Marcelo Toledo, en su atelier de San Telmo
Marcelo Toledo, en su atelier de San Telmo

Por Maia Chacra

Allí, donde la ciudad comenzó a forjarse a puro golpe y acero, frente a Plaza Dorrego, en el histórico barrio porteño de San Telmo, Marcelo Toledo, el orfebre, recibe a Infobae en su atelier, que también hace las veces de show room y de segunda casa. Su segunda casa.

Toledo es uno de los orfebres más emblemáticos de la Argentina, con una carrera que muestra una proyección internacional enorme y que lo rubrica con trabajos para celebridades como Ricky Martin, Michael Douglas y el Príncipe Carlos de Inglaterra.

Cuchillos, centro de mesas, jarros, vasos, candelabros. La metódica disposición de las piezas, fundidas, esculpidas, laqueadas, genera una atmósfera acompasada por los tic y los tac, que se desprenden del cincel, con el que Marcelo y Beatriz – su madre también artista- esculpen un pequeño facón, que seguro terminará en la vitrina de algún coleccionista.

Sobre una de las paredes, una representación de 1,60 x 1,60 de Evita refulge y se apaga, en un juego de sombras, cuando un cliente, un curioso, un amigo, ingresa por la calle Defensa. El retrato está compuesto por miles de mosaiquitos de metal, con una convexidad o concavidad milimétrica, perfectos, que fueron colocados por un equipo de ocho personas en un trabajo delicado y perfeccionista a los largo de tres meses.

Elena Roger lució las joyas forjadas por Toledo, en la emblemática obras teatral Evita
Elena Roger lució las joyas forjadas por Toledo, en la emblemática obras teatral Evita

También se encuentran en plena producción los rostros de Frida Kahlo Maria Calas, Lady Di, Jackie Kennedy, Audrey Hepburn y la Madre Teresa, entre otras referentes femeninas, con la misma técnica técnica de los mosaiquitos que conformarán la muestra Mujeres Icónicas, en 2017.

-¿Cómo fueron tus orígenes en esta técnica artística?

Fue hace mucho tiempo, a los 8 ó 9 años agarré una pinza, un alambre y empecé a doblarlo, a generar pequeñas formas. Lo primero que hice fue arreglarle los collares a mis tías. A los 12 años compré mostacillas peruanas y confeccioné algunos aros. Esas fueron las piezas que me iniciaron de manera comercial, mi bautismo como creador y vendedor.

A los 14, Toledo comenzó a tomar clases -con el gran maestro Edgar Michelsen- y a los 18 armó su primer taller y, como todo artista principiante, lo hizo donde pudo. En su caso, en un pequeño lavadero de un departamento que alquilaba, porque, a fin de cuentas, el desarrollo de una pasión no está conectada a la comodidad, sino al deseo infatigable que bulle en el interior. Dejaba de ser el artesano, para convertirse en un orfebre.

Colocándole el collar réplica de Evita a Elena Roger, plata y oro blanco con incrustaciones de zafiro rosado y turmalina
Colocándole el collar réplica de Evita a Elena Roger, plata y oro blanco con incrustaciones de zafiro rosado y turmalina

-¿Siempre supiste que la orfebrería era lo que querías hacer por el resto de tu vida?

Al principio, más allá de la dedicación, pensaba que esto iba a ser sólo un hobby, por lo que al mismo tiempo estudié teatro en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático con profesores como Agustín Alezzo y Carlos Evaristo. También cursé psicología en la Universidad de Buenos Aires, pero abandoné en segundo año. De alguna manera, la vida me fue encerrando y entendí que tenía que hacer esto.

De aquel lavadero, donde faltaban el aire y la luz, pasó a otro estudio, un poco más grande, pero no por eso menos modesto, hasta que después de varias mudanzas terminó en el actual atelier de San Telmo, donde recibe a miles de turistas por año. Allí se convirtió en Marcelo Toledo, el orfebre emblemático, el artista, el forjador de su destino.

Entre los visitantes ilustres que se encandilaron con su trabajo se encuentran celebridades como Robert De Niro, Ricky Martin, el Príncipe Carlos y Madonna.

Un paseo por la alfombra roja de Broadway

Una de las grandes admiradoras de su trabajo es la cantante y actriz argentina Elena Roger, quien lo recomendó para realizar la joyería de la obra teatral de Broadway. Los productores quedaron extasiados con su técnica y no lo dudaron.

Junto a Michael Douglas, en un evento de Broadway
Junto a Michael Douglas, en un evento de Broadway

La tarea fue faraónica, una colección de 200 piezas -entre joyas, cuadros y otros objetos- que surgió de una profunda investigación de fotos, videos de época y catálogos de la subasta, luego se exhibió en el Museo Evita y de manera itinerante por el mundo.

-¿Cómo pasaste de arreglarle collares a tu tía a entregarle cuchillos y productos trabajados a Robert de Niro y Ricky Martin?

La orfebrería me abrió puertas que jamás hubiese pensado, como estar en una cena con Mohamed VI, Rey de Marruecos, o que toquen el timbre del atelier y que entre Robert de Niro; estar en una alfombra roja en Broadway hablando con Anne Wintour, editora jefe de la revista Vogue. Compartir una mesa con gente que de niño eran tus ídolos… es algo que por momentos parece increíble.

Toledo pasó de ser un orfebre a un artista que, mediante el metal, crea obras de gran envergadura
Toledo pasó de ser un orfebre a un artista que, mediante el metal, crea obras de gran envergadura

-¿Cuál fue la pieza más extravagante que te pidieron?

Hace muchos años me pidieron realizar una réplica de la batalla de Puerto Argentino, durante la guerra por Las Malvinas. Media hora antes de entregarla terminé intoxicado en un hospital por el pegamento de las piezas, pero valió la pena.

Atrás quedaron los tiempos donde solo se trataba de un hobby; en la actualidad, Toledo es uno de los artistas argentinos sin techo, que ganan la admiración de cada vez más personas alrededor del mundo.