Nuevas paternidades: más activos en la crianza consciente y el desarrollo emocional de sus hijos

Con un rol presente, muchos papás buscan no repetir los errores de generaciones anteriores. Los expertos también enfatizan en el cansancio y los miedos de los varones a la hora de criar

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Los padres del siglo XXI quieren diferenciarse de la generación anterior y priorizar el cariño y los cuidados de los hijos (Imagen Ilustrativa Infobae)
Los padres del siglo XXI quieren diferenciarse de la generación anterior y priorizar el cariño y los cuidados de los hijos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Existen numerosos estilos de padres: modernos, activos, tradicionales, cansados, estresados, contentos, que no están, y la lista podría seguir. Pero hay una cuestión ineludible: la figura paterna está atravesando una profunda transformación.

Los padres del siglo XXI buscan ser proveedores y participantes activos en la crianza y el desarrollo emocional de sus hijos. Estos nuevos padres están más conectados y comprometidos, a la vez que buscan diferenciarse de los modelos tradicionales ―los de sus propios padres varones―, que los mantenían distantes de las tareas del hogar y el cuidado infantil. Los cambios socioeconómicos y culturales del siglo XXI facilitaron este nuevo escenario para padres, aunque el abandono y la poca presencia aún persisten en muchos casos.

El movimiento hacia nuevas paternidades da cuenta de roles en constante cambio ―aunque sea lento―, donde los padres buscan romper con los estereotipos arraigados y asumir una postura más activa y consciente en la vida de sus hijos. ¿Qué buscan estos papás? Diferenciarse de los suyos, acercarse, hablar y compartir, desde sus propios recursos.

La participación de los padres varones en la crianza consciente se debe a cambios socioeconómicos y culturales (crédito iStock)
La participación de los padres varones en la crianza consciente se debe a cambios socioeconómicos y culturales (crédito iStock)

El padre de otras generaciones sabía poco y nada de sus hijos, más allá de si se portaban bien, mal o necesitaban algo. Un padre activo en el cuidado no es menos normativo, pero construye la norma desde otro punto de vista, más cercano a los hábitos”, dice el psicoanalista, escritor, doctor en Filosofía y en Psicología, Luciano Lutereau, en diálogo con Infobae.

Y sigue: “En este sentido, el padre gana en el sentido de compartir más y enriquecerse en el vínculo parento-filial. También por esta vía se afirma en la transmisión de sus experiencias y valores”. ¿La principal ventaja de este cambio? Según señala Lutereau, “el más básico de todos los beneficios es que va a conocer a sus hijos”.

Lutereau, autor de libros como Más crianza, menos terapia, El fin de la masculinidad y Contactos frágiles (junto a Esteban Dipaola), explica que “en la familia hay una fuente de gratificación de la que los varones se venían privando por sostenerse desde la impostura y, en última instancia, seguir privilegiando el vínculo con otros varones”.

El psicoanalista y escritor explica: “Diría que ser padre, en determinado momento, va más allá de tener hijos reales: es pensarse de cara a las generaciones siguientes, por fuera del lazo reforzado de simetría con los pares”.

Entre los beneficios psicológicos, los padres activos conocen mejor a sus hijos y construyen relaciones sólidas (Thanasis Zovoilis/Getty)
Entre los beneficios psicológicos, los padres activos conocen mejor a sus hijos y construyen relaciones sólidas (Thanasis Zovoilis/Getty)

Por su parte, Martín Wainstein, el sociólogo, profesor consulto e investigador de psicología social de la Universidad de Buenos Aires (UBA) agrega una capa más sobre las nuevas paternidades y dice a Infobae que “la participación masculina siempre estuvo, lo que se modificó con los cambios de los roles de género en la sociedad”.

A su vez, coincide con Lutereau al diferenciar las paternidades de las generaciones anteriores y cuáles eran los pilares en los que se construían los vínculos entre padres e hijos. “Los padres participaban de la crianza, pero cuando el niño tenía 7 u 8 años, o sea, cuando entraba en la edad escolar; y enseñaban actividades como caza, pesca o navegación”, dice. En cambio, ahora, “el padre varón se ocupa más de los niños pequeños, de las tareas del hogar, de llevarlos al colegio, etc.”, agrega.

