mientras estás enfermo puede ser contraproducente. GQ consultó a expertos que explican cuándo es seguro moverse y cuándo es mejor descansar para una recuperación óptima

Ejercicio y resfriado, expertos advierten que intentar "sudar" un resfriado con ejercicio intenso puede agravar los síntomas, debilitar el sistema inmunológico y prolongar el tiempo de recuperación

La duda sobre si es conveniente ejercitarse mientras se está enfermo asalta a muchas personas.

La respuesta, según los expertos, depende del tipo y la intensidad del ejercicio, así como de la gravedad de la enfermedad.

El Dr. David Nieman, profesor de ciencias de la salud y el ejercicio en la Appalachian State University, advierte que intentar “sudar” un resfriado con una sesión intensa de entrenamiento no es una estrategia efectiva.

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“Solo vas a empeorar los síntomas y van a durar más tiempo; no es una decisión inteligente”, explicó el especialista, quien también dirige el Laboratorio de Rendimiento Humano en el Campus de Investigación de Carolina del Norte​.

El Dr. David Nieman, especialista en salud y ejercicio, sostiene que la actividad física moderada refuerza el sistema inmunológico y reduce el riesgo de infecciones respiratorias

Sin embargo, esto no significa que cualquier actividad física deba evitarse durante una enfermedad.

La clave radica en conocer el momento adecuado para moverse y cuándo es mejor darle al cuerpo el descanso que necesita.

Ejercicio como herramienta de prevención

Más allá de la duda sobre si es prudente ejercitarse estando enfermo, la ciencia ha demostrado que la actividad física moderada ayuda a prevenir enfermedades.

“Un estilo de vida activo fortalece el sistema inmunológico y reduce a la mitad las probabilidades de contraer infecciones respiratorias, en comparación con aquellas personas que llevan una vida sedentaria”, según el Dr. Nieman​.

El ejercicio contribuye a movilizar las células inmunitarias desde órganos como el bazo, el timo y la médula ósea.

“Circularán a un ritmo más alto de lo normal durante la actividad y durante un par de horas después”, explicó el especialista, comparándolo con un ejército en patrulla, lo que aumenta la posibilidad de detectar y combatir agentes patógenos​.

Un estudio de 2018 advierte que los ejercicios prolongados o de alta intensidad pueden suprimir temporalmente la función inmune.

Las recomendaciones generales sugieren que, para fortalecer el sistema inmune, es beneficioso realizar entre 30 y 60 minutos de actividad física ligera o moderada la mayoría de los días de la semana.

Sin embargo, entrenamientos más exigentes pueden generar el efecto contrario.

Un estudio de 2018 liderado por Nieman encontró que el ejercicio prolongado o de alta intensidad puede suprimir temporalmente la función inmune, dejando al organismo más expuesto a infecciones​.

¿Se puede hacer ejercicio estando enfermo?

Cuando el cuerpo combate un virus, su prioridad es eliminar la infección, lo que deja pocos recursos para sostener un entrenamiento exigente.

Por ello, la recomendación general es que si la enfermedad afecta todo el cuerpo, como en el caso de la gripe o el COVID-19, lo mejor es evitar el ejercicio intenso por completo​.

Forzar el cuerpo cuando se tienen síntomas sistémicos como fiebre, dificultad para respirar o dolores musculares severos puede prolongar la enfermedad.

La Dra. Jamie Nuwer, especialista en medicina deportiva, recomienda escuchar al cuerpo y tomarse un descanso si los síntomas van más allá de un simple resfriado común​.

Los expertos advierten que si una enfermedad causa problemas para respirar, el ejercicio debe evitarse por completo para no agravar los síntomas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por otro lado, si los síntomas están limitados a la nariz y la garganta, como congestión leve o estornudos, una actividad ligera o moderada podría ser factible.

Aunque no acelerará la recuperación, ejercicios suaves como estiramientos, caminatas cortas o entrenamientos de baja intensidad pueden ayudar a mantener la movilidad y generar endorfinas, que contribuyen al bienestar general​.

En algunos casos, la combinación de enfermedad y ejercicio intenso puede llevar a complicaciones más serias.

Durante la última década, Nieman ha documentado casos de pacientes que desarrollaron una condición similar al síndrome de fatiga crónica tras ejercitarse excesivamente mientras estaban enfermos.

“Algunas personas se exceden con el ejercicio, entrenan más allá de la capacidad de recuperación de su cuerpo y, sumado a otros factores de estrés en sus vidas, su sistema inmune no puede manejarlo”, adviertió​.

Este fenómeno, a veces denominado enfermedad posviral, no es común, pero los riesgos de forzar el cuerpo durante una infección superan ampliamente cualquier posible beneficio de mantenerse activo.

Cómo retomar la actividad física después de una enfermedad

Una vez superados los síntomas, no se debe regresar inmediatamente a una rutina de entrenamiento intensa.

Nieman recomienda esperar hasta que los síntomas desaparezcan por completo antes de retomar el ejercicio, empezando con caminatas y aumentando progresivamente la intensidad a lo largo de dos semanas​.

Afecciones respiratorias requieren esperar hasta estar sin fiebre y sentirse mejor al menos 24 horas antes de retomar el ejercicio (Imagen ilustrativa Infobae)

En aquellas personas que hayan padecido infecciones respiratorias deben seguir las pautas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y evitar salir en público hasta haber estado sin fiebre y sentirse mejor durante al menos 24 horas​.

Escuchar al cuerpo es fundamental en esta etapa. Si se cuenta con un dispositivo portátil para medir la frecuencia cardíaca, puede ser útil monitorear los niveles de esfuerzo y asegurarse de no sobrepasar los límites del organismo en recuperación.

“Si te tomas un momento para escuchar a tu cuerpo, entonces deberías estar bien”, concluyó Nuwer​.

Escuchar al cuerpo y avanzar gradualmente en la recuperación física son claves tras superar una enfermedad, según expertos (Freepik)

El ejercicio es un gran aliado de la salud, pero debe practicarse con prudencia cuando se está enfermo.

Mantener una actividad física moderada puede fortalecer el sistema inmunológico y reducir el riesgo de infecciones, pero forzar el cuerpo en medio de una enfermedad puede empeorar los síntomas y prolongar la recuperación.

La mejor estrategia es la prevención: mantenerse activo en el día a día para fortalecer las defensas naturales del organismo.

Sin embargo, cuando la enfermedad ya ha llegado, el descanso es tan importante como el movimiento.

En última instancia, escuchar al cuerpo y respetar sus tiempos de recuperación es la clave para volver con seguridad a la rutina de entrenamiento.

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