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Bárbara Lombardo confesó la táctica que usó a los 11 años para colarse al show de Xuxa: "Terminé teniendo una relación con ella"

En una charla con Mario Pergolini, la actriz recordó cómo logró entrar al programa de la conductora brasileña y por qué aquella visita marcó su primer acercamiento a la televisión

La historia de Bárbara Lombardo colándose para ver a Xuxa a los 11 años

Mario Pergolini y Bárbara Lombardo reconstruyeron al aire la historia de cómo la actriz pasó de ser una admiradora de Xuxa a participar de su programa, volver una y otra vez y convertir esa insistencia en su primer vínculo con la televisión. El intercambio en Otro Día Perdido (Eltrece), del que también participó Evelyn Botto, dejó una secuencia de recuerdos sobre la infancia de la artista, su determinación para acercarse a la artista brasileña y el episodio que, años más tarde, derivó en su primer trabajo actoral.

La conversación comenzó con una broma de Pergolini sobre la presencia de la madre de Lombardo en el estudio. “La mamá viene siempre”, lanzó el conductor, antes de sugerir que había sido una de esas madres que acompañaban a sus hijos a castings. Lombardo rechazó esa idea de inmediato y marcó otra versión de su crianza. “Confió siempre mucho en mí, la verdad. Yo siempre fui muy resuelta”, afirmó. También aclaró que quien la acompañaba a esas experiencias era una tía abuela y precisó que no había hecho castings desde muy chica.

A partir de esa aclaración, Lombardo contó que su vínculo con un estudio de televisión había nacido de modo inesperado. Pergolini la interrumpió para llevar la charla hacia el episodio que la hizo conocida para quienes seguían esa anécdota desde hace años: su fanatismo infantil por Xuxa. “Te tenemos todos por Xuxa”, dijo el conductor, antes de preguntarle cómo había llegado a ese programa cuando tenía apenas siete u ocho años.

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La respuesta de Lombardo reconstruyó una escena de infancia atravesada por la fascinación que generaba la conductora brasileña entre los chicos de la época. Recordó que era fanática, que en los recreos repetía canciones y coreografías con sus amigas y que todo se activó cuando una compañera le contó que había asistido al show. “Lloré”, resumió, al recordar que no la habían invitado. Ese malestar derivó en una decisión inmediata: pedir la dirección del canal e ir con su tía.

Bárbara Lombardo sorprendió a Mario Pergolini al dar detalles de su vida

En su relato, Lombardo aportó un dato preciso que todavía conserva en la memoria: “Pedí Pavón 2444, me acuerdo como si fuera ayer”. Cuando llegó al lugar encontró cuadras de cola y un fuerte operativo de seguridad. Aun así, dijo que eligió a uno de los custodios y sintió que él la iba a dejar pasar. “No sé, intuición”, explicó. Minutos más tarde, según contó, se acercó a la valla, buscó llamar su atención y esperó. La estrategia funcionó. “Pasó una hora y en un momento entraron un montón de invitados y me dice: ‘Pasá, pasá, pasá, pasá’. Y agarré a mi tía y entramos”, recordó.

Pergolini y Botto reforzaron el tono humorístico del intercambio con varias intervenciones sobre esa capacidad de Lombardo para convencer a la gente en la puerta de cualquier lugar. Botto resumió esa idea con una frase breve: “Siempre convence a alguien de la puerta”. Pergolini, en la misma línea, ironizó incluso con que ella había entrado al estudio sin invitación, igual que en su infancia.

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Ya dentro del universo de Xuxa, el episodio no terminó en una visita ocasional. Pergolini remarcó que lo más llamativo no había sido solo el ingreso al programa, sino lo que vino después: una relación continuada con la conductora. Lombardo sostuvo que esa cercanía no obedeció a una maniobra planificada, aunque admitió que suele insistir cuando se propone algo. “A veces sí. En general sí”, dijo cuando el conductor le señaló ese rasgo de personalidad.

Bárbara Lombardo contó en Otro Día Perdido que su fanatismo por Xuxa marcó su primer vínculo con la televisión

Luego relató un nuevo giro de esa historia: tiempo después, Xuxa se mudó cerca de su casa de la infancia. Lombardo negó cualquier insinuación de persecución y ubicó aquella residencia en la zona de Kennedy y Cerviño. Allí, según su testimonio, el encargado del edificio volvió a facilitarle el acceso. La escena derivó en un encuentro cara a cara con la artista, que todavía la recordaba. “Sí, se acordó de mí. Sí. Rarísimo, pero bueno”, contó.

Ese reconocimiento abrió una puerta concreta. Lombardo le pidió permiso para volver al programa y Xuxa aceptó. “Le digo: ‘¿Puedo volver a ir a tu programa?’. Y me dijo que sí”, recordó. También explicó que la derivaron con Marlene, mánager y productora de la conductora, quien la citó para el día siguiente a las tres de la tarde. Ella regresó acompañada por su tía abuela, aunque estaba convencida de que nadie iba a identificarla entre tanta gente. Ocurrió lo contrario. “Se abrió una puertita y una persona en portugués me dice: ‘Você, menina, vem para cá, vem’”, relató.

Ese segundo ingreso incluyó una señal simbólica que quedó fijada en su memoria: un cartel que decía “Libre acceso”. Para Lombardo, esa credencial improvisada marcó el inicio de una relación estable con el ciclo. Según explicó, desde ese momento le dijeron que podía volver cuando quisiera. Ella tomó esa invitación al pie de la letra. “Cuando quieras volvés”, recordó que le dijeron. Y cumplió: asistía con frecuencia, llevaba compañeras del colegio y convertía esas jornadas en un plan de fin de semana. “Entraba a las nueve y salía a las cinco de la tarde. Grababa cuatro programas”, contó.

La cadena de episodios tuvo una derivación laboral concreta. Lombardo afirmó que su primer trabajo como actriz llegó en ese contexto, durante una emisión especial de Navidad. “Mi primer trabajo como actriz fue haciendo de la Virgen María en el pesebre de Xuxa en una Navidad”, dijo entre risas.

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