La música de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota ocupa un lugar central en la memoria colectiva argentina. A lo largo de su trayectoria, la banda creada por Carlos “el Indio” Solari, quien falleció este viernes a los 77 años, sumó temas emblemáticos al repertorio nacional, entre ellos “Ji Ji Ji”, “La bestia pop” y “Un poco de amor francés”.
En el pasado, los lanzamientos de sus discos movilizaban a miles de seguidores, que acudían a las disquerías para conseguir el nuevo álbum. Hoy, la popularidad de sus canciones se refleja en plataformas digitales como Spotify, donde la audiencia sigue eligiendo sus clásicos.
Canciones más escuchadas en Spotify:
1) Un Poco de Amor Francés — 141.366.692 reproducciones
2) Un Ángel Para Tu Soledad — 129.321.722 r.
3) Esa estrella era mi lujo — 100.999.422 r.
4) El pibe de los astilleros — 85.360.083 r.
5) Tarea Fina — 84.719.290 r.
6) La Bestia Pop — 83.369.299 r.
7) Ji Ji Ji — 82.284.185 r.
8) Vencedores Vencidos — 74.358.246 r.
9) Había Una Vez - 58.846.293 reproducciones
10) Todo Un Palo — 48.919.022 r.
11) El Tesoro de los Inocentes - 43.943.030 reproducciones
12) Preso En Mi Ciudad — 42.224.208 r.
Dolor por la partida del Indio
La muerte de Indio Solari el 5 de junio impactó en el ámbito musical y cultural argentino. Reconocido como figura central del rock nacional y ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, su legado atraviesa generaciones y estilos. Su fallecimiento representa el final de una etapa para miles de seguidores que hallaron en sus canciones una referencia y un espacio de resistencia cultural.
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El cantante, caracterizado por su bajo perfil y su relación distante con los medios, murió en su casa de Parque Leloir, en Ituzaingó. Según información de Teleshow, se realizará una autopsia por protocolo para determinar la causa de muerte. Su última aparición pública se registró en enero pasado, cuando envió un mensaje tras recibir el Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires.
Solari generó a su alrededor una atracción única. Su influencia trascendió la música y lo posicionó como referente de la contracultura y figura enigmática del arte argentino en las últimas décadas. Para muchos, su voz y el lenguaje metafórico de sus letras lo consolidaron como un ícono de la música popular argentina.
En 1975, en La Plata, Indio Solari y Skay Beilinson fundaron Los Redondos. Desde sus inicios, la banda definió una estética propia tanto musical como en su vínculo con el público. La independencia artística y la distancia de los grandes medios marcaron el recorrido del grupo, que publicó nueve álbumes de estudio hasta su disolución en 2001. Discos como Oktubre, Un baión para el ojo idiota, ¡Bang! ¡Bang!... Estás liquidado y Luzbelito integran el repertorio esencial del rock nacional.
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La separación de Los Redondos significó una pausa en la trayectoria de Solari. En 2004 lanzó el primer disco de su etapa solista, El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel), seguido por Porco Rex en 2007, El perfume de la tempestad en 2010 y Pajaritos, bravos muchachitos en 2013. Su último álbum de estudio, El ruiseñor, el amor y la muerte, apareció en 2018. Durante este período, Solari mantuvo un vínculo cercano con su público, que lo acompañó en cada presentación.
Tras su fallecimiento, las redes sociales se transformaron en un espacio de homenaje inmediato. Skay Beilinson, su compañero en Los Redondos, lo despidió con un “Buen viaje, amigo”. También lo recordaron figuras cercanas al grupo como el ilustrador Rocambole y el baterista Walter Sidotti.
El último recital en vivo de Indio Solari se realizó en Olavarría en 2017, en un evento multitudinario que reflejó su convocatoria popular. Luego se enfocó en el trabajo de estudio y en la publicación de libros, mientras su salud adquirió mayor relevancia pública. En 2020 recurrió a técnicas holográficas para un concierto virtual, marcando el cierre de su ciclo sobre los escenarios.
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En marzo de 2016, Solari anunció públicamente que padecía Parkinson durante un recital en Tandil. Frente a la multitud, expresó: “el Parkinson me anda pisando los talones”. Desde ese momento, la enfermedad formó parte de su relato público y Solari la abordó de manera abierta.