Araceli González sorprendió al relatar en LAM (América TV) la intimidad de su proceso de reconciliación con Adrián Suar, padre de su hijo Toto Kirzner, luego de atravesar un extenso duelo familiar y años de distancia. La charla, que se produjo este miércoles en una comunicación telefónica con Denise Dumas —quien reemplaza a Ángel de Brito en la conducción—, funcionó como la confirmación pública de un nuevo vínculo, sellado días atrás con su visita a la obra Sottovoce, que protagoniza el actor en el teatro.
En su testimonio, Araceli describió cómo la sorpresiva muerte del padre de su hija Flor Torrente marcó un antes y un después en su vida personal y familiar. “Fue un año de sobrellevar el duelo de mi hija con todo lo que eso significa”, confesó. A pesar del dolor, sostuvo que se vio obligada a continuar con los temas pendientes con Suar, en medio de idas y vueltas judiciales. “No había nunca un encuentro con él”, señaló, remarcando la distancia emocional que atravesaban.
La actriz recordó el momento en que, visitando el programa de Mirtha Legrand, se quebró ante una pregunta inesperada. “Me hizo una sola pregunta y fue el botón que toca el alma y uno empieza a desbordarse”, relató. Admitió que no comprendía por qué lloraba en televisión y remarcó: “No tengo red, no tengo lugar, nadie me va a abrazar, nadie me va a cuidar. Yo me quería matar, pero no lloré por Adrián. Lloré por un montón de cosas de la vida que son importantes, que hay que resolver, que nos pasa”.
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La escena televisiva la marcó profundamente. “Cuando lloré en lo de Mirta, quiero contarles que es lo peor que me pasó en mi vida. No me gustó nunca mostrarme vulnerable. Y tiene que ver con un montón de ítems, que no es solo Adrián Suar”, afirmó, dejando en claro que su dolor iba mucho más allá del conflicto con su exmarido.
La exmodelo hizo referencia al carácter que forjó para enfrentar las adversidades. “Yo vengo de menos diez, de mujeres que criaron solas a sus hijos. Si yo no tengo este carácter, yo no hubiese podido llegar donde estoy”, sostuvo. Defendió haber criado a sus propios hijos con esa misma fortaleza y aclaró: “Nunca siendo una mala persona y siempre con mis valores”.
Tras la exposición de su dolor, inició un proceso de trabajo interno. “A partir de ahí yo hice un trabajo muy intenso, porque me odiaba verme, era lo peor de mi vida”, admitió. La decisión de recomponer el vínculo con Suar llegó de manera simple pero significativa: “Un día, me baja la ficha, el corazón hace un clic, la mente también, y digo: ‘Yo le mando un hola a Adrián, y si me responde, avanzo para reconciliar’”.
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Contó que el primer contacto se dio en enero y que la conversación fluyó de inmediato. “Mandé un hola y él dijo: ‘Hola’, y a partir de ahí empezó una conversación maravillosa”, resumió, destacando la naturalidad del reencuentro.
Araceli subrayó que Fabián Mazzei, su marido, estuvo al tanto de todo el proceso y lo apoyó desde el principio. “Mi pareja desde el día uno quiso que estemos reconciliados”, aseguró. También destacó la presencia de su compañero en la vida de su hijo y su acompañamiento constante, despejando rumores de crisis: “No estamos en crisis. Sí nos peleamos mucho con la empresa, es una mierda eso, pero está todo bien”.
Se refirió a las dificultades de compartir trabajo con su pareja en el ámbito empresarial, diferenciándolo de la colaboración como actores, pero remarcó que el vínculo íntimo se mantiene sólido.
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La presencia de Araceli en “Sottovoce”, la comedia que protagoniza Suar en el teatro, fue interpretada como la confirmación pública de la reconciliación. “Sabíamos que quizás podía pasar esto de que empiecen a decir”, reconoció, en alusión a la repercusión mediática que generó su aparición. El gesto selló ante el público y la familia el nuevo momento que atraviesan.