Lo que había empezado como una charla distendida sobre su presente en Madrid, su vínculo con España y las ventajas de haberse instalado allí, terminó derivando en una inesperada aclaración sobre uno de los momentos más comentados de Otro Día Perdido (Eltrece). Invitado al programa de Mario Pergolini, Oscar Martínez desarmó con humor y precisión una broma que Ricardo Darín había convertido algunas semanas antes en uno de los segmentos más virales del ciclo.
Con la naturalidad de quien conoce bien el detrás de escena de ese reconocimiento, el actor explicó cómo funciona realmente la ciudadanía española que recibió y, de paso, dejó en evidencia que aquello de “elegir” una ciudad para nacer no era más que una genial improvisación de su colega. Todo se dio en medio de una conversación en la que Martínez hablaba de su vida en Madrid, ciudad en la que encontró una rutina que disfruta y un clima social que lo hace sentir cómodo. “Yo estoy en un sitio donde me gusta estar. Donde lo paso bien”, resumió ante Pergolini.
Enseguida, profundizó en aquello que más valora de su presente español: “Madrid es una ciudad maravillosa, está cada día más linda. Hay un ánimo social muy lindo. La gente está en la calle, los restaurantes y los bares están llenos. El español vive más en la calle que en su casa”. Esa descripción le sirvió para contrastar con la sensación que le genera la Argentina actual. “Hay un ánimo social alegre, digamos, permanentemente. No porque no existan problemas. Pero bueno, digamos, es muy diferente a lo que pasa aquí. La gente no está crispada. Eso me hace bien, me gusta”, señaló.
Mientras el actor desarrollaba esa idea, Pergolini llevó la charla hacia el tema de la nacionalidad y recordó, casi al pasar, el ya viral intercambio que había tenido con Darín. Fue ahí cuando Oscar, con una sonrisa cómplice, dejó en claro que había visto el momento y que lo había disfrutado. “Yo lo vi a Ricardo”, soltó. Y enseguida remarcó, divertido: “Sí, él es muy gracioso. Tiene humor”. La frase fue la antesala de la aclaración que cambió el tono del bloque. Cuando Mario insistió con la lógica del chiste y le preguntó si él también había tenido que “elegir un lugar donde nacer”, Martínez no dudó en pinchar el globo: “Nadie tiene que elegir lugar”. Darín había asegurado que al recibir la nacionalidad española tenía que elegir el lugar en donde había nacido y él optó por “Jaén”.
La reacción en el estudio fue inmediata. Oscar incluso se permitió una risa por haber arruinado la fantasía construida por Darín. “Perdón, Ricardo, pero no”, lanzó, mientras Pergolini y Agustín “Rada” Aristarán se sumaban al juego. Sin embargo, lejos de limitarse a desmentir el remate, Martínez explicó con detalle qué tipo de distinción es la que recibieron algunos artistas argentinos y por qué les otorga plenos derechos en España. “La ciudadanía honorífica te la dan como se la dieron a Campanella, se la dieron a Ricardo, se la dieron a Daniel Rabinovich, a Marcos Mundstock, de Les Luthiers. Y entonces pasás a ser español”, precisó.
La explicación continuó con datos concretos que terminaron de quitarle toda solemnidad al mito de la supuesta elección geográfica de nacimiento. “Todo. Tenés…”, respondió cuando Pergolini quiso saber si esa ciudadanía incluía pasaporte y documentación completa. El conductor, fiel a su estilo, tradujo la idea a su lenguaje coloquial: “A todo c.... Tenés todo, tenés documento”. Martínez confirmó que el reconocimiento no solo le facilitó la vida laboral sino que además lo incorporó de lleno al sistema cívico español. “A los veinte días me llegó la citación en el lugar en el que yo, si quería, podía ir a votar”, contó. Y cuando Mario le preguntó si efectivamente votaba, la respuesta fue contundente: “Sí, voto”.
Esa revelación sorprendió al conductor, que resumió el asunto con otra ocurrencia: “Agarraste todo el combo”. Oscar, divertido, explicó que en realidad se trata de un procedimiento formal, decidido al más alto nivel del Estado español. “Es como automático. Pero es algo que te otorga el Consejo de Ministros, lo que sería una reunión de gabinete”, señaló. Allí volvió a aparecer el humor de Pergolini, imaginando a funcionarios españoles viendo películas argentinas y resolviendo: “Está haciendo muchas películas la verdad en España. Démosle la ciudadanía”. Martínez se río de la caricatura, pero no dejó de subrayar el costado práctico de esa distinción: “No, no es tan así, pero es algo que te facilita mucho las cosas, sobre todo para trabajar”.