“Hay una demanda mayor de prestar atención a los niños y, por lo tanto, el padre varón también participa de esto” y vuelve a coincidir con Lutereau en una cuestión crucial, beneficiosa para el padre: “El varón ahora tiene un acceso mayor a las funciones que tienen un fuerte contenido emocional”.

Sin embargo, Wainstein acota este tipo de transformación y advierte: “Pero, cuidado, que todas estas conductas de las que estamos hablando ocurren en sectores muy restringidos de la sociedad planetaria”. Se trata, entonces, de un comienzo.

El Día del Padre atraviesa a las generaciones que con el paso del tiempo van cambiando algunos hábitos
 (Freepik)
El Día del Padre atraviesa a las generaciones que con el paso del tiempo van cambiando algunos hábitos (Freepik)

Juan Guillermo Figueroa Perea, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dice en la Gaceta de la institución que “la situación actual de la paternidad es ambivalente”, ya que los nuevos padres desean ser más afectivos y presentes, diferenciándose de las generaciones anteriores.

Según detalla Figueroa Perea, al consultar a jóvenes de entre 20 y 29 años que ya son padres, la mayoría expresa un deseo claro de no repetir los modelos de paternidad de sus propios padres. Muchos de ellos mencionan que ven a sus padres como un “contraejemplo”, y afirman que lo que sus padres hicieron con ellos es precisamente lo que no quieren hacer con sus propios hijos.

Este cambio refleja una tendencia hacia la crianza consciente, donde los padres no solo están presentes físicamente, sino que también se involucran emocionalmente, formando vínculos más fuertes con sus hijos.

Las hormonas oxitocina, cortisol y testosterona en padres primerizos influyen en su comportamiento y vínculo con sus recién nacidos y en el futuro de la relación, según un estudio (Getty)
Las hormonas oxitocina, cortisol y testosterona en padres primerizos influyen en su comportamiento y vínculo con sus recién nacidos y en el futuro de la relación, según un estudio (Getty)

Según un estudio de la Universidad de Notre Dame, los niveles de oxitocina aumentan significativamente en los padres varones al cargar a sus bebés por primera vez.

Es decir, las hormonas oxitocina, cortisol y testosterona en padres primerizos influyen en su comportamiento y vínculo con sus recién nacidos y en el desarrollo de la capacidad de respuesta fisiológica de los hombres a la interacción padre-hijo y su relevancia para el comportamiento paternal y las relaciones familiares posteriores.

En el libro Father Time (Tiempo de padre), la antropóloga evolutiva Sarah Blaffer Hrdy explora cómo y por qué los hombres contemporáneos asumen roles de cuidado infantil de manera más activa, y cómo su rol en el cuidado de bebés ha cambiado drásticamente en las últimas décadas.

Según el libro "Father Time", ciertos estímulos pueden activar comportamientos de cuidado de los padres varones (Imagen ilustrativa Infobae)
Según el libro "Father Time", ciertos estímulos pueden activar comportamientos de cuidado de los padres varones (Imagen ilustrativa Infobae)

En su libro, Hrdy revisa la literatura existente sobre el comportamiento paterno en otras especies para contextualizar el fenómeno en humanos. Nota que, incluso en especies donde los machos no suelen cuidar a las crías, ciertos estímulos pueden activar comportamientos de cuidado. Este cambio, según las investigaciones citadas por Hrdy, está relacionado con alteraciones hormonales y cerebrales que afectan tanto a hombres como a mujeres.

La autora también se detiene en el impacto del cuidado infantil sobre la psicología masculina. Hrdy menciona estudios recientes que demuestran que los hombres experimentan cambios neurológicos similares a los de las mujeres cuando asumen roles de cuidado principal. Estos hallazgos sugieren una idea que aparecía en la teoría evolutiva de Charles Darwin: que hay una capacidad inherente y latente en los hombres para desempeñar funciones de cuidado.

