La revelación de Nazarena Vélez sobre la rutina matutina que comparte con Santiago ‘el Bocha’ Caamaño sorprendió a los oyentes de Storytime (Bondi Live). En medio de una charla sobre los “lenguajes del amor”, la productora detalló el método que implementó su pareja para fortalecer el vínculo: “Nosotros tenemos como un ritual, que lo implementó el Bocha, y es que tengamos 10 minutos en la cama, cuando nos levantamos, de abrazarnos, de darnos un beso”.
La conversación se tornó más íntima cuando su hija, Barbie Vélez, intervino con humor y curiosidad. “¿Sin usar el celular? ¡Ay, qué largo!”, lanzó, desatando las risas en el estudio. Nazarena respondió con naturalidad, sin dudar: “Sí, sin celular, 10 minutos todos los días abrazándonos o ronroneando o hablando de algo”.
Este ritual, según la productora, no está relacionado con la intimidad física, sino con el afecto cotidiano. “No tiene que ver con sexo, sino con darnos amor”, explicó ante la audiencia, dejando en claro la importancia del contacto físico en su relación.
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Nazarena detalló que la iniciativa de estos momentos compartidos nació de Caamaño. Su opción preferida entre los lenguajes del amor es el contacto físico. El ritual matutino consiste en permanecer juntos unos minutos en la cama, abrazándose y compartiendo palabras, sin la interrupción de dispositivos electrónicos ni cualquier interferencia. Esta costumbre, según describió, les permite comenzar el día en sintonía y fortalecer la confianza mutua.
Barbie, entre bromas, indagó sobre el significado de “ronronear” en la rutina de la pareja. Nazarena aclaró: “¿Viste cuando estás entredormido y le paso la pata arriba de la pata de él? Como que nos quedamos ronroneando...”, graficó.
Más allá de la complicidad diaria, Nazarena Vélez compartió un episodio inesperado de su vida con Caamaño. Durante una emisión del mismo programa, confesó que, en una ocasión, revisó los mensajes privados de su pareja y se llevó una sorpresa. “Una vez le revisé sin querer el Insta...”, dijo, generando escepticismo en su hija y en Laura Ubfal, presentes en el estudio.
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Barbie no tardó en poner en duda la versión de su madre: “Pero eso no es sin querer, es bastante queriendo”. Nazarena insistió en su relato, mientras reconstruía el instante en que descubrió imágenes comprometedoras en la bandeja de entrada de Caamaño. “Una mina le había mandado las dos tetas y la casita peluda”, narró con franqueza.
El hallazgo la dejó sin palabras. “No, cuando lo vi casi me desmayo. Casi lo mato a él. Él no le había puesto ni like ni nada, pero estaba el mensaje ahí”, relató sobre su reacción inicial. Sin embargo, aclaró que optó por el silencio: “Se está enterando ahora el Bocha”.
La productora lleva más de seis años de relación con el actor, y ambos han consolidado una pareja reconocida en el ambiente artístico. A pesar de la anécdota, Nazarena subrayó que nunca le hizo un reproche por el episodio y que prefirió dejarlo en el pasado.
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La sinceridad también ocupa un lugar central en la dinámica entre ambos. Nazarena no eludió hablar de sus propios límites ni de las tentaciones propias de las redes sociales. El hecho de haber encontrado mensajes subidos de tono no provocó una crisis, sino que se transformó en otra anécdota dentro de una convivencia que, en sus palabras, sigue firme y basada en la confianza.
La productora y actriz dejó en claro que la rutina matutina y la transparencia forman parte de un equilibrio que les permite sortear las dificultades. El Bocha, impulsor del ritual de los abrazos, y Nazarena, defensora del contacto físico, encontraron en ese gesto diario una forma de renovar su compromiso, lejos de los prejuicios y cerca del afecto genuino.