La noticia del fallecimiento de Marita Monteleone conmocionó al mundo de la locución argentina. La voz que acompañó durante décadas a millones de usuarios telefónicos dejó una huella tan reconocible como entrañable. Su partida a los 68 años, tras varios días de internación en terapia intensiva, fue confirmada por Radio Mitre, que detallaron que sus restos serían velados en la Casa Marchitto, en la avenida Corrientes.
Monteleone forjó una carrera única en el ámbito de la locución y la telefonía nacional. Desde los años 90, su voz fue la encargada de frases que quedaron grabadas en la memoria colectiva en la línea 113 (del ex Entel, luego Telefónica) y de la línea 110 (información de abonados). “El número solicitado no corresponde a un abonado en servicio”, “La característica marcada se encuentra momentáneamente congestionada” y “El destino que usted quiere alcanzar se encuentra temporalmente congestionado” fueron algunas de las advertencias sonoras que la convirtieron en una presencia constante en los hogares argentinos.
En una entrevista con Infobae en 2019, la locutora recordó el momento que la marcó: “Eso marcó un comienzo de mi voz dentro de los hogares argentinos, que se extiende hasta el día de hoy”. Relató que fue un ingeniero de Entel quien la contactó mientras actuaba en un show de tango en el Café Tortoni. Así nació una colaboración que la transformó en la voz indiscutida de los sistemas automáticos de telefonía.
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Durante más de tres décadas, la frase “El número solicitado no corresponde a un abonado en servicio” se volvió familiar para generaciones. Monteleone bromeaba sobre el impacto de su trabajo: “¡Bien que algunos me insultan!” y confesaba que, al escuchar su propia voz como respuesta automática, sentía una mezcla de gracia y satisfacción: “Me da risa, pero al mismo tiempo me gusta porque yo le puse una impronta con el tono en que lo dije. Dejás la firma. Si podés marcar la diferencia, no se paga con nada”.
La repercusión de su voz fue tal que, durante años, quienes la reconocían en la calle o en trámites personales le pedían que grabara el contestador de sus teléfonos particulares. “Hola, este es el teléfono de… En estos momentos no lo puede atender. Por favor, deje su mensaje luego de esta señal”, se volvió una de sus frases más solicitadas.
En 1988, Monteleone aceptó el desafío de grabar la guía telefónica completa de la Argentina, un encargo que nadie había asumido antes. “Lo que yo no sabía es que eran 214 mil archivos de Word”, reveló. El trabajo, que duró un año y nueve meses, requirió una dedicación de ocho horas diarias, grabando nombres, apellidos, números, localidades y comercios para el servicio de información 110.
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La locutora describió la tarea como “titánica” y detalló su rutina: “Grababa sin parar durante siete minutos y dejando un silencio de tres segundos entre dato y dato. Luego tenía cuatro minutos para descansar, que era el tiempo que tardaba en bajar la información y cargarse al disco rígido, y retomábamos...”. Durante ese periodo, perdió más de 20 kilos debido a la exigencia y la necesidad de mantenerse despierta y alerta. “Llegó un momento en que soñaba con los números”, confesó.
Esta experiencia la llevó incluso a realizar gestiones para ingresar al Libro Guinness de los récords mundiales. Para ella, “poner la voz no es broma. Es la cara de la empresa”.
Marita Monteleone fue galardonada con el premio Martín Fierro y distinguida como Personalidad Destacada de la Cultura en la Ciudad de Buenos Aires. Compartió micrófono con figuras como Héctor Larrea y Juan Carlos Mareco, y fue la voz del contestador del Club Atlético Boca Juniors durante más de una década.
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El amor y la familia también ocuparon un lugar central en su relato. Su historia con Roberto de los Ríos, operador de radio y televisión, comenzó en 1987. “Nos enamoramos perdidamente”, recordó la locutora sobre el padre de su hija, Malena de los Ríos. La muerte de Roberto en 2004 fue un golpe del que, según sus palabras, pudo salir adelante gracias al apoyo de su hija y de sus amistades.
Marita Monteleone dejó una impronta única en la historia de la locución y la telefonía argentina. Su voz, inconfundible y cercana, seguirá resonando en la memoria de quienes alguna vez escucharon sus mensajes automáticos, en las guías telefónicas o en los contestadores personalizados que grabó a pedido de admiradores.
El recorrido de su vida es el reflejo de una profesional que supo hacer de su talento una marca registrada, capaz de acompañar a millones desde la intimidad de un teléfono. La suya es una de esas historias que, como ella misma decía, “no se paga con nada” y que permanecerá como símbolo de una época y de un modo de comunicar.
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