Luis Ventura en “Lo de Pampita”: “Mi teléfono está recontra pinchado”

En los último años, Ventura es sinónimo de Martín Fierro desde su cargo como presidente de APTRA. Pero ante todo, Ventura es “el Sr. Chimento”, acaso la persona más temida por los mediáticos. En charla con Pampita repasa su vida, sin eludir su intimidad familiar

Luis Ventura en Lo de Pampita. La entrevista completa

Luis Antonio Ventura -San Pablo, Brasil, 14 de enero de 1956- ejerce actualmente como presidente de la APTRA y es mánager de Victoriano Arenas en la Primera C del fútbol argentino.

A partir de 2019, se sumó a los paneles de Polémica en el bar y A la tarde, y entre 2018 y 2019 compartió la conducción del programa radial Iluminados junto a Adriana Salgueiro en Radio Rivadavia. Su trayectoria en medios incluye la dirección de revista Paparazzi desde 2002 hasta 2018, publicación que fundó junto a Jorge Rial, con quien también condujo un ciclo radial y la serie Ciudad Goti-k.

PUBLICIDAD

Pero ante todo, Ventura fue parte del equipo de Intrusos en el espectáculo desde 2001 hasta junio de 2014, donde se desempeñó como panelista y, ocasionalmente, presentador suplente de Rial. En 2002 condujo también una edición dominical titulada La Selección y, al año siguiente, Secretos verdaderos en América TV. Ese mismo año participó en Los intocables del espectáculo a mediodía y, junto a Cristina Clement y Daniel Gómez Rinaldi, condujo el ciclo radial La Tapa en la desaparecida Radio América.

Read more!

Su presencia en radio y televisión se diversificó con títulos como Venturísimo en Radio La Red y participaciones en producciones como Todos contra Juan (2008) y “Botineras” (2009), además de su intervención en el programa “La City” de Monte Carlo TV en Uruguay. En 2010 se integró a Animales Sueltos con Alejandro Fantino y cubrió a Ricardo Fort como jurado en Bailando por un Sueño.

PUBLICIDAD

"La última vez que me senté a un café con Rial, me hizo una selfie para promocionar el programa que sacaba al otro día. Me sentí un pelotudo. Hablamos una hora al divino pedo para que él se hiciera una selfie. Si quería la foto, me la hubiera pedido, se la daba y se iba", dice Ventura

En sus inicios, Ventura estudió Ingeniería Electrónica en la Universidad Tecnológica Nacional antes de dedicarse al periodismo tras cinco años de estudios. Invitado a Lo de Pampita, repasa su vida, sus trayectoria, sin eludir temas picantes, como su pública pelea con Jorge rial (socio por años) y hasta su visión del presidente Milei, cuando era apenas un panelista...

Acá, los momentos más destacados de la charla:

—¿Te reconciliaste con Rial?

—¿Con quién?

(Risas) Con tu amigo, Jorge Rial...

—El problema es que se reconcilie él conmigo, no yo con él. Si el que está enojado y me echó a la mierda tres veces fue él.

—No se puede estar enojado tantos años.

—Sí, con gente que uno quiera.

—Hay pasión ahí, ¿o no? Porque si hay enojo es que todavía hay algo.

—No, no, yo ya solté hace años. El que no suelta es él.

—¿Pero te tomarías un café con él?

— La última vez que me senté con un café, me hizo una selfie para promocionar el programa que sacaba al otro día. Me sentí un pelotudo. Hablamos una hora al divino pedo para que él se hiciera una selfie. Si quería la foto, me la hubiera pedido, se la daba y se iba. ¿Pero para qué íbamos a hablar de las familias y todo eso? Al pedo.

—Vos solés decir que lo tapaste en muchas cosas.

—Sí, ¿está mal?

—No, está bien. Uno por un amigo hace cualquier cosa.

—Cualquier cosa no.

—Bueno, casi cualquier cosa.

—Pero él sabe. ¿Por qué te creés que no me pega? Si me denunció y me quiso hacer un juicio.

