La gestión sustentable es hoy un eje fundamental del funcionamiento de cualquier empresa que se comprometa no sólo con sus clientes, sino con toda la comunidad. Reducir el impacto negativo y trabajar de manera ética son ejes que las compañías argentinas ya entendieron que son clave para un funcionamiento responsable de toda la cadena productiva o de servicio.

En ese sentido, la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham) es una organización no gubernamental y sin fines de lucro que promueve un ambiente de negocios ético y transparente, que contribuya a los objetivos de sus socios y al desarrollo económico e institucional del país.

Es por eso que en 1999 creó el Premio Ciudadanía Empresaria con el objetivo de consolidar un espacio de reconocimiento en materia de gestión sustentable. Está destinado a empresas grandes y pymes de todo el país que orientan y gestionan su modelo de negocios hacia las economías del siglo XXI, galardonando los modelos de negocios de triple impacto en una economía que busca un futuro más participativo y colaborativo.

Florencia Salvi, gerente de Sustentabilidad de AmCham, dialogó con Infobae sobre qué implica ser sustentable hoy, y por qué la ética y la transparencia son piezas fundamentales de la responsabilidad social en el país y en el mundo.

-¿Cuál es el rol de la Cámara en cuanto a responsabilidad empresarial en el país?

-El rol de AmCham es promover un entorno de negocios que contribuya al desarrollo económico sustentable de Argentina y como Cámara lo que hacemos es brindarles a las compañías la posibilidad de intercambiar buenas prácticas de conectarse con una diversidad de actores del sector público y del sector privado. Tener una voz e intentar una mejor articulación con el sector público.

-¿Qué implican las buenas prácticas empresarias hoy en día?

-Desde el punto de vista de la sustentabilidad las buenas prácticas tienen que ver con dialogar en principio con todos los grupos de interés, tener canales de comunicación, entender cuáles son las necesidades de esos públicos y tener el impacto más positivo posible para las personas, para el medio ambiente y para los negocios.

-¿Cómo se posicionan en cuanto a sustentabilidad las empresas argentinas hoy? ¿Cuáles son sus deudas pendientes y cuáles son sus logros?

-Las empresas grandes han entendido, porque es una tendencia global, que hoy en día la expectativa del consumidor y de los ciudadanos es que la empresa debe ser un actor responsable y debe trabajar por la sustentabilidad, para que sus colaboradores tengan una buena convivencia dentro de la organización; para que la comunidad y la empresa tengan un diálogo, que se beneficien mutuamente del trabajo de cada uno, se entiendan; que los proveedores, que son parte de la cadena, sean parte de la vida de esa empresa. La realidad es que es algo muy sencillo de explicar pero muy difícil de implementar. Las empresas multinacionales lo entendieron, lo hacen, reportan con un estándar GRI. Hay muchas dimensiones a las que prestar atención y trabajar. Quizás la Pyme no está tan incluida en este ecosistema pero lo hace naturalmente porque tiene un arraigo territorial muy fuerte entonces ya naturalmente tiene una relación muy próxima con sus colaboradores, muy próximas con su comunidad porque bueno, es más pequeña e interactúa de otra forma. Lo trae en su ADN. En cambio una multinacional tiene que hacer todo un esfuerzo por abordar estas temáticas y lo hacen muy bien.

Es posible generar un cambio en mucha gente. Promover la sustentabilidad es eso. En la Argentina, las crisis que hemos vivido han generado una previsión de corto plazo. Hay pocas iniciativas que en este país hayan durado a largo plazo. Han pasado tantas cosas que es un verdadero desafío. El corto plazo es un gran enemigo de la sustentabilidad. La sustentabilidad te obliga a pensar a largo plazo y en las próximas generaciones, cómo se regeneran algunas cosas que se han perdido en nuestro planeta, que eso es una necesidad. Hay que trabajar.

-¿Cómo se refleja esta sustentabilidad en una empresa?

-Se refleja por un lado siendo ético y transparente. El marco de trabajo es la ética, para con las personas y para con el planeta. Esto es entender qué recursos el negocio necesita del ecosistema, cómo neutraliza su impacto negativo, porque todas las personas tenemos un impacto negativo, consumimos y generamos residuos, entonces la empresa también tiene que estar atenta. Eso es ser sustentable. No es algo muy complejo, pero sí es una mirada, una forma de pararse frente a la vida, que lo podés extrapolar desde una persona hasta una organización.

-Ustedes están trabajando en la Argentina hace 100 años. ¿Cómo se posicionan las empresas argentinas en la región y con respecto a países como Estados Unidos en términos de sustentabilidad y responsabilidad empresarial?

-Yo creo que regionalmente Brasil ha sido un faro para nosotros. De hecho, en AmCham nosotros trabajamos muy cerca de AmCham San Pablo. Ellos tienen un premio, muy similar al que tenemos nosotros desde hace 25 años. Nosotros miramos y aprendemos de ellos porque el nivel de sustentabilidad que tiene Brasil es más importante. Argentina creo que es el país que le sigue a Brasil.

Y cuando hablamos de Estados Unidos, a mí me gusta decir que no hay un Estados Unidos, hay varios. Depende en qué estado. Si tomás el estado de situación de California es de súper avanzada con respecto al agua, cómo se gestionan los recursos naturales, el entendimiento, la comprensión que tienen todos los actores, tanto del sector público como del sector privado de la sustentabilidad, y quizás si te vas a otros estados, eso no es así. Sí creo que en Estados Unidos el sector privado ha tomado un liderazgo que no se veía antes con respecto a los temas como el cambio climático por cuestiones de coyuntura y de política interna e internacional.

-¿De qué manera el Premio Ciudadanía Empresaria impulsa la sustentabilidad en Argentina?

-El rol del premio es dar visibilidad, conocer a quienes están haciendo cosas muy buenas y muy interesantes. Reconoce iniciativas de sustentabilidad en tres ejes: Sociedad, Medio Ambiente y Gobierno Corporativo. Porque entendemos que hay una necesidad de institucionalizar esta forma de hacer negocios. Eso tiene que ver con el eje de gobierno. Esa categoría está fundamentalmente destinada a las empresas grandes. Y después tenemos una categoría que se llama Nuevo Paradigma Empresario, que es lo que nosotros creemos que es verdaderamente una tendencia y es muy disruptivo y es algo bien diferente, que tiene que ver con hacer negocios generando valor económico, social y ambiental pero de una manera equivalente. Son negocios que nacen para hacerles bien a las personas, ganar plata y además mejorar el medio ambiente, dar soluciones a desafíos medioambientales, así que esa es la idea: que la gente los conozca, que se puedan copiar, que puedan inspirar a otros a emprender este camino.

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