“Desde mi punto de vista”, anticipa Lutereau, “ser padre es la decisión más importante que un varón puede tomar en su vida”, y agrega: “Sea con hijos propios, con los de otro, en un trabajo, de cara a los niños y jóvenes de la sociedad en que vive, la decisión de ser padre es consecuente con la de honrar la sucesión entre generaciones como fundamento de la civilización”.

De miedos y ausencias

“Siempre hubo miedo en ser padre”, afirma Lutereau (Imagen Ilustrativa Infobae)
“Siempre hubo miedo en ser padre”, afirma Lutereau (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque haya expectativas crecientes y roles cada vez más activos, muchos padres enfrentan el cansancio y las fallas en su paternidad, llevando a una serie de deudas emocionales y sociales, aunque, principalmente, con sus hijos.

“Siempre hubo miedo en ser padre”, afirma Lutereau y agrega: “Lo notable es que muchos varones hoy prefieren no ser padres para seguir priorizando el vínculo con otros varones, como los muchachos del fútbol, el bar, etc”.

De acuerdo a lo que señala el experto en el libro que co-escribe con Trinidad Avaria, Crianza para padres cansados, también existe el ideal de ser padres perfectos. ¿El impacto? Perjudicial para todos. “Esto hace que los padres quieran ser mejores que sus propios padres, lo cual invierte los roles y les impide contener la angustia de sus hijos. Menos Instagram con los hijos, más presencia”, dice.

Los expertos señalan que hay que dejar los roles idealizados y transmitir las ganas de vivir a los hijos (Imagen Ilustrativa Infobae)
Los expertos señalan que hay que dejar los roles idealizados y transmitir las ganas de vivir a los hijos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los hijos, en este contexto, pueden sobreadaptarse para no angustiar a sus padres, lo que crea un ciclo de expectativas frustradas y desilusiones. Esta búsqueda de perfección genera ansiedad, afectando tanto a los padres como a sus hijos.

Entre las preocupaciones más comunes, Lutereau da cuenta del temor de los padres varones a que sus hijos dependan de ellos indefinidamente, la complicación de la vida conyugal o afectiva debido a la parentalidad, y el uso de la paternidad como refugio ante otras metas de la vida.

Estas preocupaciones, según explica el experto, pueden manifestarse de maneras contradictorias, como querer que los hijos sean autónomos pero actuar en sentido contrario, o disociar la vida afectiva de la paternidad por miedo a traicionar el vínculo original con la madre de los hijos.

Según Wainstein, el miedo a ser padre no es un fenómeno nuevo, pero ha adquirido nuevas dimensiones en la actualidad. Y da en un punto crucial cuando aclara: “Hay miedo a asumir la responsabilidad de un hogar”.

Problemas económicos y emocionales entre los motivos del abandono paterno (Getty)
Problemas económicos y emocionales entre los motivos del abandono paterno (Getty)

Por su parte, Figueroa Perea también hace referencia a los padres ausentes, otra realidad, cada día más frecuente. Según un informe de CIPPEC, el 97% de los niños, niñas y adolescentes conviven con sus madres, pero que tres de cada diez madres no conviven con el padre de sus hijos y que entre ellas solo una de cada cuatro recibe la cuota alimentaria.

“Sin querer justificar a nadie, hay muchos ausentes o que se ausentan, porque la sociedad los entrenó a que ser padre es solo responsabilidad y le dieron poca importancia a la educación y a la parte gratificante, a la parte lúdica, a la que te permite aprender, que te divierte, que te entretiene, que te hace crecer como persona”, afirma el académico de la UNAM.

Ante estas realidades dispares, hay que seguir pensando las nuevas paternidades. ¿La clave para ser un buen padre? “Transmitir el deseo de vivir a los hijos, algo que se adquiere a través de la convivencia y no mediante consejos o ideales”, según afirma Lutereau.

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