—¿Juicio? ¿De qué?

—Por aprovechamiento psiquiátrico de su hija, Morena. Sin embargo, cuando quiso tomar una decisión drástica, el primero que llegó y al que llamó fui yo. Cuando la internaron en un psiquiátrico, luché para que la sacaran. Estuve todas las veces que me llamó. La trajeron al programa donde estoy yo, pero yo no lo decidí, yo no quería que viniera. Yo no la llamé... Y él se enojó porque contaban cosas que en realidad eran verdad. No las contaba yo. Pero si la verdadera interesada en venir al programa era la hija, yo no le voy a cerrar la puerta. Yo la hice debutar como cantante. Pero el padre no le quería dar ese desarrollo. Yo me la quise llevar a Paparazzi para que estudiara fotografía. Después la quise llevar a Crónica para que escribiera. Después la hice cantar en una entrega de Martín Fierro dos temas, porque ella había grabado dos temas y yo la llevé y la hice cantar adelante de toda la concurrencia.

—¿Y te da pena su situación de ahora?

—Prefiero no hablar.

—Para cuidarla...

—Ya está, yo soy un viejo boludo, como me definieron. Y bueno.

La familia, los hijos...

—¿Qué te reclaman tus hijos?

—Amor.

—Porque los hijos te dicen la verdad, ¿viste? Es como que te van de frente.

—Las peores atrocidades.

—¿Qué te han dicho así fuerte?

—De todo, pero con respeto.

—Bueno, ¿pero qué?

—“Andá, ¡¿cómo vas a salir así, con esa bermuda floreada y esa camisa, impresentable?!”

—Te critican el look.

—Sí. O... que yo no los dejaba tener tatuajes. Entonces los mayores esperaron a los dieciocho años y y un día se llenaron de tatuajes los dos.

(Ríe) Bueno, pero respetaron la mayoría de edad.

—Si no la respetaban había bronca, pero bueno, eso es una familia. Y hay veces que ellos me dan la salida a tantas preguntas que me hago sin respuesta. Y me dicen: “¿Y por qué no hacés eso?”. También aprendo muchísimo de Antoñito... (N. d ela R.: Antoñito, el hijo de 12 años de Luis Ventura y Fabiana Liuzzi, padece una emcefalopatía crónica no evolutiva, condición cerebral diagnosticada tras nacer prematuro a los seis meses y medio. Esta condición afecta su habla y comportamiento, requiriendo cuidados constantes, estimulación y medicación especial). Es otro idioma con Antoñito, el idioma gestual. Frente a determinados estímulos, su gestualidad te transmite. Si vos estás distraído y no lo percibís, sos un pelotudo.

—Qué complicado que él no pueda hablar.

—Pero habla para mí. Para mí habla.

—¡Qué emoción tener que cuidar a este chico también!, ¿no? Es un aprendizaje grande como ser humano.

—Sí, siento que nací de vuelta... Tengo miedo de quebrarme porque estoy... con mis hijos yo aprendí la lágrima.

—El dolor más grande de tu vida, ¿cuál fue?

—Sin ninguna duda, la muerte de mis dos viejos y mi hermano. Ahí no me alcanzaron las lágrimas (se quiebra). A pesar de que en el fondo uno termina pensando que van a un mundo mejor, ya no te importa si comés o no comés, si dormís o no dormís. Yo lo escucho mucho a Gustavo Yankelevich y le doy mucho valor a lo que dice en sus diálogos con Romina, ¿no? Con su hija, que partió (llorando), perdón.

—Se te fue demasiado pronto tu hermano, ¿no? Porque los padres parecería que se tienen que ir antes que nosotros, pero los hermanos no.

—Pero mi hermano tenía una diferencia importante; el termina yéndose con cáncer de testículos. Y cuando yo lo llevo por primera vez a hacerse los estudios, él se dio vuelta y dice: “No quiero hacerme los estudios”. Y nos tuvimos que ir. Y después tuvimos que volver. Y ahí empezamos a conocer parte de la verdad. Despedir a un ser querido es un sufrimiento tremendo. Yo no le tengo miedo a la muerte. Le tengo miedo a la enfermedad. Por eso digo que se enferma aquel que quiere estar enfermo (llorando). Perdón, ¿eh? Bah, tampoco tengo que pedir perdón: el llanto forma parte de la vida.

