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Se necesitan 850.000 toneladas de cobre al año para construir la infraestructura eléctrica que exige la IA

La expansión de los centros de datos está aumentando la demanda de cobre y otros metales, mientras la industria minera enfrenta dificultades para ampliar su producción al mismo ritmo

Una subestación de energía eléctrica suministra electricidad a un complejo industrial mediante cables de alta tensión durante el anochecer. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El crecimiento de la inteligencia artificial está generando una presión cada vez mayor sobre los recursos necesarios para producir y distribuir electricidad. La expansión de los centros de datos, las instalaciones que procesan y almacenan enormes cantidades de información, obliga a construir nuevas redes eléctricas, subestaciones y sistemas de generación que requieren grandes volúmenes de metales, especialmente cobre.

Un informe de la consultora Wood Mackenzie advierte que la industria minera deberá incorporar alrededor de 850.000 toneladas anuales de nueva producción de cobre durante la próxima década para responder a las necesidades de infraestructura eléctrica. El dato refleja una consecuencia menos visible del desarrollo de la IA: además de chips y servidores, esta tecnología depende de una red física capaz de suministrar energía de manera constante.

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La demanda no responde exclusivamente a la inteligencia artificial. También intervienen la electrificación de las economías, la transición energética y las necesidades de seguridad del suministro. Sin embargo, la construcción de centros de datos se está convirtiendo en un factor adicional que acelera la presión sobre los mercados de metales.

Los centros de datos necesitan grandes cantidades de energía para funcionar.

Los centros de datos necesitan cada vez más electricidad

Wood Mackenzie identifica una expansión acelerada de los proyectos de centros de datos en todo el mundo. La cartera de instalaciones previstas supera los 250 gigavatios de capacidad, más de tres veces el volumen registrado un año antes, según el análisis de la consultora.

La dimensión del fenómeno también se observa en las proyecciones de consumo energético. La demanda eléctrica de los centros de datos dedicados a inteligencia artificial podría multiplicarse por cinco entre 2025 y 2030. Para 2035, superaría los 1.000 teravatios hora (TWh).

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Estas instalaciones necesitan electricidad para mantener operativos sus servidores, sistemas de refrigeración y equipos de almacenamiento. A diferencia de otros edificios, los centros de datos requieren un suministro estable y continuo, debido a que procesan información y ejecutan servicios digitales durante las 24 horas.

El problema es que no alcanza con producir más electricidad. También es necesario transportarla desde las centrales hasta los lugares donde se consume. Para ello se necesitan cables, transformadores, subestaciones y líneas de transmisión, componentes que dependen de materiales como el cobre y el aluminio.

Los centros de datos necesitan grandes cantidades de energía, por lo que se requiere mayor inversión en electricidad.| Foto: Andina

La infraestructura eléctrica necesita más cobre que los propios centros de datos

Uno de los puntos centrales del informe es que el consumo de metales no termina en la construcción de los edificios que alojan los servidores. La infraestructura que permite llevarles electricidad puede requerir entre tres y cuatro veces más metal que los propios centros de datos.

Esto incluye las redes de transmisión, las subestaciones y los sistemas de generación eléctrica que deben ampliarse para responder al crecimiento de la demanda. El cobre es fundamental en estos componentes por su capacidad para conducir electricidad, mientras que el aluminio también cumple un papel importante en las instalaciones eléctricas.

Por eso, el aumento de los centros de datos puede generar un efecto en cadena: más instalaciones requieren mayor capacidad de generación y distribución, lo que obliga a construir nuevas infraestructuras y eleva la demanda de materias primas.

Las infraestructuras eléctricas necesitan mayor cantidad de cobre para poder cubrir la demanda de los centros de datos de IA.

La minería enfrenta dificultades para aumentar la producción

El desafío está en que la oferta de metales no crece necesariamente al mismo ritmo que las necesidades de la industria tecnológica. Wood Mackenzie advierte que la aprobación de nuevos proyectos mineros continúa por debajo de las expectativas, pese a los precios elevados de algunas materias primas.

La apertura de una mina requiere inversiones millonarias, permisos ambientales, estudios técnicos y varios años de desarrollo. A esto se suman las tensiones geopolíticas y las interrupciones en las cadenas de suministro, factores que pueden reducir la disponibilidad de determinados materiales.

El informe también analiza la situación de otros metales. En el caso del aluminio, los daños en fundiciones de Medio Oriente redujeron cerca de un 2% la producción primaria mundial y contribuyeron a un déficit estimado de un millón de toneladas durante 2026.

El níquel, por su parte, enfrenta cambios en su mercado debido a las restricciones de producción en Indonesia. Wood Mackenzie prevé que algunos segmentos comiencen a registrar déficits desde 2027. Mientras tanto, el litio ha recuperado parte de su valor después de los mínimos registrados a mediados de 2025.

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