Las peleas públicas entre Wanda Nara y Mauro Icardi volvieron a ocupar el centro de la atención mediática en un raid furioso. En los últimos días, ambos intercambiaron acusaciones directas en redes sociales, dejando expuesta una vez más la profundidad del conflicto que atraviesan. Este nuevo capítulo resuena con fuerza porque revive viejas heridas, algunas de ellas narradas en primera persona por Maxi López, primer marido de Nara y figura lateral en uno de los escándalos más recordados del espectáculo argentino.
En medio de la ola de mensajes cruzados y declaraciones explosivas, el testimonio de López cobra relevancia, sobre todo en un momento en el que logró recomponer el vínculo con Nara, convirtiéndolo en un atractivo para el público. En ese panorama, el exfutbolista relató cómo, en octubre de 2021, recibió un llamado inesperado de Wanda que anticipaba el inicio de uno de los escándalos mediáticos más resonantes: la confirmación de la infidelidad de Mauro Icardi. “Se venía un quilombo mal y me llamó ella”, recordó López, poniendo en contexto y describiendo la tensión previa a la exposición pública de la infidelidad.
La referencia es a aquella historia que subió Wanda, aquella de “otra familia más que te cargaste por zorra”, que se supo que era para la China Suárez y desató el Wandagate. “En ese preciso momento, yo estaba preparando una pasta, comiendo con Daniela y me suena el teléfono”, rememoró. La advertencia de Wanda fue clara y directa: “Me dijo: ‘Se viene un quilombo’”. Para López, este aviso marcó el inicio de una crisis que no solo cambiaría su vínculo con Wanda Nara, sino que afectaría la vida cotidiana de sus hijos.
El exjugador explicó que, aunque era consciente de que podría haber problemas entre Nara e Icardi, no esperaba el desenlace que se avecinaba. “Había tironeo, pero yo no pensé que iba a tal nivel. Me dijo que les sacara los teléfonos a los chicos”, agregó, lo que disparó la preocupación inmediata del exfutbolista. “¿Cómo le voy a sacar los teléfonos? Si después lo ven en TikTok, lo ven acá, lo ven acá”, se preguntó, consciente de la dificultad de aislar a los chicos en un mundo hiperdigitalizado.
El intento de López por evitar que sus hijos se enteraran del escándalo a través de las redes sociales lo llevó a improvisar una estrategia familiar. A la actividad habitual de ver películas, le sumó un plan libre de tecnología: “Vamos a ir a jugar tipo al ping-pong, al bowling, a un salón de juegos, pero dejamos todos los teléfonos en casa”. A pesar de sus esfuerzos, la realidad digital se impuso: “A las cuatro de la mañana estaba durmiendo y los pibes fueron a agarrar los teléfonos. Y al otro día, claro, a las ocho de la mañana los tenía a los tres ahí”, relató, evidenciando lo difícil que resulta cuidar a los menores de la exposición mediática en situaciones tan públicas.
El relato de Maxi López muestra el trasfondo de una familia bajo presión. Pasaron cuatro años y medio y el hecho sigue dando tela para cortar, sobre todo desde que Icardi y Suárez blanquearon su romance a comienzos del año pasado.
Las recientes acusaciones cruzadas entre Nara e Icardi en redes sociales actualizan el clima de conflicto y recuerdan que las heridas abiertas tiempo atrás siguen sin cerrarse del todo. El testimonio de López, que hoy circula con nueva fuerza, aporta una mirada íntima sobre cómo se viven estos episodios en la privacidad del hogar y revela la dificultad de preservar la vida familiar cuando la esfera pública y la personal se entremezclan de modo tan explosivo.