Cómo ser positivo en un entorno negativo

Ser responsable con el lenguaje y decidir pensar favorablemente sobre uno mismo, son dos de las claves para llevar la vida de forma positiva y con inteligencia emocional

La importancia de ser positivo (Getty Images)
La importancia de ser positivo (Getty Images)

Todos anhelamos sentirnos plenos y felices en los ambientes donde nos movemos, sea en el trabajo, en el hogar, en la calle. Lo cierto es que cada día tenemos infinidad de oportunidades para sentirnos enojados, molestos, frustrados, ofendidos. Algunas cosas no nos están saliendo como pensábamos; el trámite nos está demorando más tiempo del previsto; nos suspendieron una reunión importante, etc. Si a esto le sumamos la actitud pesimista, crítica o maliciosa de alguna gente con la que nos toca relacionarnos, el desafío de mantenerse positivos en contextos negativos se potencia. Claro que es difícil, pero no es imposible.

Nuestra vida se compone de decisiones. Cuando te despiertas a la mañana, ya decides qué tipo de día tendrás, porque ser positivo es un estado de la conciencia, una mentalidad. Si tienes la mentalidad correcta, puedes sentirte pleno independientemente de las circunstancias que te toquen transitar.

Los demás tiene derecho a reaccionar como quieren, tú también. Decide responder en lugar de reaccionar. Ser responsable es tener la habilidad de responder, no de reaccionar. No puedes decidir tus circunstancias, pero puedes decidir tus respuestas frente a ellas.

Eres responsable de tu lenguaje. Qué dices y qué te dices de lo que está sucediendo. Hablar afecta tu mundo, tus relaciones con los otros y contigo mismo. Sé responsable de lo que dices y de lo que te dices. Tú elijes si utilizas tu lenguaje para describir lo que está pasando o para generar lo que quieres que pase. Distingue entre lo real (el hecho objetivo) y la realidad (lo que tú piensas, dices y haces frente a lo real). La realidad no existe como tal, es con tu hablar y tus acciones que la construyes. No pretendas vivir “bien” hablando “mal”. No magnifiques los acontecimientos ni los menosprecies.

Decide pensar favorablemente sobre ti mismo. No aceptes tus propios pensamientos negativos. Las creencias son un estado de la mente en el que tienes algo como verdadero, sea un concepto, una experiencia
(Getty Images)
Decide pensar favorablemente sobre ti mismo. No aceptes tus propios pensamientos negativos. Las creencias son un estado de la mente en el que tienes algo como verdadero, sea un concepto, una experiencia (Getty Images)

Los demás tienen derecho a pensar lo que quieran, tú también. Nuestros pensamientos son los que determinan la calidad de nuestra vida. Pensar positivamente es más saludable; confías más en ti mismo; obtienes más cosas; aprendes de tus errores.

Si la gente tiene el derecho de pensar lo que quieran de ti, tú tienes el derecho a que eso no te afecte, a pasarlo por alto. Lo que los demás piensan de ti no define quién eres. Eres más grande que ese comentario, que esa ofensa, tienes mucho por hacer, no dejes que eso te desenfoque. Necesitas tu energía emocional y física para construir, no la desperdicies. Cuando permites que algo o alguien te ofenda, estás entregando tu poder. La próxima vez que te veas tentado a estar molesto y enojado, pregúntate: ¿Vale la pena entregarle mi alegría a esta persona o a esta circunstancia? ¿Vale la pena renunciar a mi paz?

Decide pensar favorablemente sobre ti mismo. No aceptes tus propios pensamientos negativos. Las creencias son un estado de la mente en el que tienes algo como verdadero, sea un concepto, una experiencia. Como puedes elegir lo que crees, elije aquellas creencias que te abran posibilidades, que te expandan, que te potencien.

Hablar afecta tu mundo, tus relaciones con los otros y contigo mismo. Sé responsable de lo que dices y de lo que te dices. Tú elijes si utilizas tu lenguaje para describir lo que está pasando o para generar lo que quieres que pase (Getty Images)
Hablar afecta tu mundo, tus relaciones con los otros y contigo mismo. Sé responsable de lo que dices y de lo que te dices. Tú elijes si utilizas tu lenguaje para describir lo que está pasando o para generar lo que quieres que pase (Getty Images)

Los demás tienen derecho a ver lo que quieran ver, tú también. Decide ver positivamente. Hay quienes, tengan lo que tengan, nunca se sienten plenos y felices, siempre hay algo que les falta. Crean gran parte de su infelicidad viendo únicamente lo que está mal, lo que no tienen, lo que no lograron. Tú mira hacia atrás sin mentalidad de víctima, agradecido por todo lo que superaste, lograste y en quién te has convertido. Mira hacia adelante con mentalidad de conquista, de logro. Si sabes mirar favorablemente hacia atrás, si sabes mirar favorablemente hacia adelante, tu presente se transforma en positivo.

Los demás tienen derecho a su propia actitud, tú también. La actitud es una reacción mental y emocional antes circunstancias, personas u objetos. Es como un timón que nos acerca o nos aleja de la gente y de las cosas. Mantén la actitud correcta. La que te sirva, te favorezca. Puede que vengan algunos reveses y puede que tus circunstancias cambien, pero no permitas que eso cambie tu decisión de ser positivo.

En la vida no todos los que te aplauden te desean el bien. Un joven mosquito salió volando por primera vez en su vida. Cuando regresó, el padre preguntó: ¿qué tal estuvo tu salida? El joven mosquito respondió: ¡fue genial, papá! Todo el mundo estaba aplaudiéndome. Hijo –respondió el padre- nadie estaba aplaudiéndote ¡Solo quería matarte! ¡Cuánto más aplaudían, mayor era el riesgo para ti!

No desperdicies tus días. Sé positivo y sé realista: algunos días no saldrán exactamente como los planeaste, pero no renuncies al poder de elegir tu felicidad diaria. Si logras que tu día sea positivo, tu vida será positiva, porque la vida no es más que la colección de nuestros días.

Coach Ontológico y Ejecutivo. Entrenador en Liderazgo, Motivación y Competencias Conversacionales. Escritor de “Lidera tu vida” “Tu propósito es la clave” y “21 hábitos para una vida plena”.

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