Majo Favarón reveló en televisión que, tras tres años de la detención de su marido Aníbal Lotocki, le comunicó al cirujano que necesitaba conocer a otra persona, y que efectivamente comenzó a verse con un hombre, aunque esa relación no prosperó. La confesión tuvo lugar en La Mañana con Moria, el programa que conduce Moria Casán por El Trece, donde Favarón también describió un presente atravesado por dificultades económicas, un robo reciente y la búsqueda de custodia policial para moverse con seguridad.
“No estoy abducida. Yo he tomado la decisión, Moria, hace unos meses que lo hablé con él. Después de tres años le dije: ‘Me siento sola y tengo ganas de conocer a alguien’”, afirmó Favarón en el programa. La declaración llegó en respuesta a una pregunta directa de la conductora, quien le había planteado si tenía “síndrome de Estocolmo” y si era capaz de construir una vida propia mientras su marido cumple condena en el penal de Ezeiza.
Favarón dejó en claro que la conversación con Lotocki fue anterior a cualquier vínculo con otra persona, y que esa lealtad sigue siendo su norte. “Lo hablé con él. En este momento no estoy saliendo con alguien porque es muy complicado. Una persona que empecé a conocer me dijo que tenía miedo de enamorarse, no es fácil. Yo no le voy a soltar la mano a Aníbal. Yo soy una persona leal”, dijo ante el panel del programa.
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El retrato que trazó de su vida cotidiana fue el de alguien que reorganizó por completo su existencia a partir de la condena del cirujano. Para sostener sus gastos, vende contenido erótico en plataformas online, una decisión que expuso sin rodeos: “No tengo problemas en decirlo y me fue mucho más fácil vender una foto en tanga que vender una silla o una mesa”. Casán celebró la postura con su estilo habitual: “¡Más vale, mi amor! Tenés que vender aire acondicionado para el calor que provocás”.
Más allá del intercambio con la animadora, la entrevista expuso una situación de vulnerabilidad concreta. Favarón contó que fue víctima de un robo hace poco más de una semana y que desde entonces intenta conseguir protección policial sin éxito. “Fui a la comuna del barrio, a la Policía de Robos y Hurtos, todos se tiran la pelota y no puedo conseguir tener una custodia”, relató. A raíz de ese episodio, modificó su rutina: cambió su recorrido habitual, viaja en combi al penal para llevarle cosas a su marido y, según ella misma confirmó, está viviendo en otro domicilio distinto al suyo.
“Claro que estoy quebrada, Moria. Ayer me la pasé encerrada”, admitió, en uno de los momentos más crudos de la entrevista. Casán había anticipado esa fragilidad desde la observación: “Te conozco de pronto de vivir regia y te noto como medio, aunque tenés fuerza, te noto quebrada, porque una mujer que tiene que modificar todo es humillante”.
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La semana previa al programa había sido especialmente difícil: Majo Favarón no había podido ir al penal en siete días, en parte por el robo y en parte por la reorganización de su vida. La combi que ahora usa para trasladarse a Ezeiza forma parte de ese ajuste forzado, lejos de la rutina que tenía antes de la detención del cirujano.
El caso de Aníbal Lotocki tuvo amplia repercusión pública. El cirujano fue condenado por lesiones graves y homicidio culposo vinculados a intervenciones estéticas que derivaron en complicaciones severas para varias pacientes. Desde el penal, según relató su esposa, mantiene comunicación con ella y fue él quien escuchó, hace meses, el pedido de Favarón de tener libertad para conocer a alguien más.
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