"Con los Martín Fierro los únicos que te aplauden son los que ganan. Después, hay cuatro millones y medio que te están puteando", sostiene Luis Ventura

Los Martín Fierro

—Voy a entrar un poco en el Martín Fierro, donde los que no están nominados, se enojaron.

—¿Sos buena en matemáticas?

—Más o menos.

—¿Qué pasa si vos tenés para millones de personas veinte premios? (ríe)

—Imposible.

—Hay cuatro millones y medio que te están puteando. Primero, porque no los nominaron. Segundo, porque no los invitaron. Tercero, porque no ganaron. Cuarto, porque no pudo entrar el show que iban a ofrecer. O sea...

—Lo que será tu teléfono al día siguiente, ¿no? Porque quedan veinte contentos, pero el resto se va indignado.

—Bueno, vos condujiste, ya estuviste en muchos Martín Fierro, sabés bien cómo es... Te voy a contar un secreto. ¿Sabés dónde termino la noche yo?

—¿En dónde?

—En un carrito de la costanera, comiendo bondiolitas.

—Claro, porque vos no comés en toda la noche.

—Claro, ahí me relajo y nadie me rompe las pelotas. Nadie, ¿viste?

—¿Y qué pasa con APTRA? Que se pelearon, renunciaron, echaron. ¿Qué pasó ahí? Eran todos amigos antes.

—No, amigos no.

—Bueno, parecía. Y de repente explotó todo. Dicen que te quieren quitar la presidencia.

—Bueno, que vengan. No duran una semana.

—¿Por? ¿Es mucho laburo?

—Hay que sentarse en el poder. Ese premio te da poder. Hay que estar ahí.

—¿Y por qué todos quieren tu lugar?

—Porque no saben lo que les espera. Que para los cursos de los sábado no tenés la persona que abra la puerta para recibir a todos los alumnos que van a los cursos. Que hay que arreglar el baño de abajo, de arriba, que hay que bajar un techo porque se está desmoronando, que hay que habilitar el teatro (porque tenés que llamar a la municipalidad para que te revisen), porque te llaman y te amenazan que hay una bomba en la puerta, porque te roban.

—Hablaste del botón antipánico. ¿Quién te está amenazando?

—La verdad que no lo sé.

—¿Cuántas amenazas recibiste?

—No menos de cincuenta. Diciendo cosas atroces, que me iban a cortar en cubitos para hacer empanadas. Cosas atroces.

—Pero, ¿son distintas personas o es un loco obsesionado?

—No, yo creo que es un grupo con varios chips de celulares robados. Tengo ahí las amenazas. Se las di a mi abogado, dice que ya los tienen focalizados, que son gente que está jodiendo.

—¿Estás bien económicamente? ¿Tenés ahorros?

—Me la reventé toda.

—¿En qué?

—En mi familia.

—Eso no es reventar, es vivir.

—Y bueno, pero muchas veces podés ahorrar también. Yo no ahorro. Todo para mis hijos.

Ping-Pong de famosos: ¿Qué piensa Ventura de los conductores actuales?

—Momento del ping-pong: ¿Yanina Latorre?

—Para ella yo soy un cuatro de copas... pero el cuatro de copas en el Truco Uruguayo es la segunda carta de valor.

—Te lo tomás así...

—Pero más allá de esto, yo tengo muy buena química y estoy enamorado de la madre.

—Mirá, ¿hay un romance platónico?

—Una mujer fantástica, con un sentido del humor y nos decimos barbaridades cuando nos vemos (ríe).

—A ver si un día se concreta eso...

—Es una señora que me hace acordar mucho a mi vieja.

—Ah, viene por ahí entonces el romance, como un Edipo.

