El sábado, en el Día de los Enamorados y en medio de la confirmación de su separación de Facundo Arana, María Susini sorprendió a sus seguidores de Instagram con dos publicaciones cargadas de significado y un mensaje textual. “Rodeada de animales, así es como se pasa un buen día”, escribió al lado de un carrete de imágenes que llamaron la atención de todos. Sin alusiones directas a su situación sentimental, la modelo optó por mostrarse en un entorno natural, conectada con su pasión por los animales y lejos de cualquier referencia al amor de pareja. Las fotos cobraron especial relevancia en el contexto de su reciente ruptura, marcando un nuevo capítulo en su exposición pública y sus formas de comunicar emociones.
En la primera publicación, María aparece acariciando y besando a un caballo blanco sobre la arena. Vistió un vestido blanco, corto y ceñido al cuerpo, con los pies descalzos, en una sintonía visual con el animal que reforzó la idea de pureza y calma. Las fotos transmiten una sensación de sencillez y paz que contrasta con el revuelo mediático generado por su separación. El carrete de imágenes mostró distintos momentos de ternura y cercanía, captando gestos suaves y miradas de complicidad entre la modelo y el caballo. La elección del escenario y la naturalidad de las fotos dieron lugar a la búsqueda de Susini por un espacio de serenidad en medio de un proceso personal intenso.
En su segunda publicación, la modelo decidió ir un paso más allá y se mostró realizando destrezas sobre el lomo del mismo caballo blanco. Acompañó la serie de imágenes con emojis de arcoíris y caritas felices, sin agregar palabras adicionales. En una de las fotos, María se animó a pararse literalmente sobre el animal, manteniéndose en equilibrio con los brazos extendidos, mientras el mar y el cielo completaron un fondo sereno. En otra toma, se la observó haciendo plancha, apoyada de los estribos de la montura y estirando el cuerpo a lo largo del lomo del caballo. Hay una imagen en la que, desde esa misma postura, eleva una pierna con fuerza y flexibilidad, sujetándose al animal para no perder el equilibrio.
La repercusión de estas publicaciones no tardó en llegar. Su cuenta de Instagram se llenó de comentarios de seguidores que aplaudieron su destreza y el mensaje de conexión con la naturaleza. “Qué genia María”, se leyó entre los mensajes destacados, mientras otro usuario le escribió: “Yo no puedo hacer eso ni en el piso”. Sin embargo, no todos los mensajes fueron positivos. Algunas voces críticas cuestionaron que la modelo hiciera acrobacias sobre el animal. “Pobre caballo, qué culpa tiene”, expresó uno de los comentarios que generaron debate entre los seguidores. La publicación se transformó así en un espacio de opiniones divididas, entre elogios a la habilidad y la valentía de Susini y cuestionamientos sobre el cuidado animal.
El trasfondo de estas imágenes y de la atención que suscitaron se entiende a partir del momento vital que atraviesa la modelo. La confirmación de su separación de Facundo Arana, con quien compartió casi veinte años de pareja y formó una familia, marcó el cierre de una de las relaciones más estables y queridas del ambiente artístico. Sin comunicados oficiales ni declaraciones en los medios, Susini eligió el silencio absoluto como estrategia para transitar la ruptura. No hubo mensajes alusivos en redes sociales ni gestos que alimentaran especulaciones cruzadas. Según su círculo cercano, la prioridad en este tiempo estuvo puesta en el bienestar de sus hijos y en la reorganización de la dinámica familiar, lejos de los flashes y la exposición mediática.
Desde siempre, María cultivó un perfil bajo y se mantuvo alejada de los escándalos. Su estilo de vida prioriza el contacto con la naturaleza, el tiempo en familia y los deportes al aire libre. La reciente crisis personal parece haber reforzado esa búsqueda de calma y autenticidad. En medio de versiones y rumores sobre su futuro, la modelo comenzó un proceso de replanteos profundos que la llevó a considerar un cambio de ciudad. La periodista Laura Ubfal informó que Susini evalúa radicarse en Mar del Plata, una opción que asoma como parte de un proceso de reconstrucción personal y no como una decisión impulsiva. El atractivo de la ciudad balnearia, con su ritmo tranquilo y la posibilidad de sostener rutinas alejadas de la presión mediática, encaja con los intereses y el modo de vida de la modelo.
Según trascendió, la idea de mudarse a La Feliz surgió en el entorno artístico, en el marco de conversaciones informales durante los Premios Estrella de Mar. Aunque la posibilidad de que María condujera la ceremonia no se concretó, el rumor sobre su deseo de instalarse en la Costa Atlántica tomó fuerza. Ahora que sus hijos son más grandes y gozan de mayor autonomía, el cambio geográfico se presenta como una oportunidad para redefinir prioridades y fortalecer el bienestar familiar.
La conexión de Susini con el mar, los animales y la vida al aire libre es un rasgo que la define desde hace años. Durante sus recientes estadías en Mar del Plata por compromisos laborales, la modelo aprovechó para surfear, una actividad que practica desde hace tiempo y que considera su cable a tierra. En otra publicación, escribió: “Arrancar la mañana en el agua y seguir en movimiento. Una de las cosas que más disfruto hacer esta época en Mardel”, acompañando las palabras con imágenes de ella y su tabla. El surf y las actividades ecuestres aparecen como dos pilares en esta etapa de búsqueda de serenidad y conexión personal.
El interés por instalarse en Mar del Plata responde a una lógica de vida alineada con sus intereses más profundos. El deseo de escapar del ruido y de la exposición mediática gana fuerza en la medida en que Susini prioriza el bienestar de su familia y su propio proceso de introspección. Las imágenes y los mensajes que comparte en redes sociales funcionan como una ventana a ese mundo: un entorno donde los animales, el mar y la naturaleza ocupan un lugar central, lejos de los conflictos y las miradas ajenas.
Por ahora, no hay confirmaciones oficiales ni declaraciones directas sobre una mudanza definitiva. Lo que sí queda en claro es que María Susini transita un momento bisagra, en el que elige el silencio, el contacto con la naturaleza y los gestos simples para marcar el rumbo de una nueva etapa. El final de su historia con Facundo Arana abre la puerta a una vida diferente, marcada por la introspección, la calma y la búsqueda de un nuevo equilibrio, tanto personal como familiar.