La noticia sacudió a la audiencia habitual de Mirtha Legrand: la chef Jimena Monteverde quedó afuera del icónico ciclo televisivo, lo que generó sorpresa y un clima de incertidumbre sobre el futuro de una de las duplas más queridas de la pantalla.
La propia Monteverde, en una entrevista reciente, abrió el juego sobre las verdaderas razones de su ausencia. “Todavía no sé si no estoy. Este fin de semana no pude grabar porque se me contrapone la grabación con el vivo y estamos defendiendo el vivo. Esperemos que se arregle, creería que se va a arreglar. La verdad que estoy triste porque amo a Mirtha, como todo el mundo; estuve hablando con ella y ojalá que se pueda arreglar”, confesó la cocinera, dejando entrever el fuerte lazo que la une a la conductora.
La chef explicó que la decisión de quedar fuera del ciclo no fue propia. “Lo manejan ellos (los directivos) y yo me enteré uno o dos días antes, en realidad. Yo ya tenía todo organizado para la grabación, todas las chicas fueron a cocinar y a armar todo como si no pasara nada. Yo tenía todo organizado”, relató Monteverde, subrayando el desconcierto que generó la noticia dentro del equipo gastronómico.
La agenda de la cocinera se volvió incompatible con las grabaciones del programa histórico. “Justo se superpone en el exacto horario”, detalló, reconociendo que el vivo de su propio ciclo televisivo complicó su continuidad junto a Legrand. A pesar de la situación, se mostró agradecida por el presente profesional: “Fue todo sobre el momento, obviamente que es mi programa y estamos en vivo. Gracias a Dios nos está yendo bien, a Dios y a la gente que nos ve. Yo estoy feliz porque nos está yendo bien, estamos muy contentos y escapa de mí”.
El trasfondo de la decisión remite a la dinámica interna de El Trece. Según Monteverde, la noticia le llegó de manera inesperada y sin margen de maniobra, una señal de que la determinación fue tomada por los altos directivos del canal. La chef remarcó su deseo de continuar y la sorpresa generalizada, tanto para ella como para su equipo, quienes habían preparado todo para una jornada habitual de grabación.
Mientras tanto, Mirtha Legrand regresó a la ciudad de Buenos Aires luego de un mes intenso en Mar del Plata, lista para retomar su emblemático programa. No obstante, la primera emisión en la capital estuvo marcada por la ausencia notoria de quien se había transformado en una pieza central de la propuesta: la influencer gastronómica y chef. Desde los primeros minutos, el clima en el estudio reflejaba la tensión y el desconcierto ante la falta de Monteverde.
La reacción de Legrand no se hizo esperar. Visiblemente conmovida, la conductora expresó en vivo: “No está porque tiene su programa, la vamos a aplaudir. Le mando un beso. La voy a extrañar, voy a llorar, la voy a extrañar mucho. Está bien, me encanta que tenga su programa, pero me hubiera gustado que continuara con este también. Igual está Mónica que nos sirve desde hace muchos años también”. Sus palabras evidenciaron el peso emocional de la ausencia y el afecto personal hacia la chef.
La relación entre ambas se había consolidado durante la última temporada, cuando Monteverde no solo se ocupaba de la cocina sino que también interactuaba frecuentemente con la conductora. Las bromas, las preguntas sobre el menú y la complicidad al aire se convirtieron en un sello del programa. El público y el equipo sentían esa cercanía, y la ausencia de la chef dejó un vacío difícil de llenar en el clima del estudio.
La explicación oficial sobre la falta de Monteverde apuntó a la existencia del proyecto propio: La cocina rebelde, el nuevo ciclo en el que la chef se desempeña como figura principal en el mismo canal. La superposición de horarios entre ambos programas resultó determinante, aunque la justificación no logró calmar por completo el impacto emocional que generó en la producción y en la audiencia.
Desde la perspectiva de Monteverde, el nuevo espacio representa una oportunidad profesional significativa. A pesar de la tristeza por dejar el ciclo de Legrand, la chef subrayó el crecimiento que implica conducir su propio programa y el respaldo recibido por parte del público.
El desenlace de esta historia aún no está cerrado. Tanto la chef como la conductora manifestaron su deseo de que la situación se resuelva y pueda retomarse la dupla que conquistó a la teleaudiencia. Por ahora, la cocina de Mirtha Legrand transita una etapa de transición, mientras la figura de Jimena Monteverde mantiene intacto el cariño de sus seguidores y el reconocimiento de la propia anfitriona.