Emilia Mernes eligió Japón como destino para sus vacaciones junto a amigos y a Duki, y compartió en redes sociales un recorrido detallado del viaje, repleto de imágenes, videos y su esperado vlog personal. Esta vez, la artista puso el foco en la riqueza culinaria japonesa, invitando a sus seguidores a sumergirse en una experiencia gastronómica auténtica y llena de descubrimientos.
Durante el viaje, Emilia mostró la variedad de salidas y paseos, pero uno de los momentos más comentados fue su visita a un local de sushi tradicional. Allí, la atención se la llevó la particular manera en que la cantante comió una de las piezas, siguiendo paso a paso las indicaciones del chef y de Duki, que ofició de guía gastronómico.
“El nigiri se come nada más ni nada menos que así. El pescado va en la lengua para degustar y el arroz hacia arriba”, explicó Duki, mientras Emilia lo imitaba al pie de la letra, entre risas, gestos de sorpresa y aprobación. La naturalidad con la que la pareja se adaptó a los rituales del sushi sumó simpatía y complicidad al video, que no tardó en viralizarse entre sus fanáticos.
La última noche en Japón, Emilia y su grupo apostaron por una experiencia distinta y visitaron un restaurante donde los platos se cocinan en vivo y en directo frente a los comensales. Los videos captaron tanto la destreza y el show de los chefs como la sorpresa y el disfrute de Emilia y Duki ante cada nuevo bocado, sumergiéndose en sabores, texturas y técnicas que resultaron novedosas y fascinantes para ellos.
El vlog, muy esperado por sus seguidores, combinó la frescura característica de Emilia con su humor espontáneo y la curiosidad por explorar cada rincón de la cultura japonesa. El viaje dejó postales de paisajes, momentos de relax, compras y paseos, pero el eje estuvo puesto en la aventura culinaria y sus rituales. En cualquier caso, una manera de alejarse del ruido mediático y del escándalo que enfrentó a la artista con sus colegas Tini Stoessel y María Becerra.
Perdidos en Tokio
“Arranco una nueva aventura”, anunció Mernes a cámara mientras esperaba el despegue del avión rumbo a Japón, anticipando el tono lúdico y espontáneo que marcaría todo el viaje. La joven compartió que, junto a Duki, planeaba matar las horas de vuelo entre series y debates: “Estamos indecisos, no sabemos si seguir con Death Note o terminar Gossip Girl”, contó. Duki, sin dudar, zanjó la discusión: “Vamos a seguir con Death Note. Acá no hay ninguna indecisión. Viste Game of Thrones que dura ocho temporadas. Estos duran 20 minutos”. Emilia defendió su elección: “Pero es la mejor serie de la historia, no tiene comparación. Nos vemos llegando a Tokio”.
Al día siguiente, ya en Japón, Emilia demostró que el cambio horario no le afectó. Fue a un spa de uñas junto a una amiga mientras Duki se quedó durmiendo, agotado. “Hoy nos tocó un día lluvioso, va a ser un día para mí, para ponerme bella. Mauro se quedó durmiendo porque el cambio horario es terrible. Estamos 12 horas más. Son las tres de la tarde, o sea que son las 3 de la mañana en Argentina. Yo dormí en todo el viaje, así que llegué acá con pilas para disfrutar del día. Tengo la esperanza de que me voy a acomodar pronto”, relató.
La experiencia japonesa incluyó también un recorrido gastronómico: la intérprete de “La_Original-mp3″ fue a un local de ramen, donde, mediante una computadora, pudo personalizar su plato en detalle. Más tarde, la pareja se divirtió en un local de juegos, intentando sacar un peluche de Pokémon con las clásicas garras. Tras varios intentos y risas, lograron el objetivo y lo celebraron como una pequeña victoria.
El vlog también mostró a a la pareja caminando por la ciudad de Nara junto a los icónicos ciervos, disfrutando de karaokes y dulces meriendas en cafeterías locales. Las imágenes reflejaron tanto la energía de los paseos como la complicidad de la pareja en cada actividad.
Ya en el avión de regreso, la cantante compartió su tristeza por el final de la aventura y dio paso a la reflexión de Duki: “El mejor viaje de mi vida”, resumió el trapero, cerrando el video con una frase que deja en claro la intensidad, el disfrute y el valor de cada experiencia compartida durante el viaje. Así, más allá de los paisajes y la comida, el viaje a Japón se convirtió en una celebración de la amistad, el amor y la curiosidad, que Emilia supo transmitir a todos sus seguidores.