Facundo Arana mostró cómo se entrena para escalar una montaña de 6800 metros: la emotiva conexión con su padre

En medio de los preparativos para trepar el imponente Ama Dablam en el Himalaya, el actor recordó a su papá el día en el que hubiera cumplido 91 años

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El actor mostró los preparativos para la travesía en en Himalaya

Que Facundo Arana es amante de los deportes extremos no es ninguna novedad. El actor combina sus compromisos profesionales con diversas prácticas que desafían su adrenalina y sus propios límites. En esta oportunidad, mostró los preparativos para escalar el imponente Ama Dablam, en el Himalaya nepalí. Y entre cuerdas, montañas y un entrenamiento exigente, una casualidad lo hizo conectar con el recuerdo de su padre Jorge, quien hubiera cumplido 91 años.

Las imágenes que compartió hablan por sí solas. En una, Arana aparece de espaldas, con campera azul, casco blanco y arnés, las manos apoyadas sobre la pared de roca y la vista clavada hacia arriba, con una grieta vertical como única guía. En la otra, asciende por una formación rocosa junto a otro escalador, la cuerda tensada hacia abajo y el cielo despejado como único techo.

Las palabras sirven para darse ánimo para el momento en el que esté cara a cara con la inmensidad. “Es un viejo sueño que estuvo siempre ahí, esperando”, escribió el actor sobre una foto del Ama Dablam asomando entre nubes, con su cumbre nevada y su perfil de pirámide afilada dominando el encuadre.

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El Ama Dablam, próximo objetivo de Facundo Arana

El texto que acompañó las tomas del entrenamiento fue más concreto: “Todo esto va a pasar allá arriba, mucho más alto. Así que hay que refrescar, anticiparse.” Una frase que resume tanto la magnitud del desafío como la lógica detrás de las prácticas en Roca.

El Ama Dablam, ubicado en la región de Khumbu, en el este de Nepal, dentro del Parque Nacional Sagarmatha, es una de las cimas más técnicas del Himalaya. Con sus 6.812 metros de altura, exige a quienes lo intentan dominar la escalada en roca, hielo y terreno mixto. Su perfil en forma de pirámide y sus crestas afiladas le valieron el apodo de “el Matterhorn del Himalaya”.

No se trata de una montaña para principiantes. La ruta clásica, la cresta suroeste, concentra tramos de roca expuesta, secciones de hielo y pasos de técnica mixta donde el error no tiene margen. El empuje final hacia la cumbre puede demandar entre 12 y 16 horas desde el campamento alto.

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El actor Facundo Arana comparte una tierna imagen junto a su padre en la orilla del mar, celebrando sus 91 años con alegría y mirando al cielo juntos.

En medio de los preparativos, el actor reflejó la emotiva conexión con su padre Jorge, en el día en que hubiera cumplido 91 años. Arana imaginó un diálogo posible con su papá, con el Ama Dablam como testigo. Y la aparición de una mariposa, otra más, para hacer más emotiva la situación.

En el posteo, Arana recreó una conversación imaginaria con su padre: Jorge le pregunta si van a llegar hasta allá arriba, y le asegura que lo a acompañar. “Ya lo sé, Father”, cierra el actor, como si hiciera falta juramentar esa compañía que siente a cada paso que da.

Volviendo a la realidad, Arana contó un curioso hecho que lo hizo pensar en Jorge: “En medio de la práctica, apareció una mariposa blanca. Estiré la mano para que se posara en ella. No me dio ni pelota, pero me sacó una sonrisa. Feliz cumple Father, 91 hasta el infinito”.

Facundo y Jorge Arana, un amor para la eternidad

La mariposa tiene una explicación. Tiempo atrás, Arana contó en el ciclo Mil vidas que, dos semanas después de la muerte de su padre, estaba sentado en la galería de su casa tomando mate cuando una mariposa blanca apareció y revoloteó cerca de él. El momento lo detuvo en seco. “Dicen que las mariposas blancas representan a las almas que nos vienen a saludar”, explicó en aquella ocasión, visiblemente emocionado. Para él, aquella visita no fue un hecho menor: fue una despedida, o quizás un saludo desde otro lugar.

Ocho años después, en medio de un entrenamiento en las rocas patagónicas, con el Ama Dablam como destino y el cumpleaños de su padre como telón de fondo, otra mariposa blanca apareció. Arana extendió la mano. No se posó. Pero le bastó para sonreír.