Sin lugar a dudas, Valeria Mazza ha sido una de las modelos argentinas con mayor proyección internacional. Y, desde muy chica, supo lo que era armar las valijas para ir a trabajar a países con distintas idiosincrasias, como pueden ser Italia, Francia y Japón, entre otros. Así que sabe perfectamente lo enriquecedor que puede ser para una persona el hecho de tener la posibilidad de hacer una carrera en el exterior. Sin embargo, como mamá, no puede evitar que la tristeza la embargue cada vez que uno de sus hijos se sube a un avión.
Casada hace veinticinco años con Alejandro Gravier, la top model y empresaria es madre de Balthazar (24), Tiziano (21), Benicio (18) y Taína (15). Y, según confesó en diálogo con Diego Leuco en La Peña de Morfi (Telefe), con los mayores ya empezó a experimentar el sentimiento de “nido vacío”, ya que uno está viviendo afuera y los otros viajan seguido por las competencias deportivas.
“¿Bancarías que uno de tus cuatro hijos te dijera que va a hacer la que hiciste vos y se vaya a probar suerte a Europa?”, le preguntó el conductor luego de que Valeria hiciera un repaso de los inicios de su carrera. “Yo ya tengo al mayor viviendo afuera, Balthazar se fue a Madrid este año. Y además, con el tema del deporte que es algo que todos ellos hicieron desde muy chicos, todos empezaron a competir internacionalmente así que han viajado bastante”, comenzó diciendo la modelo.
Y siguió: “Al principio se iban por dos semanas y nosotros viajábamos. Pero, hoy, por ahí pasa un mes y medio o dos meses y ya me empiezo a desesperar. Es duro. Yo soy de las que voy al cuarto, les doy un besito de buenos días, besito de buenas noches...Y ver el cuarto vacío es durísimo”.
De hecho, en la actualidad, además de tener al mayor residiendo en España, Valeria contó que tiene al segundo de viaje. “Tiziano, que es el que está en el equipo nacional argentino de esquí, se fue hace unos días porque ya arrancó la temporada del hemisferio norte. En este momento está en Suecia, porque empezaron a entrenar y en breve comienzan a competir. Así que vuelve para las fiestas”.
Por otra parte, la modelo que conquistó las pasarelas del mundo de manera abrupta y casi sin proponérselo, contó cómo vivió esa época. “Llega un momento en el que lo elegís, porque si no, no podés estar haciendo un esfuerzo tan grande. Primero, es esto de estar lejos de tu casa y de tu gente, porque te perdés un montón de situaciones en las que te gustaría estar o las que querés compartir. Pero fui muy feliz haciéndolo. Aprendí. Porque al final fue una decisión y fue el rumbo que elegí, sabiendo que dejaba otras cosas en el camino”, explicó.
Y agregó: “No soy de las que está con el remordimiento de por qué no hice esto o lo otro. Fue lo que elegí y eso tiene consecuencias. Pero yo las asumo, como también asumo la responsabilidad que tomé”. No obstante, Valeria reconoció que el hecho de estar trabajando afuera la hizo perderse muchos aspectos familiares. “La vida siempre te da revancha. Yo he aprendido a tener relaciones de otra manera. De hecho, yo viví un noviazgo de ocho años con Alejandro a la distancia. Y ya voy por un matrimonio de veinticinco”, dijo dando a entender que otros vínculos eran posibles. Y, finalmente, sobre su televisado casamiento con Gravier que tuvo lugar el 9 de mayo de 1998, reconoció que fue todo un “evento”.