—Sí, si yo produjese los espacios en los que estoy, sería mi primera invitada.

—Otro: ¿Santi Del Moro?

—Durante un año y pico compartimos camarín de dos por dos.

—Fueron íntimos.

—Nos conocemos los aromas...

—Se conocen los corazones, todo...

—Los aromas, los secretos, todo.

—Está en un gran momento personal.

—Siempre lo tuvo. Es buena gente

—Es buena gente. Se lo fue ganando, ¿no? Como que hizo todos los escalones.

—Es muy talentoso. Y subió sin cagar a nadie.

"Con Canosa me pasa algo raro. Yo siempre la tuve como una compañera. Y un buen día descubrí que se había ido. Y que había firmado en Canal 9. Un día me pusieron un micrófono y dije barbaridades, atrocidades", explica sobre su distanciamiento con Viviana Canosa

—Eso no se escucha todos los días. ¿Viviana Canosa?

—Con Canosa me pasa algo raro. Yo siempre la tuve como una compañera. Y un buen día descubrí que se había ido. Nunca supe porqué. Después me entero que se había ido adentro de una ambulancia. Que se había ido a un canal. Después me entero que se había ido enferma, que había firmado en Canal 9. Después me hizo un juicio, otro juicio, otros tres juicios, que en definitiva no los hacía ella, sino quien era su pareja de producción. Hasta que un buen día me levanté dado vuelta, me pusieron un micrófono y dije barbaridades, atrocidades, porque había leído en la tapa de una revista que se llamaba Quién -que era la parte glamorosa de la revista Pronto-, diciendo que se había ido del canal sin que sus compañeros la saludaran. Y me dio bronca porque dije: si la bronca fue con Rial.

—Los metió a todos en la misma bolsa.

—¿Por qué tienen que cobrar los sonidistas, la gente que siempre la quiso? De hecho, ella después volvió. Por eso salí y la hice pelota.

—En la foto veo cariño. ¿Se volvió a arreglar esta relación?

—Un día me llaman por teléfono y me dice: “Soy Viviana Canosa, te invito a tomar un té. Vení a mi casa, quiero que conozcas a mi hija”. Bueno, me dio la dirección. Era al lado del Hotel Alvear. Entro, toco timbre, se abre la puerta, estaba Canosa con su hija, me la pone en los brazos y... me cagó. Ya ahí no pude pelearme, ya está. Y bueno, después de todo lo que habíamos hablado, ahora la veo al lado de Rial, que teóricamente era el ogro (ríe).

—Bueno, cuando se crucen ven qué pasa.

—Tal cual.

—Para ir cerrando, ¿tenías miedo de venir, Luis?

—No, ¿yo?

—Te vi el otro día en una entrevista que dijiste: “Si ella me hace tal cosa, yo tengo tal otra”.

—No, pero yo juego todo el tiempo.

—¿Lo disfrutaste? ¿La pasaste bien?

—La pasé bien.

—Bueno, a ver si algún día me dan un Martín Fierro de conductora, cuando tenga tele de vuelta.

—¿Cuántos tenés ya?

—Siete.

—Dale, ¿y querés más?

—Pero yo quiero el de conductora.

—Querés ganarle a Mirtha, que tiene cuarenta y cuatro.

—No, a Mirtha no.

—Tenés que sumar años ahora.

—No le puedo ganar. No puedo estar en la misma terna que Mirtha. Nadie le puede ganar a Mirtha, una señora totalmente lúcida trabajando hace no sé cuántos años. Es decir, nos ponés en una terna imposible. Hagamos ternas alternativas.

—Eh, pero vos querés ganar uno puntual...

—Yo quiero el de conductora desde que empecé a trabajar hace veintisiete años. Quizás algún día...

—No lo veo mal. Pero APTRA tiene noventa y nueve votos más que el mío.

—Los voy a invitar a todos así los voy conquistando (risas). Un gusto, Luis.

—Te quiero felicitar por tu familia.

—Gracias. Es mi tesoro más grande.

Fotos: Jaime Olivos

Read more!